lunes, 4 de agosto de 2008

Desde Phnom Penh

Llegar a Camboya desde Vietnam en realidad es como entrar en casa luego de un día caliente y estresante, quitarse las sandalias, y mirar el atardecer. Ver como todo se mueve lento, lento, sin afán y con un ritmo tranquilo. Ver a los niños jugar, y a los búfalos jugar también en el agua, en las plantaciones de arroz. Ver como luego cae el sol y llega la hora de dormir, porque en el campo no hay corriente eléctrica...

En éste momento, estoy sentado en un café internet en la ciudad capital de Phnom Penh. Un par de motocicletas somnolientas pasan lenta, lentamente, con sus conductores tan solo matando el tiempo. Los ventiladores sobre mi cabeza son bastante ruidosos y no muy efectivos: hace un calor de los mil demonios, pero todo está bién, estoy en Camboya, estoy vivo, estoy feliz.

Camboya es tal vez el país más pobre de Asia, apenas recuperandose de toda su pesadilla con Pol Pot y el nefasto Khmer Rouge, regimen que hace apenas unas decadas acabó en tan solo tres años con la mitad de población de Cambodia, especialmente con las personas de la ciudad, los trabajadores, estudiantes y monjes. Todo esto en honor a la Revolución Comunista, el perfecto ejemplo de un ideal mal, terriblemente ejecutado. Y lo peor, fue que toda esta masacre, este exterminio, fue ignorado por los países desarrollados en esa época, que prefirieron hacerse los de la vista gorda a meterse con otro problema en Indochina.

Por todo éste genocidio, Camboya tiene un altísimo porcentaje de población jóven, por la sencilla razón de que los mayores de 30 años fueron aniquilados sistemáticamente a finales de los 70 por Pol Pot y sus secuaces. Y lo que es más extraño y macabro en cierta manera, es que como no se llevaron a cabo ningún tipo de tribunales o juicios de guerra para aquellos culpables y se declaro amnistía a aquellos que asesinaban años atrás, se declaro perdón a los que torturaban. Es decir, en los campos están los sobrevivientes y los asesinos, viviendo codo a codo... Es más, el presidente actual de Cambodia fué un guerrero para el Khmer Rouge, y lidera uno de los gobiernos más corruptos en toda Asia. En una semana serán las elecciones, y es un secreto a viva voz que nuevamente el será declarado presidente, porque tiene todo el dinero y maquinaria política detrás de el...

Pero por otra parte, Cambodia es un pais espectacular, lleno de gente bonita, optimista, ­­­­­­­­de buen corazon, con ilusiones, que trata de sanar su pasado y ademas, bendecidos por tierras espectaculares. En Camboya puedes sentir la diferencia en las personas, en el ambiente. Todo es más relajado, la gente más amable. Todo es más aventura y vivencia que hacer negocio, el cual es el caso con Vietnam. En realidad, mientras más días paso en éste país, más lo disfruto.

Hoy fué un día de descanso, de ver el atardecer en el Lakeside y comer chucherías occidentales que ya hacían algo de falta. Necesario para recuperar las energías perdidas ayer, en todos esos kilómetros que nos comimos bajo la lluvia llegando a Phnom Penh. En éstos días, supongo que vamos a tomarnos el tiempo y visitar la ciudad, esa ciudad extraña, llena de constrastes, que se reinventa a si misma todos los días.

2 comentarios:

Maria Jose dijo...

wow que blog mas chevere el tuyo! yo estoy armando mi blog de viajes tambien!! con tiempo leere tus aventuras

un abrazo
mariajose

Anónimo dijo...

Esa historia me suena muy familiar, con razón te sientes tranquilo, alegre, un poco en casa... Un abrazo