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: relatos de una mochila :: Champasak

miércoles, 27 de agosto de 2008

Champasak

A unos 140 kilómetros al norte de Don Det está ubicada Champasak, capital del norte del reino de Angkor. El viaje se hace por un camino bonito, con subidas y bajadas suaves, templos budistas sumamente ornamentados. Como siempre, sin carros, Laos es definitivamente un paraiso para montar en bicicleta. Aparte, aquellos poquísimos que pasan, no te pitan dementemente (tipo Vietnam) sino que te dan la vía tranquilamente y hasta te saludan! Y como contaba antes, te llueven botellas de agua fría!

Eventualmente llegué al pueblo que queda al otro lado del Mekong. Nuevamente hay que cruzarl, y teniendo en cuenta que solo hay dos puentes en todo Laos que lo cruzan en su totalidad, cuando no hay (como es la mayoría de los casos) hay que hacer uso de los botes o ferrys. Y el ferry en éste caso, no era más que dos canoas de madera amarrados con una cuerda, y encima un planchón de madera. No parecía muy seguro, pero como los locales montaban sus motocicletas encima, seguro que no le pasaría nada a mi Almita. Y efectivamente, nada pasó!

Champasak es un pueblo pequeñísimo, basicamente es una carretera que bordea el Mekong y a los lados algunas casas y edificaciones viejas. Es increible que hasta hace poco, Champasak fue casa de la realeza Lao... una calle polvorienta y el río Mekong era la vista del rey. Bueeeh. Pero la verdad tiene mucho caracter. Encontramos un hotel barato, por un par de dólares un bungalow con baño privado y todo. Cruzando la calle, estaba el Mekong, y un puesto de comidas con una señora sonriente y amablísima, no picada por la enfermedad del capitalismo salvaje, que te cobra lo mismo que le cobra a la gente de Laos. Y es la comida más barata que he comido en el SE de Asia! De hecho, por un dólar te hartas de khao niaw (sticky rice o arroz glutinoso) con frutas, carne, comida... en fin! De hecho, con ella estuvimos tomando el famoso lao lao o whiskey de arroz destilado artesanalmente en casa. Lo embotellan en botellas usadas de lo que encuentren, pero tienen preferencia por las botellas de cristal de ginebra inglesa, que le dan su elegancia al lao lao... una botella de esas basta para noquearte y dejarte con un dolor de cabeza que te mata la noche. Pero vale la pena! Así es tomar trago estilo Lao!

Pero la verdadera razón de estar acá en Champasak no era emborracharse con chirrinchi artesanal, ni ver más atardeceres en el Mekong. Como contaba anteriormente, era de ir a Wat Phu, ruinas de la antigua capital del norte de Angkor que quedaba a unos 10 kilómetros del pueblo. En realidad el sitio no es tan impactante como Angkor Wat, que tiene templos y ruinas e historia donde mires. Pero éste sitio era mil veces más real. Un amigo tocayo me contaba que viajó a Angkor Wat hace unos 30 años, antes del genocidio del Khmer Rouge. Y encontró ese lugar auténtico, con la amabilidad de la gente si dañar, con las ruinas conviviendo con la selva, con los monjes aún practicando en los templos. Lo que el me cuenta, es una descripción cercana de lo que es Wat Phu hoy en día, pero seguro en algunos años se convertirá en otra mecca turística, como mil otros sitios en Asia. La atmósfera en las ruinas tiene un aire más tranquilo, más especial. Puedes respirar y dejarte llevar, y no estar mirando el reloj y el mapa para seguir el siguiente sitio, porque lo van a cerrar de acuerdo con un bizarro itinerario (léase: la industria turística de Angkor Wat).

El templo está en la cima de una montaña, con jungla vasta por todas partes que un grupo de mujeres trabaja incansablemente por domar. Hay un pequeño monasterio en la cima, con monjes en servicio activo. También hay esculturas caídas, escondidas por todas partes. Piedras grabadas, y una pequeña caida de agua sagrada que cae de la montaña santa, y que según dicen los locales, tiene propiedades curativas (acaso no dicen todos lo mismo de su propio manantial de agua?). Pero también tiene serpientes, un par de ellas salieron a saludar cuando pasamos por ahí. Otra particularidad que se ve acá son piedras ceremoniales hechas para sacrificios humanos, con lugares para recoger la sangre en forma de lagartos gigantes... Una buena tarde en Wat Phu.

De hecho fue una buena idea detenerse en este lugar olvidado de los circuitos turísticos. Es un lugar especialmente tranquilo, en el que parece que el tiempo se detuvo y te dan ganas de quedarte un poco más. En la última noche, en el mismo hostal habían un grupo de mochileros franceses, y nos pusimos a hablar y a compartir frutas y café (ya sé, no es una muy buena combinacion!). Y ahí entre historia e historia, uno se da cuenta de todo lo que el tiempo lo cambia a uno, de como las prioridades cambian en la vida, de como los ritmos se desaceleran, cambios... Todo cambia.

5 comentarios:

Carlos Builes dijo...

Huy pana...
Estar en ese plan tuyo y pensar en la vida pasada, y que justo en ese momento hay gente en una oficina bajo una luz de neon...

Da felicidad más por lo que estas haciendo o por no estar en esa oficina?

Anónimo dijo...

TOCAYO!! Hace más de 30 años!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Quién quién quién????????
Keep going and get a hug full of strenght!! Otro Abrazo!!

Anónimo dijo...

ANIMO MOCHILERO PAISA.... TU VIDA ES Y SERA OTRA....QUE EXPERIECIA...

Usuario Panama dijo...

Sigue con esa fuerza e ímpetu.

Son tremendas tus historias nunca dejes de contarlas.

Saludos

G. dijo...

@carlos: por lo que estoy haciendo viejo builes! aunque el pensamiento de estarme cayendo de a pedacitos en una oficina no me llama mucho la atencion en este instante...

@tocayo: hey my man!! im so happy that youre here!!! it was a very nice surprise to see your comment!!! mucha suerte por alla con todo!!

@usuario panama: y muchisimas gracias a vos por pasarte por aca... un saludo grande!