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: relatos de una mochila :: Crazy Train (como la cancion)

sábado, 7 de julio de 2007

Crazy Train (como la cancion)

Si el infierno fuera un lugar en el que se pueda llegar en tren, y el angel caido, de cuernitos rojos y tridente hubiera tenido una licencia de conduccion... Muy seguramente manejaria un tren casi igual al que me toco montar anoche... Nocturno, Tercera Clase, en China. La cosa iba lo mas de bien, el tiquete de tren que decia DATONG en la mano, la mochila sobre los hombros, y una botella de agua en la otra mano. Numero de silla correcto impreso, una fila de yo no se cuantos cientos de personas... Pero todo bajo control. OK, no es el Shinkansen de Japon, pero no me imagino que tan extremo pueda llegar a ser...

Efectivamente, el tiempo me hizo entender que me falta MUCHA imaginacion. Llegue puntual a la fila, y como he aprendido de nuestros amigos chinos, en el ultimo segundo cuando abrieron las puertas de la plataforma del tren, me uni a la masa multitudinaria que trataba de ingresar, sin importar las filas. Aunque tuviera la silla en el tiquete, queria por lo menos un lugar donde poner la mochila, no tener que cargarla todo el viaje. Pues bien, sali esquivando gente tirada en el piso (costumbre lo mas de normal en las estaciones de tren de China), lo mas rapido que mis cansadas piernas me podian llevar. Al final, me monte en el relativamente vacio vagon, y puse mi mochila en un espacio vacio que habia cerca del techo. Muy bien, no me toco ventana, pero no importa. La silla era dura, incomoda, con una inclinacion inexistente para recostarse, pero por lo menos estaba bien.

Pero entonces, cuando estaba exhalando tranquilidad, y estirando las piernas, llego la avalancha. De todas partes empezaron a salir personas, con cajas, costales, bolsas plasticas, comida, ninos, perros de contrabando... todo. Y en menos de un minuto, ya todas las sillas estaban ocupadas. OK, ocupacion total, pero no importa... Era lo peor que podia pasar. ERROR. La gente seguia y seguia llegando, llenando los espacios vacios. Las sillas que eran para dos personas, terminaron soportando cuatro, cinco cuerpos encima. Los pasillos, llenos. La gente sentada en su equipaje. En teoria, es un vagon para 140 personas, pero juro que facilmente la gente dentro duplicaba esa cantidad. Gente en el suelo, en el bano, en las sillas, debajo de las sillas, gente sobre la gente, debajo de la gente, sobre el equipaje... Una selva. Me llego por momentos el pensamiento de aquellos trenes que llevaban personas como ganado en la epoca de la Alemania nazi. El aire en un instante se enrarecio, era dificil respirar, todo el mundo gritando, refunfunando, peleando, y yo sin enterarme de nada.

De hecho, en la silla donde yo estaba habia sentado un senor, pero al rato llego una senora con su hijo, y se armo la de Troya, porque al parecer el tipo le habia quitado el puesto a la senora, no tenia ni boleto. Y claro, griteria, alboroto, agarrones de ropa, pero el tipo no se iba. Yo pensando lo mas de tranquilo (tranquilo bajo las circunstancias pues...) que no era sino que llegara el inspector de trenes a revisar los boletos y listo. Ah, la inocencia de los jovenes...El tipo nada que se paraba y el alboroto seguia aumentando, porque como que llego un pariente de la senora a pelear con el tipo, con palmadas y la gente por todos lados gritando. En ultimas, el tipo estoicamente no quizo ceder, y se acosto sobre su bolsa, aguantando los punetazos y rabietas de la senora y el senor. Y el inspector de trenes por ninguna parte. En ultimas, la senora LITERALMENTE se le sento encima al invasor de puestos con su hijo, y como pudieron, en una pequena silla para dos, rapidamente se convirtio en un sofa para cuatro. No lo podia creer... Cualquiera se puede montar y hacer lo que se le venga en gana. Al rato, otra senora se me sento encima (no es porque tenga los looks del latin lover, sino que la empujaron y se quedo ahi, tan tranquila y candida).

Como pude entonces, me acomode, y me prepare a enfrentar la noche, ocho horas y media bajo estas circunstancias me separaban de mi destino. Pero no crean que todo estaba tan mal, habia un ventilador que funcionaba cuando le daba la gana, justo encima de la cabeza. El tema hubiera sido otro si se hubiese caido... En el vagon, aprendi la importancia del periodico para los chinos. Aparte que sirve como medio de distraccion e informacion, tiene una cantidad de variopintos usos... Te puedes sentar en el. Te puedes limpiar los mocos con el. Puedes limpiarle la colita a un nino con el. Sirve como abanico, debidamente doblado. Como sombrero. Como vaso para agua. Y, viendo a un tipo que razgaba el papel periodico en tiras rectangulares antes de entrar al bano, supongo que sirve para otras cosas que no me quiero imaginar...

Era tanto el hacinamiento, que podia saber sin duda alguna, que era lo que estaban comiendo en la otra esquina del tren, solo por el olor. Podia saber cuantos dias llevaba sin banarse el senor del frente, y los aNos que tenian los zapatos del vecino. Podia saber de que sabor era el relleno de las galletas de la nina de dos sillas adelante. Y bueno, al final te acostumbras al olor, a la incomodidad, a esas ganas de huir. Porque el asco (segun me explico anos atras Mig) es un sentimiento exclusivamente humano. Casi como el amor.

Y bueno, logre dormirme en esa silla dura, de todas las posiciones posibles, buscando un apice de comodidad. Apoyado en los hombros, semisentado, apoyado en las piernas, sobre la mesa, sobre la ventana, sobre el vecino... Creo que ya me gradue de la escuela de dormir en lugares jodidos. Eventualmente, luego de ocho horas que todavia las siento en mi columna, me baje en la estacion de trenes de Datong, con la columna destruida y los ojos rojos. Nuevamente a buscar hostal (uno cercano a la estacion, por fortuna) y mirar que hacia en el dia.

2 comentarios:

Luza dijo...

AMO LA CULTURA METRO!

valenrob dijo...

jajaja pobrecito!! pero bueeno, todo eso "hay q conocerlo" jejej mentiras primillo, yo creo q ya te quedo super aprendidito eso...!!! jajaja bueno, sigue paseando bien rico;)