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: relatos de una mochila :: Wutai Shan

lunes, 9 de julio de 2007

Wutai Shan

En Datong, en el hostal me toco compartir habitacion con un Frances y un par de Belgas rebuena onda. De hecho, los Belgas estaban en Datong y el proximo destino seria posiblemente la famosa montana de Wutai Shan, que se los habia recomendado el profesor de Chino de uno de ellos. La idea entonces era bien temprano salir juntos a Wutai Shan, porque solo hay un bus diario (a veces ni sale) a la montana, desde Datong.


Mas facil dicho que hecho, porque la noche anterior nos quedamos tomando jarras y jarras de cervezas (a 1 Yuan, algo asi como 250 pesos, o menos de 10 centimos de Dolar) y comiendo cosas raras en un lugar anonimo que un taxista nos sugirio. La gente alucinaba con los tres personajes de ojos grandes que eramos nosotros. Nos bombardeaban con preguntas, nos invitaban a cigarrillos, nos tocaban para ver como era nuestra piel, en fin, fue bastante divertido.


Con las primeras luces del dia, luego de hacer una siestita de una hora, entonces salimos a buscar el famoso bus que nos acercara. Primero, buscar la estacion... La que resulto ser un parqueadero pequeno y con estandares de salubridad inexistentes, justo al lado de la calle. Afortunadamente, un companero hablaba Mandarin, asi que compramos los tiquetes sin mucho problema. Nos sentamos en el piso como pudimos y esperamos a que el bus llegara, que segun la que atendia estaba retrasado. Cuanto? No sabia... una hora, dos horas, un dia...


Al rato, segun entendimos a otra chinita que andaba por ahi, se supo que habia otro transporte que pasaba cerca de la ciudad, con destino final Wutai Shan. Entonces entramos como pudimos a una mini-van del tamano de una lata de sardinas grande, con mochila y todo, sin saber si era ese el que nos iba a llevar, o que... lo bueno es que eramos tres ojos grandes y bueno, la union hace la fuerza. Luego de muchas curvas, mucho esquivar autos y motos, la mini-van cerro a un bus que iba por la carretera. Nos senalaron que nos bajaramos y nos montaramos, y pues eso hicimos lo mas de juiciosos. Poco a poco el bus fue recogiendo pasajeros, que se fueron montando en el pasillo, encima de otros, sobre el tablero del bus...


Cuando tomamos la carretera propiamente dicha a las montanas, entendimos por que se habia retrasado el bus. Resulta que la carretera bordea serpenteante entre abismos y montanas. Pero lo que es mas interesante, es que hay solamente un carril, asi que como podia, el conductor del bus tenia que hacer milagros, a unos cuantos centimetros del abismo para que los carros que bajaban de la montana pudieran pasar. Y hubo un momento en que bajaba un camion, y nos demoramos una buena hora tratando de maniobrar para poder pasar sanos y salvos al otro lado... Un belga, decia que alguien para manejar en China, tenia que ser buen conductor. Pero no, aca en China para poder manejar bien, tiene que ser un demente, psicopata, loco y sin temor a la muerte... Que los buenos conductores se queden manejando en Dinamarca o en Suecia...!


Y bueno, luego de cinco horas de curvas, de frenazos, de pitar todo el camino, llegamos a la ciudad santa de Wutai Shan, a la famosa montana sagrada, uno de los centros de peregrinacion mas importante de los budistas en China. Es una ciudad a 3000mts de altura, protegida por cuatro montanas, cada una en un punto cardinal diferente. Como es un poco dificil llegar a ella, en realidad no se ven personas occidentales, y la gente es demasiado, demasiado amable. En cada calle, las personas te sonrien, con una sonrisa verdaderamente sincera, no de esas que son el preludio para venderte algo. La gente tambien es impresionada con vos, se toman fotos, te invitan a cigarrillos, a comida... Y bueno, como este pueblo en epocas anteriores era solo para monjes, hoy en dia siguen viviendo ahi, en todos los monasterios. Y solo es mirar por la ventana, para ver un flujo constante de monjes budistas siempre sonrientes, con sus tunicas rojas y amarillas, y sus cabezas afeitadas... Algo verdaderamente increible, tomando en cuenta que esta es su vida de todos los dias, lejos de los afanes de los autos, los buses, la prisa para almorzar rapido y volver al trabajo, las deudas, las compras, los ires y venires de una vida tan cotidiana para nosotros... Simplemente alucionante. De hecho en este cafe Internet (el unico en el pueblo) estoy rodeado de monjes, que a esta hora estaran mirando las noticias del mundo, o leyendo los sutras de alguna pagina budista. O chateando con sus familiares... Vaya uno a saber.

Pero ademas, el clima frio que ya me hacia falta me cayo como agua en un desierto. Viento, frio, tranquilidad, soledad, y ese halo de espiritualidad e ingenuidad que cubre las tres calles del pueblo, en realidad te hacen sentir un poquito mas feliz, mas disfrutando del instante en que vives, mas agradecido de haber vivido para conocer este rincon perdido de la tierra...

Verdaderamente agradecido, verdaderamente vivo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

en tu trasegar estas conociendo la verdadera china, esa china sagrada y desconocida para el mundo occidentala la cual solo tienen acceso los verdaderos viajeros. De verdad tu pagina constituye una verdadera, excelente y casi que unica guía de viaje con sus bemoles y sostenidos para tus lectores de habla hispana.tata