Los meses en Tailandia pasaron rápidamente. Como me suele ocurrir en éste tipo de cosas, terminé pasando más tiempo del pensado en ese lugar. Como China, en el que me quería quedar uno o dos meses, y terminé pasando la mayor parte de un año.
Es que llega un momento en tu vida en el que aprendés a la fuerza a tomártela más lentamente. A dejar las prisas y los afanes, a que el mejor plan es no tener plan alguno. A aprender del presente y del momento en el que estás, no a escaparte en el futuro, en el pasado. A vivir lo que sea que te está pasando en el momento. Y eso está bien.
Pero desafortunadamente, las reglas de inmigración y las complicaciones burocráticas, hijos bobos de aquellos personajes que se inventaron fronteras y bordes y límites como conejos sacados del sombrero, a menudo lo obligan a uno a llenarse de papeles y trámites que son tan innecesarios como absurdos. En éste caso, estaba obligado a salir del país hacia Laos, unos 30 km al otro lado del Mekong y aplicar para otra visa y volver. Mi as bajo la manga era en una carta firmada del monasterio donde estaba quedándome, en el que me daban patrocinio para seguir estudiando meditación en Tailandia, para que así sacara la visa de estudiante, que me permitía quedarme más tiempo en Tailandia.
Y bueno, nuevamente el ritual de la empacada y las despedidas. Un poco de mantenimiento a Alma que estaba sumida en ese perezoso letargo que le dejó la inactividad en éstos últimos dos meses, y ya estábamos listos para el camino, en un día radiante, limpio, tranquilo. Y así empezamos a rodar ya bastante entrada la tarde, hacia Vientiane, Laos.
Los trámites en inmigración fueron un paseo por el parque. La visa para los Colombianos y muchísimos otros países, al igual que en Camboya, te la entregan al llegar pagando 30 dólares. Lo increíble es que el oficial de inmigración que atendía el puesto, cuando se dio cuenta que yo era de América del Sur me empezó a hablar con un español perfecto, con un leve acento caribeño, supongo porque siendo Laos un país comunista, tuvo profesores de español venidos de Cuba. Y bueno, también aprendió la actitud caribeña, porque se puso conversador a preguntarme sobre mi viaje, sobre la vida en el país, sobre como me parecía Laos, etc. Y no le importó mucho que hubiera una fila larga detrás de mi, me imagino que fue por el hecho de que no todos los días ve gente que habla español, y mucho menos de ese país olvidado que es del donde yo vengo. Al rato, me devolvió el pasaporte sellado y listo para el viaje, y me despachó deseándome la mejor de las suertes y una inolvidable estadía en su país. El tipo se ganó el puesto de ser el funcionario de inmigración más buena gente que me he topado en la vida.
Alma se empezó a devorar rápidamente los kilómetros que aún nos separaban de Vientiane, supongo porque estaba contenta de sentir el viento en la cara y de estirar los músculos con ganas. Conociéndola como es ella, estoy seguro que estaba alegre, animada, plena. Y en cuestión de una hora, cuando el sol estaba cayendo, estábamos llegando a las afueras de la capital. Pero algo estaba diferente. La somnolienta y tranquila Vientiane, estaba ésta noche llena de actividad. Tuk-tuks y sawngthaews (camiones de pasajeros) por todas partes cargados de gente y monjes, música y algarabía en las calles, La gente saludaba más que de costumbre, y esperando en un semáforo, un tipo en una moto al lado me explicó que era por el festival anual de That Luang, la festividad religiosa más importante de Vientiane y, junto con el nuevo año, la más celebrada de Laos.
Las calles estaban repletas, no había en realidad por donde pasar sin que no hubiera una masa de personas. Fuegos artificiales inundaban esporádicamente el cielo. La fiesta se sentía, se respiraba.
Y claro, no era sino darse una vuelta por el barrio donde se concentran la mayoría de hoteles baratos de la ciudad para darse cuenta de que había muchisima gente ahí también. Hotelito trás hotelito, todos tenían el cartel que uno no quiere ver cuando la noche está entrada y uno quiere una ducha y una cama: “Hotel Full”, “No Vacancy”, o “Come back tomorrow”. Todos, todos los hoteles y guesthouse de Vientiane al parecer estaban a reventar. Tanto, que las personas que estaban en habitaciones individuales, se les pedía que compartieran con otros viajeros sin lugar donde pasar la noche. Pero eso había sido durante el día, y ahora no había lugar ni donde poner un arroz parado.
Aunque dormir bajo las estrellas en las ciudades grandes no es una idea que me seduzca mucho que digamos, en ésta oportunidad me tocó, así que encontré un monasterio con arbolitos cómodos, colgué mi hamaca, amarré la bici, y me entregué a ese sueño tranquilo y pesado que llega después de un día de cruzar fronteras y comer kilómetros
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lunes, 24 de noviembre de 2008
De nuevo saltando el Mekong
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viernes, 12 de septiembre de 2008
Savannakhet (Laos)
Una de las cosas de viajar en bicicleta es que ésta no tiene espejo retrovisor. Al parecer es una tontería, pero adquiere significado porque te obliga a estar mirando al frente, en el presente, y no te deja mirar atrás, a los lugares que despides y no volverás a ver. Si alguna lágrima de nostalgia se te escapa, el viento de cara pronto te la hace desaparecer.
El orden del día era proseguir a Khong Sedong, a 60 kilómetros del lugar, por eso no tuve que madrugar y gocé de una mañana aperezada, lenta, esas mañanas llenas de despedida. En ese pueblito había una única Guesthouse que me dió la oportunidad de no dormir bajo dos árboles isno bajo un techo estable. A la mañana siguiente fue seguir unos 100kms hacia Paksong, y en su guesthouse había unos tipos de Laos y China cenando. Y desempolvando el chino que sabía, me les uní a la conversación (y por consiguiente a su banquete de cena), hasta que llenísimo y cansado me les despedí luego de una velada muy amañadora, porque el día siguiente también sería de camino, camino que eventualmente me llevaría a Savannakhet.
Por el camino, dos motociclistas gay lo más de buena gente pero muy jodidamente insistentes me estuvieron acompañando por bastantes kilómetros, hasta que desistieron de repetirme una y otra vez su argumento de 'para que pagar hotel si te puedes quedar en nuestra casa?'.
No hubo más eventualidades, lo mismo de todos los días de viaje... días hermosos, compartir el almuerzo con los pastores de cabras y búfalos, ser casi devorado por las hormigas...
Al final llegué a Savannakhet, entrada ya la tarde y muy cansado. Es una ciudad que se está cayendo a pedacitos, con una fuerte influencia francesa en las casas y edificaciones. A veces parece una ciudad fantasma, porque no se ve a nadie pasar, no se escuchan muchos ruidos. Yo estaba allí porque en Savan (como le dicen cariñosamente los locales) hay un consulado de Tailandia, y podía aprovechar para hacer mis vueltas y trámites migratorios mientras espero también a que más al norte las carreteras mejoren luego del devastador invierno y creciente de los ríos.
En
Aparte, Savan fue buena en el sentido que me desatrasé de cientos de mails en Internet y me llené hasta la saciedad de sandwichs de baguettes... mmmm... Por cierto, mientras andaba esperando a que me prepararan mi dosis personal de baguettes con paté, una señora thai, la dueña de un banco nuevo me invitó a comer con ella, solo por el hecho que muy caballerosamente le cedí la silla en la que estaba sentado esperando, a su hijita. Tan querida, hasta me invitaron a su casa del otro lado del Mekong, en tierra Thailandesa, pero desafortunadamente no tenía ni visa ni ganas de terminar mi viaje en Laos prematuramente... En todo caso me decía la señora que era difícil ver un turista decente en el SE de Asia, porque según ella, la mayoría de turistas no eran más que chimpancés sin pelo, andando borrachos, ensuciando, irrespetando la cultura, drogándose y fornicando todo el tiempo... Que triste que la imágen que tengan de los visitantes del mundo occidental sea esa, pero al mismo tiempo la entiendo, porque en muchos casos esa es la verdad.
Y como remate, de la comida, me llené más y más comiendo postres de Lao, llenos de coco y mango y frutas frescas... como me van a hacer falta cuando deje el país!
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domingo, 29 de julio de 2007
Buscando visa para...
Como contaba antes, la idea era hacer las vueltas de la visa ayer, pero por culpa del papelito equivocado que me dieron en el hotel, no pude. Madrugue entonces para ir nuevamente al PSB con el papelito correcto que me dieran en el hotel. El problema, es que conseguir ese bendito papel fue una odisea, de las peores que me han pasado en China. El tema, es que cualquier hotel, por ley te tiene que dar ese papel, que es la constancia que tu te estas quedando ahi. De hecho, muchos hoteles te lo dan cuando te registras en el check-in. Pero en este hotel... Dios mio. Al parecer di con el hotel (ojo, HOTEL, ni siquiera hostal) de gente mas incapacitada para su trabajo en toda China. Estuve explicandoles, no exagero, por mas de una hora que me tenian que entregar eso para yo ir a la policia y que me dieran la visa. Pero el tipo (un trainee) y la chica (una trabajadora con un sentido comun que tiende a cero) no fueron muy asertivos en las cosas. Pasaban los minutos, y nada que me querian entregar el papel, aun explicandoles palabra por palabra, mostrandoles los papeles de la policia, que ellos me tenian que entregar eso. Ya cuando luego de una hora no ibamos a ninguna parte, se me empezo a soltar el mal genio, primero con subida de tono, luego con mala cara, hasta que al final todo el poder del sicario antioqueno se me salio y con un ingles berracamente apaisado les dije que me importaba un reverendo pito que el gerente estuviera dormido, o con las chicas, o donde fuera, pero si no venia alguien con poder de decision, alguien que tuviera mas de dos neuronas en la cabeza, no me iba y no dejaba registrar a nadie... En fin, pocas veces me pongo mal genio con la gente que atiende o algo, pero esto ya era absurdo.
Trajeron al senor este, que miro, le explique, y en menos de dos minutos tenia yo el papelito, bajo las miradas iracundas de los que atendian. Esta bien, para mi esta bien que la gente no se las sepa todas. Pero en un establecimiento de prestacion de servicios (como un hotel) si no sabe algo, en particular algo tan delicado como eso, pues se pregunta antes de negar...
Trajeron al senor este, que miro, le explique, y en menos de dos minutos tenia yo el papelito, bajo las miradas iracundas de los que atendian. Esta bien, para mi esta bien que la gente no se las sepa todas. Pero en un establecimiento de prestacion de servicios (como un hotel) si no sabe algo, en particular algo tan delicado como eso, pues se pregunta antes de negar...
En fin... sali del hotel con la mentalidad de que todo en china es un desastre, pero se me fue quitando de a poquitos, llegue silbando y todo a la policia. La chica me atendio sonriente, me acepto los papeles (al fin), y si! al fin se logro hacer la vuelta! Me tienen el pasaporte por una semana, pero espero que no tenga problema alguno.
De vuelta al hotel, checkout, y tomamos camino a Zhouzhang. Como ya estabamos rasgando la tarde, solo habia un bus que salia para alla, y nos tocaba transbordar en el medio de la nada. Afortunadamente que el dios de los viajeros se apiado, y no fue tan traumatica la espera, y efectivamente si paso el famoso bus. Un par de hora despues, llegamos a Zhouzhang, una ciudad pequena, de unos 40mil habitantes, que no esta ni en el Lonely Planet, ni en el Routard, ni en el Let's Go ni nada. Asi que cero turistas (occidentales). Llegamos a un hotelito familiar, de unas cuatro habitaciones. Toda la gente sonreia, me sentia como en cualquier hotel de Girardot o de Santafe de Antioquia, donde te entiendes con la gente amable.
Este pueblito es encantador, uno de los mas lindos en los que he estado. Es como una especie de Venecia suspendido en el tiempo, lleno de canales, gondolas (estilo chino) y arquitectura historica. Arboles cuyas hojas apenas lamen los canales, un lugar donde el tiempo pareciera no existir. Solo una constante sucesion de lunas y soles, una y otra y otra vez.
De noche, bajo esa luna irreal, probe la comida tipica de la region (un cerdo como con salsa dulce) y lo bajamos con unos cuantos tragos de baiyou, embotellado pobremente en un envase de PVC. Las horas fueron pasando, hasta que de vuelta en el hotel, atravese una de las noches mas calientes y humedas de mi vida. Por primera vez, me toco cambiar la sabana por una toalla, mojada. Muy mojada, muy fria, para por lo menos bajar un poquitin la temperatura.
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martes, 15 de mayo de 2007
Una página menos
De hecho, andaba yo ya medio preocupado que no me llamado a decirme que algo andaba mal. O que me faltaba un papel. O que había un error en el formulario. Nada. Pero bueno, unos minutos más tarde salía con el pasaporte en el bolsillo, tarareando una canción que surgía desde lo profundo de mis recuerdos infantiles.
Que diferente puede llegar a ser una ciudad conocida, si salís a la calle con la mentalidad abierta, como si fuera la primera vez que ponés el pié sobre ella. Disfrutas de las cosas más pequeñas, como sentarte en un parque a ver la gente pasar y comerte una fruta. A caminar por calles pequeñas y no conocidas y dejarte perder entre la gente y las casa y los letreros coloridos. De tomar un autobus que te lleva a barrios que nunca has escuchado. A comerte algo en un restaurante semiescondido. A ver a los padres llevar a sus hijos al colegio de la mano. A cruzar un par de palabras con un total desconocido que no volverás a ver. Tantísimas cosas están ahí afuera. Tantas, tantas, y solo hay que abrir los ojos. Cada vez encuentro más señales que te dicen que todo el universo está acá y ahora.
miércoles, 9 de mayo de 2007
We are Chinese if you please or if you don´t please
Y otro par de costumbres familiares que aparecieron, fueron la de hablar bastante duro, y escupir en la calle. De la embajada salieron un grupo de chinos y chinas, y en las puertas de la embajada se quedaron hablando con los demás. Perdón. Se quedaron gritando a viva voz el uno al otro. Cuando digo gritando, no exagero, pues realmente se escuchaba mucho más sus frases en idioma inentendible, que los ruídos de los carros o los voceadores de prensa. Además de eso, lo más curioso es que se empujaban y se daban golpecitos como para enfatizar lo que hablaban. Al principio, parece que se estuvieran insultando. Pero recordando sus costumbres, y leyendo las sonrisas en sus caras, me imagino que estarían haciendo comentarios inocentes, tipo "que lindo día está hoy" o "me encantó el jugo de naranja del desayuno".
Y cerrando con broche de oro la clase de costumbres extranjeras, mientras hablaban entre ellos, volaron no menos de tres o cuatro gargajos o escupitazos que aterrizaron peligrosamente cerca de los pies de los peatones que por allí circulaban. Que interesante! No me imaginaba que cosas tan pintorescas podrían pasar a diez minutos de mi casa!
Bueno, volviendo a la fila. Una persona entraba, y a la hora, otra persona entraba detrás. Cuando al fin logré entrar a la embajada, entendí el por qué. Resulta que esos señores que había visto antes, tan formalmente vestidos, cada uno representaba a una agencia de viajes grande de la ciudad. Y cada uno de ellos, llevaba como mínimo diez o quince pasaportes de gente a la cual ellos le hacían las diligencias respectivas! Yo era prácticamente la única persona natural que hacía ese trámite consular por mi propia cuenta. Pero solo era cuestión de tiempo, y al cabo de unas dos horas, finalmente entregué mis papeles, y a los dos minutos me dijeron la cuenta donde debería consignar, y que viniera la próxima semana por ella.
Otro paso más cerca!!!!
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jueves, 3 de mayo de 2007
Un paso más cerca
Aproveché para ir a la embajada de China porque ya tenía todos los papeles arreglados, y evitarme contratiempos en Los Angeles. Pero habían dos sorpresas. Una, que los requerimientos para la visa que habían en la página de Internet estaban totalmente equivocados (la última actualización parece que fue para anunciar la llegada del nuevo milenio). De cualquier manera, pueden revisar los requerimientos visitando la página web de la embajada, pero lo mejor es llamar directamente o visitarlos. Dos, que en China están en feriado nacional y todos los empleados públicos gozan de un par de semanas de vacaciones, por lo que no había atención al público. Lo verdaderamente extraño era que a la hora del almuerzo, habían muchos chinos que entraban y salían por las puertas de servicio de la embajada. Adictos al trabajo? O toman sus vacaciones "voluntariamente" en la oficina?
Tocará visitar a los Chinos el próximo Lunes, que SI abren sus puertas. Y conseguirme todos los nuevos documentos de los que no tenía ni idea que eran necesarios... Esto cada vez es más divertido! Pero... Tengo visa Japonesa!!! :D
jueves, 26 de abril de 2007
El señol Glegolio pol favol?
Era muy temprano. O bueno, al menos para mí que anoche me había quedado hasta casi entrada la madrugada. Y sonó el bendito celular. Por una fracción de segundo me imaginé que había sido la alarma que nunca fallaba, y que tenía que correr al baño a ducharme y empaparme de L´eau d´Issey y ponerme la corbata y salir al aeropuerto. Pero no, solo era un viejo recuerdo que me trataba de agarrar por el pelo aprovechando que tenía todavía lagañas y estaba medio dormido. El caso es que veo un teléfono no conocido, y medio desconfiado respondo. Y la conversación siguió mas o menos éste curso:
Pero no. Efectivamente estaba despierto, y las preguntas que me hacían me despertaban aún más. Que si conozco a alguien en Japón? No. Que si hablo japonés? No. (debí haberle respondido el típico watashiwa nihongoga scoshi wakarimasu, pero la cabeza aún seguía en penumbra). Que si tengo familiares en Japón? No. Que que es el tema de hostales? Que por qué tanto tiempo en Japón? Que si tengo carro? Casa? Beca? Que si yo sabía que Japón es muy caro? Que cual es la marca de jeans que me pongo? Bueno, exagero pero más o menos así era el interrogatorio. Imaginense la típica escena del policía malo en un cuartito de dos por dos metros, con una lámpara colgando de un techo que está a punto de caer. Y detrás, el espejo por el que registran cualquier duda o movimiento sospechoso de tu rostro.
Sobrecarga de información en un minuto. Y obvio, con la sensación que te dá al hablar a los súper humanos miembros de alguna misión consular, estaba c**ado del susto. Pero al parecer la funcionaria de la embajada quedó semi-satisfecha porque me dijo con voz resignada que listo, que iba a pasar los papeles así. Pero que posiblemente necesitaba más información y nuevamente me la solicitaría.
Colgué. Voy al baño y me miro al espejo, y tengo una cara de destrozo que hasta yo mismo me negaría la visa. Pero bueno, como el coronel de Gabo, solo falta esperar y esperar y esperar... a ver que pasa.
-mmmm.. alo? (nótese la voz de recién levantado)Perdón?!?!?! De la embajada de Japón, me están llamando a MI a preguntarme cosas? Y a mi celular? No es posible. Seguramente sigo en algún sueño, producto de una mente agitada y ansiosa por los viajes venideros.
- si buenos dias, el señol glegolio pol favol?
- (mierda! ahora a poner la mejor voz posible y que parezca que hasta hace menos de un minuto estaba soñando con... bueno no me acuerdo, pero algo estaría soñando) Ejem, si, buenos días, con el hablas.
- le hablamos de la embajada del japon, y es lespecto a su solicitud que tenemos algunas pleguntas.
Pero no. Efectivamente estaba despierto, y las preguntas que me hacían me despertaban aún más. Que si conozco a alguien en Japón? No. Que si hablo japonés? No. (debí haberle respondido el típico watashiwa nihongoga scoshi wakarimasu, pero la cabeza aún seguía en penumbra). Que si tengo familiares en Japón? No. Que que es el tema de hostales? Que por qué tanto tiempo en Japón? Que si tengo carro? Casa? Beca? Que si yo sabía que Japón es muy caro? Que cual es la marca de jeans que me pongo? Bueno, exagero pero más o menos así era el interrogatorio. Imaginense la típica escena del policía malo en un cuartito de dos por dos metros, con una lámpara colgando de un techo que está a punto de caer. Y detrás, el espejo por el que registran cualquier duda o movimiento sospechoso de tu rostro.
Sobrecarga de información en un minuto. Y obvio, con la sensación que te dá al hablar a los súper humanos miembros de alguna misión consular, estaba c**ado del susto. Pero al parecer la funcionaria de la embajada quedó semi-satisfecha porque me dijo con voz resignada que listo, que iba a pasar los papeles así. Pero que posiblemente necesitaba más información y nuevamente me la solicitaría.
Colgué. Voy al baño y me miro al espejo, y tengo una cara de destrozo que hasta yo mismo me negaría la visa. Pero bueno, como el coronel de Gabo, solo falta esperar y esperar y esperar... a ver que pasa.
jueves, 19 de abril de 2007
De visas y "visisitudes"
Y empezando a hacer ya la tarea como es debido, es hora de ir sumándole sellos y stickers al pasaporte. Todo va bién. Ahora, revisemos que países me exigen visa de entrada, teniendo en cuenta que nací en la soberana, indivisible y gloriosa República de Colombia. Veamos... Japón? Visa. China? Visa. Laos? Visa. Camboya? Visa. Tailandia? Visa. Un leve escalofrío tiene ganas de subir por mi espalda. Contar hasta 10. Mejor miremos que países NO exigen visa:
Sorpresa número 1. De los países que quiero visitar, la mayoría no tiene presencia diplomática en éste País Macondiano olvidado por los dioses. Pero bueno, ésto ya ha pasado. E igual, la idea es entonces sacar la visa estando de visita en los países que SI tengan embajada de aquellos que no hay en Colombia.
Sorpresa número 2. En varias embajadas que SI hay en otros países (ej. Embajada de Japón en USA, Embajada de Tailandia en Japón, etc.) NO permiten que los turistas de otros países hagan sus trámites consulares o saquen su visa en esas embajadas. Es decir, solo atienden a los ciudadanos de los respectivos países. Y vienen entonces las preguntas: ¿qué hacen las personas que están de tránsito en ese país para sacar la visa en la embajada del otro país que quieren visitar? ¿es lógico tener que enviarlos de vuelta a su país de orígen para sacar esa visa, aún si están en el otro lado del mundo? ... pero la paradoja: ¿qué se debe hacer humanamente, si aún volviendo al país de orígen, te das cuenta que NO existe embajada del país que quieres visitar?
Sorpresa número 3. Por lo general, las visas que te dan tienen una validez. Es decir, la puedes usar en los siguientes 15 o 30 días de expedida. Entonces, bajo el caso hipotético en que quisieras ir a Japón, quedarte un mes, y luego de Japón salir a China, no podrías hacerlo puesto que si sacas la visa de China desde Colombia, no alcanzas a llegar a China antes que caduque la validez de esa visa. Pero vamos, tienes soluciones!!! Puedes: 1) acortar tu viaje por Japón, o 2) implorarle por su magnanimidad al funcionario que te va a dar la visa para que te la dé por más tiempo de validez (puede o no puede funcionar, depende de tu mirada de ternero degollado que hagas) o 3) nuevamente apelar a la magnanimidad del funcionario de la embajada que se supone que no debería atenderte, pero explicarle toda la complicada y absurda situación por la que estás pasando (obviamente, mientras rezas a todo el panteón de las divinidades habidas y por haber para que se apiade de tí).
En fin, NO estoy contento. Pero bueno, alguien dijo que todo el tema de viajar es como fueses a una guerra. Generalmente gana quién mejor la planea.
- Asia: Todos los países exigen visa a los ciudadanos Colombianos, menos Corea, Filipinas, Israel y Singapur
- Norteamérica: Todos los países exigen visa a los ciudadanos Colombianos
- Centroamérica: Todos los países exigen visa a los ciudadanos Colombianos menos Panamá
- Europa: Todos los países exigen visa a los ciudadanos Colombianos
- Oceanía: Todos los países exigen visa a los ciudadanos Colombianos
- Caribe: Todos los países exigen visa a los ciudadanos Colombianos, menos Trinidad y Tobago, St Vicent
- Africa: Todos los países exigen visa a los ciudadanos Colombianos menos Nigeria
Fuente: Trot@mundos
Bueno, me esperaba ya ésto. Nada nuevo bajo el sol. Pero habrá que hacer mejor la tarea. A revisar consulado por consulado, embajada por embajada, sobre cuales son los requerimientos para sacar sus visas.
Sorpresa número 1. De los países que quiero visitar, la mayoría no tiene presencia diplomática en éste País Macondiano olvidado por los dioses. Pero bueno, ésto ya ha pasado. E igual, la idea es entonces sacar la visa estando de visita en los países que SI tengan embajada de aquellos que no hay en Colombia.Sorpresa número 2. En varias embajadas que SI hay en otros países (ej. Embajada de Japón en USA, Embajada de Tailandia en Japón, etc.) NO permiten que los turistas de otros países hagan sus trámites consulares o saquen su visa en esas embajadas. Es decir, solo atienden a los ciudadanos de los respectivos países. Y vienen entonces las preguntas: ¿qué hacen las personas que están de tránsito en ese país para sacar la visa en la embajada del otro país que quieren visitar? ¿es lógico tener que enviarlos de vuelta a su país de orígen para sacar esa visa, aún si están en el otro lado del mundo? ... pero la paradoja: ¿qué se debe hacer humanamente, si aún volviendo al país de orígen, te das cuenta que NO existe embajada del país que quieres visitar?
Sorpresa número 3. Por lo general, las visas que te dan tienen una validez. Es decir, la puedes usar en los siguientes 15 o 30 días de expedida. Entonces, bajo el caso hipotético en que quisieras ir a Japón, quedarte un mes, y luego de Japón salir a China, no podrías hacerlo puesto que si sacas la visa de China desde Colombia, no alcanzas a llegar a China antes que caduque la validez de esa visa. Pero vamos, tienes soluciones!!! Puedes: 1) acortar tu viaje por Japón, o 2) implorarle por su magnanimidad al funcionario que te va a dar la visa para que te la dé por más tiempo de validez (puede o no puede funcionar, depende de tu mirada de ternero degollado que hagas) o 3) nuevamente apelar a la magnanimidad del funcionario de la embajada que se supone que no debería atenderte, pero explicarle toda la complicada y absurda situación por la que estás pasando (obviamente, mientras rezas a todo el panteón de las divinidades habidas y por haber para que se apiade de tí).
En fin, NO estoy contento. Pero bueno, alguien dijo que todo el tema de viajar es como fueses a una guerra. Generalmente gana quién mejor la planea.
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