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: relatos de una mochila :: En busca de la iluminación

viernes, 10 de julio de 2009

En busca de la iluminación

Escribo ésto desde el estado de Bihar, uno de los más pobres y menos desarrollados de India, y que subsiste en un 85% de la agricultura. Pero el nombre del estado, Bihar, viene del idioma sánskrito antiguo que significa "Templo" (palabra en común para los idiomas Thai, Lao y Khmer!). Es increíble porque es cuna de una de las repúblicas más antiguas como Vessali, y también hogar de una de las universidades más antiguas que fué Nalanda. En el sur de Nepal, y en ésta región en particular, fue donde nació, floreció y tuvo su época dorada el Budismo. Y el famosísimo Kama Sutra también tuvo sus raíces por acá. El rey Ashok, el rey más respetado y admirado en todala historia de India, fue desde acá donde puso particular énfasis a su reinadoo y se proclamó estudiante y seguidor de las enseñanzas de Siddharta Gotama.

Justo en Bodh Gaya fué donde dicen que Siddharta alcanzó el conocimiento y la iluminación absoluta y es por ello que es uno de los sitios más importantes para el Budismo. Es tal vez el lugar mas importante de peregrinacion para los budistas en todo el mundo y acá se levantan templos budistas de todas las esquinas del globo, con sus diferentes estilos: templos de Nepal, Tibet, Thailandia, Bhutan, Myanmar, Bangladesh, Japon, China, Korea, Taiwan... en fin.

De hecho en Bodh Gaya, el Dalai Lama pasa varios meses en el año en la época de "invierno" Indio. Es un lugar de inmensso respeto, se respira un ambiente de paz y tranquilidad en sus parques y templos. En cualquier rincón hay monjes de todas las tradiciones debajo de árboles o en pabellones a la sombra que buscan, como Siddharta, esa iluminación tan esquiva, ese gusto de libertad que es el elusivo Nirvana.

Pero aparte de aquellos devotos que meditan en silencio aquí y allá, también están los hinduístas que han incorporado a Siddharta, al Buda, como un dios más en su panteón. Y llegan también por decenas en ondas de ruidosa peregrinación, besando (y lamiendo!) el sendero donde Siddharta meditaba, o el lugar donde meditó por varios días debajo del árbol de Bodhi.

Es un lugar tranquilo y apacible, y lo es aún más en temporada baja. Esas noches me quedé hospedado en el monasterio butanés, dejándome llenar del ambiente, y tratando de recordar lo vacío que es el apegarse a las cosas, siempre tan impermanentes, tan incontrolables, tan insatisfactorias. Viendo a través de las ventanas de mi mismo que la vida no es sino una ilusión, que pasa rapidito...

Hace muchos años, cuando aún estaba en el colegio, me maravillaba por la historia de ese príncipe que dejó su castillo, su familia, su riqueza y su harem por perseguir la búsqueda espiritual donde fuera que sea que estuviera. Leía en los libros de historia esos relatos, y me maravillaba particularmente con la historia de su iluminación debajo del árbol.

Y estando justo debajo de ese mismo árbol, más de 2,500 años más tarde, hizo que algo hiciera click y me estremeciera. Ese mismo algo que me dice que en el mundo no hay tal cosa como las casualidades.

Gracias profe, gracias Siddharta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muñecote... las casualidades NO existen, más bien son caUsalidades, porque era el momento y el lugar exactos donde tenías que estar para sentir y saber lo que viste y decidiste... Un abrazote!