viernes, 6 de julio de 2007

Trekking en la Gran Muralla

Beijing. No salia el sol, y ya estabamos un grupo de caminantes y yo listos para enfrentarnos todo el dia, y de frente, con la famosa Gran Muralla. Con los ojos un poco dormidos, pero con el corazon palpitando, vimos como el "guia" llegaba y nos anunciaba que saldriamos ya a montarnos al bus, el cual nos llevaria a traves de los 150kms que nos separaban de Jinshaling, el punto de partida de la caminata y escalada de hoy.

Eramos un grupo de estadounidenses, espanoles, daneses, suecos, malayos y yo. Todos con sus mochilas super high-tech, bastones para caminar ultra livianos, ropa con telas sinteticas de ultima generacion, zapatos disenados por la NASA para caminatas especializadas. Yo? El jean de siempre, el sombrero de siempre, la camisa blanca de siempre, el bolso de siempre. Por un momento me asuste porque todo el mundo estaba lo mas de preparado, menos el latino. Es que este tercermundismo me mata... Pero bueno! Los constructores de hace siglos no tenian nada de eso, y sin embargo, sobrevivieron!

La salida de Beijing fue larga. Demasiada construccion por todas partes. Demasiada polucion. Es una ciudad gigante, pasamos una hora saliendo apenas de ella. Fueron cuatro horas de largo camino, hasta que finalmente llegamos a Jinshanling. Este lugar, es uno de los pocos lugares de los alrededores de Beijing en los que la muralla china esta en su estado original. O sea, mucha tierra y ladrillos viejos. Ademas, no abundan los vendedores y los estafadorcillos que hay en otras partes, como por ejemplo Badaling. Pero justamente por eso, la muralla es a veces bastante empinada y dificil de atravesar.

Pero es refrescante la sensacion de estar totalmente solo, en medio de los bosques chino/mongoles, respirando aire puro (relativamente) e historia, lejos de todas las megalopolis tan rapidas y tan sonambulas... La caminata de 20kms empezo, sobre la Gran Muralla. De lejos, la muralla se ve como una montana rusa salvaje y desproporcionada que siempre va por las crestas de las montanas mas altas. A lo lejos, el paisaje era bastante espectacular, variando de tonalidades y colores a medida que pasaba el tiempo, que nacia y moria el dia.

Fue una caminada dura, teniendo en cuenta lo dificil del terreno y que el dia fue una muestra de lo poderoso que puede llegar a ser el verano en China. Con un sol de cuarenta grados todo el dia sobre las cabezas, uno se puede llegar a sentir un poco cansado... Pero el sombrero vueltiao y el sundown hicieron maravillas. El cruzar por esa muralla, por tanta mitologia epica, hizo que todo valiera la pena.

Ya cayendo la tarde, llegamos a un restaurante, fuera de la muralla. Fue un almuerzo rico, abundante, coronado con una cerveza helada, muy helada, tamano familiar. No es el final mas light ni sano de una expedicion por el medio de la nada, pero igual fue delicioso. Una chica de Malasia (que en otra vida debio haber sido guia) me dio muchos tips sobre que lugares ir en su pais, que si Dios quiere estare visitando en un tiempo. Y bueno, la devuelta a casa la pase en un sopor profundo y denso.

Y la frase del dia: "es mas importante salir de caza, que conseguir una linda y grande presa"

3 comentarios:

Anónimo dijo...

que paisaje tan espectacular el que se divisa desde la gran muralla china... las fotos hablan por si solas de su imponencia y de tu satisfaccion al alcanzar el premio. tata

Luza dijo...

Los constructores de hace siglos no tenian nada de eso, y sin embargo, sobrevivieron! <-- ESA ES LA ACTITUD!!!!

Víctor Solano dijo...

Felicitaciones por usar el blog para compartir esas magníficas experiencias. Saludos desde Bogotá.