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: relatos de una mochila :: Kyoto

domingo, 24 de junio de 2007

Kyoto

Luego de otro Shinkansen, otra corrida con la mochila al hombro, otro ramen apresurado, otra despedida, estaba ya en Kyoto, bajando por inercia las escaleras y escupido sobre el anden, junto a miles de otros japoneses. Con apenas un mapa en la cabeza (por puro idiota lo habia perdido en alguna parte), y un impermeable azul, nuevamente a descifrar el laberinto de lineas y conexiones del transporte publico.

Afortunadamente, el sentido de la orientacion y la memoria no me fallaron (como por variar) y eventualmente llegue al hostal, que queda cerca al castillo de Nijo-jo (patrimonio mundial de la humanidad). El hostal en realidad es medio... medio. Una sala grande llena de camarotes, mas que todo lleno de Japoneses y Asiaticos. Un bano comunitario medio jodido. Una lavadora vieja. PERO... Hay una cafetera, y para mi sorpresa, saca un cafe decente!!! Ya entonces estoy bien!

Amarre la tula a las barras de la cama, saque un mapa, y colgue el impermeable. Ya caia la noche, y la mayoria de templos y altares estaban cerrados al publico. Le pregunte a una chica que tenia cara de hablar ingles que que habia de bueno a esas alturas del partido, y me mando para Gion, una zona tradicional medio turistica con vida nocturna. Y bueno, logre ver las famosas Geiko con sus aprendices Maiko (mas conocidas como Geishas), que vestidas de kimonos coloridos y rostros con polvo de arroz, iban rapidamente hacia alguna cita de negocios, supongo.

Segun las estadisticas, son muy pocas las verdaderas Geikos en Japon, y si mucho, son 1,500 en total. 2 de 1500 en el primer intento, nada mal. Falta ver si eran de verdad!!

De primerazo, Kyoto es una ciudad moderna, como cualquier otra. Llena de restaurantes, clubs, bares y demas. Pero cuando uno se va por las calles estrechas y secundarias, otra Kyoto se le revela. Casas al estilo tradicional, con jardines en miniatura y disenadas con atencion al mas pequeno detalle. Elegantes, sutiles, envidiables.

Una cerveza, un libro, y una noche lluviosa. El perfecto fin de un dia tan movido.

Manana, Nara!

(la foto es de la estacion de Kyoto, de dgolds.com)

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