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lunes, 18 de junio de 2007

Nikko

Muy tempranito salí del hostal a la estación de Asakusa, donde en teoría salía el tren a Nikko, unos 100kms al norte de Tokyo. Nikko es una de los sitios más famosos de Japón, debido a la majestuosidad y ornamentación de sus edificios. De hecho, Nikko está incluído en la lista de patrimonios mundiales de la cultura según la UNESCO.

Bueno, el hecho es que al llegar a la estación de Asakusa (que por cierto queda escondida DENTRO de un centro comercial), y lograr descifrar donde vendían los tiquetes, hice la fila para comprarlos. «Ohaio gozaimas, eigo-ga wakarimas-ka? (Traducción: Quihubo hermano, hablás inglés por casualidad?)». Y el hombre que atendía me dijo el temido «Iee. (Traducción: Uy que pena con vos hermano y todo, pero lo siento, no vi eso en el Colegio...!)»

OK, gracias a Dios tenía mi Lonely Planet que no me desampara ni de noche ni de día, y ahí estaba escrito en kanji los caracteres de Nikko... El hombre me mostró las posibilidades de trenes, y luego de escoger la más barata (salía como en dos minutos), salí corriendo a ver si alcanzaba a agarrar el tren. El tiquete costaba Ys. 1320,oo

Dentro del tren, tocaba ir en los primeros dos vagones, porque en camino el tren se separaba y solo los dos de adelante llegaban a Nikko. El tema es que en el tren yo era el único gaijin (o extranjero) a bordo. De hecho, todos los letreros estaban en Japonés, nada, nada, nada en Inglés.

Pero bueno, en últimas luego de ver a todos los pasajeros desayunar (con sushi y té incluído y todo), de ver el mundo reflejado en los sembrados de arroz, y casi dos horas de pura ciudad (Tokyo es GIGANTE) se logró llegar a la estación de Nikko, y a descifrar cual era el camino para llegar al lugar que buscaba. En últimas, y nuevamente gracias a Lonely Planet, llegué a las puertas de Nikko, compré el tiquete de combinación de entradas para todos los sitios.

Y bueno... Nikko es basicamente un complejo increíble de templos y mausoleos, empotrado en la ladera de una montana. Un santuario lleno de templos alucinantes, super super ornamentados, silenciosamente erigidos junto a arroyos con suaves aguas que corren, y árboles de muchos siglos de edad. Lástima la cantidad de gente, porque solo es dejar volar la imaginación y pensar en como sería éste santuario en las épocas de los shogunes, donde solamente los sacerdotes y nobles podían recorrer sus jardines y caminos cubiertos de verde, cubiertos de bosque.

De cualquier manera, es un sitio verdaderamente espectacular, donde cada lugar parece hacer competencia por ser más impactante, impresionante, sobrecogedor. De hecho los arquitectos japoneses de hace unos siglos, como vieron que era tan espectacular, decidieron intencionalmente poner una columna al revés, para no despertar la furia de los dioses al realizar un lugar santo con semejante perfección.

Luego de todo el día de caminata, solamente fué volver a la estación, repetir la experiencia de comprar el tiquete, y volver a Tokyo.

Y bueno, como es posible estar en Tokyo y no probar el sushi? Entré en un restaurante típico, y así me saliera (y mucho!) del presupuesto, y me compré un set completo de niguiris y makis, para llevar. No se que carajos estaba comprando, y afortunadamente a mi sí «me gusta el sabor del mar».

Salí a dar una vuelta, y en la ribera del Sumida, mientras entraba la noche y los neones se prendían, un Colombiano se llenaba la boca por primera vez, de sushi verdaderamente japonés.

Lazy Sunday Afternoon

Luego de un día bién intenso, merecía dormirme hasta tarde. O bueno, hasta que me permitieran en el hostal, o sea hasta las 10.00am. Unas tres horitas de sueño, sin embargo, bién reparadoras. Luego de revisar mails, revisar el Wikitravel y tomarme un té (debido a la ausencia obligada de café!), me puse los zapatos afuera (acá en Japón no se puede entrar con zapatos en el interior de las casas) y salí al metro rumbo a Ginza.

Ginza es la zona tradicionalmente trendy de Tokyo. Edificios de arquitectura moderna, tiendas estilizadas, mucho Chanel, mucho Gucci, mucho Versace , D&G, etc. De hecho, es el lugar donde las Tokyotas hacen sus compras, sin diferenciarse mucho del estilo de compras de Rodeo Drive, Park Avenue o les Champs Elysees.

En Ginza está el edificio de Sony, un complejo tecnológico de 9 pisos en el que están las últimas novedades de Sony exhibidas. Algo para dejar la boca abierta (y la billetera vacía por cierto). Alguien dijo que estar en Tokyo es estar mirando de frente al futuro del mundo, y creo que no se equivocaba.

Y para completar el día, una caminata tranquila pasando por el Tokyo Showroom (?) hacia el Palacio Imperial, hogar de la familia real Japonesa. Destruído y reconstruído en sucesivas guerras, el palacio real está erigido en el sitio que una vez ocupó el castillo más grande de todo el mundo. Atravesando un foso inmenso, y unas murallas muy gruesas, estás ya en los jardines exteriores del palacio. Son unos jardines bastante bonitos, con unos árboles muy bien diseñados. Y en el fondo, luego de una muralla interior, está el palacio imperial, sitio que es vigilado y mantenido en completo aislamiento del mundo exterior, pues allá vive el señor emperador con su querida esposa y su amadísima hijita. Y no es muy bueno que su humilde morada sea bombardeada diariamente por millones de turistas, como yo!

Luego de dar una vuelta por el palacio (no pude entrar a los jardines porque estaban cerrados), llegué a un parque donde estaban dando un concierto de Death Metal, al estilo Japonés. El grupo (del que no tengo ni idea por cierto de como se llama) era un hit, porque toda la gente tenía camisetas de ellos y cantaban sus letras. Cuando me cansé de torturar mis oídos por el volúmen del sonido, me fuí a la estación de tren nuevamente, para ir al hostel y descansar un poco luego de una tarde lenta y somnolienta de Domingo.

viernes, 15 de junio de 2007

Sobredosis sensorial

Escribir sobre Japón es muy, muy fácil. Sobretodo, porque parece que no falta nunca tema para escribir. Y luego, más allá de todos las cosas y hechos que los ojos ven, está también lo que uno piensa y se imagina. Obviamente, todos estos pensamientos se decantan junto con los prejuicios, y apreciaciones que pudiera tener una persona que mira desde afuera, y que no puede romper esa barrera tan sólida como es el idioma y una cultura diferente. Pero bueno, para ésto solo es contar las cosas, tales y como se vieron. Como decía Marco Polo, ni más, ni menos papito, lo que ve es lo que hay (bueno, no dijo eso exactamente pero mas o menos diría si viviera hoy en día... y si fuera paisa).

Ayer luego de un viaje larguisimo, y mientras tenía que calmar el jet-lag de un viaje transoceanico, me tocó enfrentar por vez primera el jeroglífico de la telaraña de trenes de Tokyo. No es una tarea fácil, teniendo en cuenta que tenés un sueño totalmente atrasado y que estás "leyendo" un mapa en unos caracteres que nunca habías visto. Y aparte, estás contra reloj porque tenés que llegar a un Hostel que ni siquiera sabés muy bién donde queda. Es más, ni siquiera sabés si existe.... En fin, luego de conseguir el tiquete adecuado que me deja en al estacion mas cercana del hostel, me siento con mi tula y mi cara de destrozado en una de las bancas de la estación. El Kensei Limited Express no debería tardar mucho tiempo, esperaba que mientras llegara pudiera descifrar el acertijo de las conexiones y cambios de línea que tenía que hacer. Y bueno, un japonesito que había al lado me puso conversa y me dijo que si sabía bién donde iba a llegar, que de donde era, que cuanto me había tardado, que que pensaba hacer en Tokyo... resulta que el tipo este me sacó de una duda existencial materializada en cambios de estaciones, y aparte, me sugirió algunos lugares que sería interesante que fuera. Le saque mi biblia de Lonely Planet Japan, y el hombre se interesó muchísimo y empezó a leerla recontento. Me dijo que ahí salían muchas cosas que ni el había conocido. Y justamente me acordé por eso, de la primera vez que me mostraron un Lonely Planet Colombia. Cuando lo leí me impresioné mucho porque de hecho, nunca había hecho tantas cosas como las que sugería esa guía, ni en mi propia ciudad. Todo es cíclico, me imaginé.

El hecho es que se me apareció la virgen con éste señor, lástima que no me pudo seguir contando más cosas Japonesas. En el tren, pareciera que yo era la única persona que estaba despierta!!! Una costumbre muy frecuente es que acá la gente se da unas buenísimas siestas en el metro... No se como hacen para despertarse justamente antes de llegar a su estación! Pero bueno, acá todo es tan preciso, que me imagino que pueden hasta poner un reloj despertador en el minuto exacto que el tren llegue a la estación y todo estará muy bién.

Del aeropuerto al hostal llegué en piloto automático. Y es que los metros no se diferencian mucho los unos de otros, sea en Medellín, Los Angeles, Paris, Buenos Aires o Tokyo... Todos te llevan de la manito, y si sabes a que estación quieres llegar, y que transferencias debes hacer, no importa en que idioma esté hablando todo el mundo.

Eventualmente, y no se muy bien como, logré llegar a mi estación final. El hecho de salir del metro, subir las escalas, y sentir en tu cara todos los letreros luminosos en japonés, una llovizna suave, y cientos de bicicletas zumbandote al lado, te sacude de una manera increíble y así estés vuelto una m..., te da un hit de energía gigante, y hace que quieras conocer todo, ahi mismo.

Al llegar al hostel, me contaron que no había lugar para mi, porque estaban muy llenos y ya era tarde. Algo que no me esperaba, pero igual me importaba casi nada. Estaba ya acá, y el hecho de no tener techo donde dormir no me estresaba. Conseguí donde dejar la mochila, un buen mapa, y listo! Luego de dar vueltas por un par de horas, y de probar mi primer bocado de cultura japonesa, dió la casualidad que una persona canceló una reserva en un hostel al que ya había ido, y pude tener una cama para esa noche. Di señales de vida por Internet y luego como una marmota dormí.

Salí desde bién temprano, a recorrer Asakusa, un barrio super tradicional de Tokyo que solía ser la zona de diversión en Tokyo antes de que la segunda guerra mundial lo borrara del mapa. El solo hecho de pensar en eso, en que todas estas casas y edificios fueron reducidos a escombros, te da un escalofrío. Estuve en el templo de Kanon, la diosa de la compasión del panteón Shinto-Budista Japonés. Es increíble la devoción con la que las personas hacen su culto. Entran por una puerta ceremonial, luego se purifican con el humo de incienso que hay en un altar, luego se lavan las manos y boca en una fuente, con unos recipientes para eso, y luego de ya estar limpios pueden subir las escaleras y arriba, aplaudir, y hacer la ofrenda a la diosa. Todo con una devoción increíble que contrasta con los flash de nosotros los turistas que los bombardeamos con miles de fotos.

Caminando por Asakusa, se ven muchos restaurantes que tienen la comida exhibida en modelos de plástico a las afueras, para que uno solamente tenga que señalar lo que se quiere comer, y listo! Y justamente, pase por el barrio de los cocineros, que es donde los fabrican. Son replicas muy impresionantes, que se ven casi iguales que la comida verdadera. De hecho, algunas veces se ven hasta mejor!!!

Tiempo después, iba en camino al parque Ueno. Y lo interesante, es que en las clases de japonés, había una parte en que se aprendía como decir "disculpe, como puedo llegar al parque ueno?". Y hoy, como andaba a pié, me perdí un poco (hay pocas calles señalizadas en romanji). Y bueno, funcionó el «sumimazen, ueno koen-wa doko des-ka?». Nuevamente cerrando ciclos...!

Lo curioso de allí es que se ve el contraste de los cientos, miles de turistas que caminan placidamente por los senderos arborizados, con las carpas azules de los indigentes que viven en varias zonas del parque. Y no es que el parque sea feo, es solo que acá parece que se tolera que ellos vivan en éste parque público que por cierto también es hogar del Museo Nacional, del Zoológico, del Museo de Arte Occidental, etc. etc. Justamente estuve en el museo nacional, conociendo la colección impresionante de historia de arte japonés y asiático. Fueron unas horas de mucha caminada, pero muy interesantes todas las colecciones. De las cosas que más me gustaron, fueron las katanas y los tantos de Masamune, el simplismo y el detalle de los objetos decorativos japoneses, las espectaculares pulseras egipcias de mas de tres milenios de edad que parecen como nuevas (y bien podrían estar a la venta en cualquier centro comercial de hoy). El tiempo parece que perdona a algunas cosas...

Luego de tanta, tanta cultura y tradición, fuí a Akibahara que es como la mecca de los centros comerciales de tecnología (algo espectacular para un geek como yo). Muchas tiendas de muchos pisos con muchas, muchísimas cosas electrónicas que ver!!! Es como un Fry's con esteroides. De hecho hay unas cosas que son increíblemente baratas! De hecho, hay una calle en que están exhibidos en el piso zapatos, libros, y computadores portátiles (!).

Y bueno, terminé la tarde tomandome un café viendo a la gente jugar Pachinko, que es un juego con muchas bolitas de metal, que hace mucho ruido y tiene muchos colores. Y la gente lo juega atontada!!!!

Así que, de la parte más tradicional de Tokyo, a la más moderna no hay más que una hora caminando.

Ciudad de contrastes!

En remojo (o de Little Tokyo a Big, BIG, BIGGGGG Tokyo en un día.)


*una hora para entender como carajos se escribe en los teclados japoneses*

Tenía en remojo una entrada sobre las cosas interesantes que había hecho los últimos días en Los Angeles. Decir por ejemplo lo que sentí al probar por primera vez (al fin!) el Dim Sum, el brunch tradicional de las buenas familias Cantonesas. Decir, por ejemplo, que un sábado en el Ocean Seafood de Chinatown, se fusionaron las culturas Chinas, Cantonesas, Mexicanas, Norteamericanas y Colombianas alrededor de una tetera humeante repleta de té verde, bién aromático y cientos de pequeños bocados y delicadezas chinas.

O que estuvimos tras el arca perdida del taco perfecto. De changarro en changarro, buscando la salsa perfecta, la tortilla única, el chile adecuado.

O que probé al fin la comida Vietnamita, donde en las sopas como Pho y Canh Chua se combinan mlos sabores de vegetales recien recogidos con la carne, el tamarindo o los camarones.

O que me encantaron las guerras de mariachis en la placita mexicana (mas los segundos que los primeros). Y que combinados con una Bohemia va mejor.

Pero ha sido un torrente de emociones las últimas horas, y ya tantos, tantos momentos espectaculares se van fusionando, y quedando calladitos en la mente y el corazón, tratando de no hacer ruido y no desconcentrarme, para que yo pueda estar bién atento y tratar que no me atropelle una bicicleta en las calles repletas de Tokyo.

Mi cerebro está entrando en huelga, y pide descanso forzado , luego de correr de aeropuerto en aeropuerto, de un bombardeo fuerte y directo a mi capacidad de asombro, luego de mas de un día sin pegar el ojo.

sábado, 9 de junio de 2007

Ohaio gozaimás Tokyo

Era algo más tarde que mediodía y salía temblando, asustado y emocionado de la agencia de viajes en Pasadena (la agencia era STA, de estudiantes por cierto, porque soy estudiante). En mi mano derecha (no lo podía creer) estaba ya mi tiquete Los Angeles - Tokyo, para dentro de una semana exacta. La chica que me lo vendió se rió tal vez por la cara que puse cuando me lo entregó. O tal vez era el temblor en las manos. O tal vez porque salté cuando iba saliendo de la tienda...

Pero bueno, ya lo tenía en mis manos y ahí lo decía muy clarito.

13 JUN 07 - WEDNESDAY UNITED AIRLINES FLT 891 / LAX T.7
1234P


1..2..3..4.. 12:34 pm. A las 12:34 estaría saliendo en una semana hacia Tokyo. Miro mi reloj, y si, efectivamente en la pantalla del Casio decía 12:34.

En fin, lo importante era que ya tenía fecha fija para la partida. Después de tanto, tanto tiempo de indecisión, ya por lo menos va en firme el tiquete. No tenía mucha cabeza para pensar en nada más que no fuera el viaje, ya en una semana.

También compré el pase de 7 días de JR (Japan Railways). Lo bueno es que al igual que el Eurail Pass, te permite 7 días de viajes continuos por todo Japón. Al principio me pareció un poco caro, comparándolo con otros tiquetes, pero luego viendo el costo de los viajes individuales en Japón, vi que con solo dos viajes el tiquete se paga a si mismo.

Lo curioso con ésto, es que llamé a una agencia de viajes Japonesa que estaba en Little Tokyo (un distrito o barrio de acá de Los Angeles). Le dije a la chica japonesa que me gustaría saber los precios, los pases, y luego de ella explicarme, decidí que el de 7 días era el más adecuado. El tema es que me dijo que perfecto, me pidió mis datos para la base de datos de la agencia. Luego, cuando fuí personalmente a preguntar todo el tema, al presentarse ellos me preguntan mi nombre. La chica que me atendió se puso de pié un momento, y al minuto volvió ya con el pase JR a mi nombre!!! Que productividad la de los japoneses... Yo ni siquiera le dije que quería reservas ni nada, pero ellos de una vez hicieron el pase y lo tenían listo en caso que yo fuera. Eficiencia, eficiencia...

Luego, por Internet, hice la reserva del boleto de bote que me llevará de Kobe (Japón) a Tianjin (China). Son algo así como dos días de viaje atravesando el estrecho de Corea y luego por el mar de China Oriental. Es algo que hay que tener presente, porque en éste momento justo empieza la temporada alta de viajes en China y Japón. Vamos a ver que pasa con eso, e igual, estaré atento en Japón a tiquetes entre Tokyo y Beijing, por si hay alguna promoción o algo asi.

Y bueno, terminando las últimas compras acá en Los Angeles... El solo hecho de tener tiendas especializadas de viajes y cosas que solo se compran acá, hace que tu instinto consumista que creías que estaba ya casi extinto, despierte, se estire y te agarre por la espalda. En REI (una tienda super especializada en viajes) compré la última tecnología en medias para caminatas, boxers, repelente, etc. Siempre había pensado que unas medias eran unas medias, y unos boxers eran unos boxers. Cumplían su trabajo, y listo. Pero no sabía que hay unos genios encerrados en unos laboratorios dibujando e imaginando la mejor tela y el mejor diseño para ellos. No es tan interesante como los ingenieros que diseñan la carrocería del último Lamborghini, pero bueno... hacen un buen trabajo en las prendas de vestir. Aunque por el precio, podrían ser las Maserati de la ropa interior!!!

Otra cosa que tenía que hacer era comprar una cámara digital decente, porque la que tenía anteriormente empezó a sacar fotos fuera de foco, movidas, oscuras,... (como el comercial de Kodak). En últimas me compré la Canon A550 , que con sus 7mpx es la mejor cámara del sector mid/entry level de las cámaras digitales. Además, estaba con un SUPER descuento que la hacía bastante atractiva.

También pedí por Amazon las guías de Lonely Planet de Asia que necesito... Las estuve mirando en las bibliotecas y librerías, y definitivamente son super necesarias, particularmente teniendo en cuenta que no tengo más guía que mi sentido común y la suerte. Yo se que es bastante peso adicional, pero como mi mani me hizo caer en cuenta, las guías son de las cosas que verdaderamente valen su peso en oro (por su utilidad).

Y ahora, mirando que el tamaño del morral crece y crece, y que el peso sube y sube... Creo que no quiero volver a salir ni a una sola tienda más, porque éste bicho del consumismo está sobre mí y muy seguramente agarraría las cosas que serían "bueno tenerlas" y que en realidad no necesito... Ay ay ay...

miércoles, 16 de mayo de 2007

Microcosmos Colombiano en un Avión

"Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río, porque luego ni tu ni el río serán los mismos", decía hace unos cuantos cientos de años el viejo Heráclito. Pero ayer, escuché una aproximación diferente al paradigma: "Nadie puede bañarse ni una sola vez en el mismo río, porque no existes ni tú ni el río, todo es una ilusión".

Tan ilusorio es todo, que las cosas que uno cree que están, los pensamientos, los amigos, el trabajo, la verdad es que van pasando, cambiando y nunca se quedan. Hace unas horas estaba esperando en una sala de espera, el vuelo que me devolviera a Medellín. Antes, lo único que hacía era abrir el portátil, con cara de pocos amigos, y esperar ansiosamente a que el vuelo saliera puntualmente a cualquier parte y poderme sentar lo más adelante posible en el avión, pasillo, en business. Hoy, me sentía de cierta manera triste, apesadumbrado, sin afanes. Solo estaba yo, tomándome una cerveza, con mis pensamientos.

No me canso de asombrarme al ver todas las historias de vida detrás de todas las personas que nos cruzamos. Uno puede encontrar un maestro escondido detrás de un niño, un desempleado, una mujer embarazada, o un traje elegante. En el vuelo, la chica del lado me ofreció de los chocolates que andaba comiendo. Era una chica medio hippie, y me contaba que venía de tomar clases de masajes en Chile, con un maestro de la India. Quería montar su propia academia de masajes y centro de Yoga y Ayurveda en el Medellín de su infancia. Al rato, se nos unió otra mujer que había escuchado que la hippie hacía masajes, y le pidió que le explicara y que que tipo de masajes hacía y bla bla bla. Que desde que ella estaba en Colombia, no había recibido un masaje fuerte, sino solamente "sobijos" suavecitos que no llegan a ser ni caricias. Porque ella vivió casi diez años en Japón, China y Tailandia y los masajes eran muy diferentes allí. Ahí me desperté un poco. - Japón? China? Que coincidencia! Yo vengo de hacer mis trámites de visa de Bogotá, justo porque en dos semanas viajo allá!. Y ahí empezó toda la charla, que el idioma, las costumbres, las cosas por hacer, los masajes, el Aikido, la gente, los viajes, el crecimiento espiritual, y mil cosas más. Ella salió, hace más de diez años a conocer el mundo por unos meses. Solo que esos meses se fueron convirtiendo en años, y cada año fue pasando uno trás otro, hasta llegar al 2007, que subida en un avión, el destino la hizo encontrar con Gregorio, un jovencito que va a conocer el mundo por unos meses.

Una vez en Rionegro, compartimos el taxi la hippie, la ex-japonesa y yo. Y seguíamos en la conversación, y entonces el taxista también se unió. Mientras hablabamos de las vueltas que daba el mundo, el nos contaba que su vida solo ha sido un cambio permanente. Entrenó Taekwondo en varias escuelas en Medellín, campeón nacional, premiado con un año de entrenamiento en Corea, volvió a Colombia, se dislocó el tobillo, se enlistó en el servicio militar, estuvo en dos tomas guerrilleras en la selva, y ahora se está regalando a la Marina de los Estados Unidos, para atender Irak, y como premio de servicio de dos años, le darán la ciudadanía. Entre todos nos mirábamos como diciéndonos "el tipo este si sabe contar historias!!! lástima que todo sea mentira!!!". En fin, yo me quedaba de último y mientras hablábamos de Aikido y demás cosas, el tipo se fue animando y me dijo "yo se que puede parecer mentira todo esto, pero..." y sacó un álbum de recortes de el cuando era campeón más jóven, fotos de el en el servicio militar, en la clinica victima de una herida de bala, fotos en Corea con su Dobok y Ti negro,... Fue casi un momento "Big Fish" al estilo Colombiano! Finalmente llegué a casa, luego de conocer tres historias diferentes, y tres puntos de vista totalmente diferentes, pero convergían en éste instante, acá y ahora.

Y mañana solo serán un recuerdo, una imágen que se guarda en el escaparate de memorias de la mente. Y pensaré en que todo es una ilusión, y que no me podré montar dos veces en el mismo avión.

jueves, 10 de mayo de 2007

Los objetivos secundarios

Me preguntaron hace un tiempo cuales eran de las cosas que tenía planeadas y que me gustaría hacer en el viaje por Asia que ya se viene. Yo soy más partidario de no tener planes férreos y quemados con fuego en un libro gigante. Pero, lo confieso, SI hay algunas cosas que o he soñado o me gustaría hacer. Pasando desde niñerías hasta peregrinajes espirituales, acá va el primer esbozo de la lista de cosas que me gustaría hacer, o los objetivos secundarios :

  • tener el choque cultural más jodido una vez aterrice en Japón... sentir la ciudad tan absurdamente grande, el idioma inentendible, la velocidad.. todo!
  • desayunar y almorzar alguna vez sushi, asi sea venenosamente costoso y me toque dejar en venta un riñon
  • atender al menos a una clase de Aikido en un dojo de lineage directo de Ueshiba
  • conocer en Hiroshima la destrucción masiva a la que el hombre puede llegar
  • ir a una sesión de Shiatsu/Reiki
  • en China, me gustaría conocer el templo Shaolin (la de los monjes guerreros) y hablar con alguno de ellos
  • probar la famosa (y por cierto picante) cocina Shezuan y tratar de aprender a cocinar algo por el estilo
  • ir a un centro de masajes de mediciona tradicional china (los ciegos son los que hacen el mejor masaje) y de acupuntura
  • perderme en ese paisaje que uno se imagina tanto de las montañas brumosas en el amanecer y simplemente quedarme ahí y dejarme ir
  • en vietnam, sentir los estragos de la guerra y saber que solo fue hace 30 años
  • conocer Angkor Wat, la ciudad de templos budistas más grande del mundo (abandonada)
  • ver un atardecer en todo el Mekong, mientras la gente del campo vuelve tranquila a su casa... meterme en ese estilo de vida tan diferente al de nosotros
  • en tailandia probar toda la comida diferente que pueda
  • si es posible, recibir y aprender alguito de masaje tailandes
  • ver lo del puente del rio kwai, que fue la primera peli que me vi en ingles totalmente (y me acuerda de la historia de mi profe de ingles, que luego la cuento)
  • conocer templos... monjes... monasterios... mas gente... meterme de primera mano en el rollo de la comunidad y la vida monastica en el budismo theraveda (el que esta en el SE de Asia)
  • ir a las infames fiestas de luna llena en Phuket (si, justo debajo del punto anterior... integrar polaridades diría María Angélica)
  • perderme en tanta gente, tanta cultura, tantos templos y mochileros en bangkok
  • ir a un retiro en un monasterio budista
  • conocer las playas de las islas del sur, categorizadas como unas de las mejores de todo el mundo (será que le harán la guerra a las playas mágicas del Parque Tayrona?)
  • hacer al menos una inmersión en Ko Tao (aunque por plata tal vez no pueda)
  • ya mencione el comer comer comer cosas ricas???
  • me gustaría conocer el Muay Thai, que es el estilo de combate marcial tailandés
  • en Myanmar conocer un regimen dictatorial y militarista y meterme en el estilo de vida de la gente, lo que siente, lo que piensa
  • luego en india, bueno, espero tener otro choque cultural rejodido, por llegar al lugar de las ciudades mas sobrepobladas y contaminadas de todo el mundo
  • probar la comida India, y llenarme de todo el curry que pueda
  • de hecho, tratar de aprender a hacer éste tipo de comida
  • conocer los "hubs" o centros de industria e informática, ver como son los lugares que son la punta de lanza en IT e industria (Madras, Singapur, Canton, Hong Kong, etc.)
  • perderme en todo el misterio que rodea las cosas más sencillas en India
  • hacer la peregrinación y conocer el arbol de Boddhi, en el cual Siddharta obtuvo su iluminación
  • relajar los pies cansados a las playas de Goa, también famosas
  • tratar de aprender una que otra técnica del masaje ayurveda
  • visitar un par de ashrams para ver cual era toda la bulla
  • conocer Benares la ciudad santa y el sagrado rio del Ganghes
  • tener un retiro en un centro de Vipassana (son gratis!!)
  • sentir el cansancio de un viaje sumamente largo y que llega a su fin, y sentir las ganas de volver a casa con lo que es mío y lo que amo
El tiempo dirá si logro hacer al menos una de esas cosas. O todas. O más. Ya veremos, ya veremos.

jueves, 3 de mayo de 2007

Un paso más cerca

Listo. Hoy llamé y me dieron la buena noticia que mi pasaporte me estaba esperando ansiosamente, con una página ocupada por una visa Nippona. Me esperaba una visa humilde con 30 días o menos de vigencia, y la sorpresa del día fue que me la habían dado por seis meses!!! Pero bueno, no creo que haya bolsillo que soporte seis meses de turismo en Japón (miento, posiblemente si los haya y me muero de la envidia! :P).

Aproveché para ir a la embajada de China porque ya tenía todos los papeles arreglados, y evitarme contratiempos en Los Angeles. Pero habían dos sorpresas. Una, que los requerimientos para la visa que habían en la página de Internet estaban totalmente equivocados (la última actualización parece que fue para anunciar la llegada del nuevo milenio). De cualquier manera, pueden revisar los requerimientos visitando la página web de la embajada, pero lo mejor es llamar directamente o visitarlos. Dos, que en China están en feriado nacional y todos los empleados públicos gozan de un par de semanas de vacaciones, por lo que no había atención al público. Lo verdaderamente extraño era que a la hora del almuerzo, habían muchos chinos que entraban y salían por las puertas de servicio de la embajada. Adictos al trabajo? O toman sus vacaciones "voluntariamente" en la oficina?

Tocará visitar a los Chinos el próximo Lunes, que SI abren sus puertas. Y conseguirme todos los nuevos documentos de los que no tenía ni idea que eran necesarios... Esto cada vez es más divertido! Pero... Tengo visa Japonesa!!! :D

jueves, 26 de abril de 2007

El señol Glegolio pol favol?

Era muy temprano. O bueno, al menos para mí que anoche me había quedado hasta casi entrada la madrugada. Y sonó el bendito celular. Por una fracción de segundo me imaginé que había sido la alarma que nunca fallaba, y que tenía que correr al baño a ducharme y empaparme de L´eau d´Issey y ponerme la corbata y salir al aeropuerto. Pero no, solo era un viejo recuerdo que me trataba de agarrar por el pelo aprovechando que tenía todavía lagañas y estaba medio dormido. El caso es que veo un teléfono no conocido, y medio desconfiado respondo. Y la conversación siguió mas o menos éste curso:
-mmmm.. alo? (nótese la voz de recién levantado)
- si buenos dias, el señol glegolio pol favol?
- (mierda! ahora a poner la mejor voz posible y que parezca que hasta hace menos de un minuto estaba soñando con... bueno no me acuerdo, pero algo estaría soñando) Ejem, si, buenos días, con el hablas.
- le hablamos de la embajada del japon, y es lespecto a su solicitud que tenemos algunas pleguntas.
Perdón?!?!?! De la embajada de Japón, me están llamando a MI a preguntarme cosas? Y a mi celular? No es posible. Seguramente sigo en algún sueño, producto de una mente agitada y ansiosa por los viajes venideros.

Pero no. Efectivamente estaba despierto, y las preguntas que me hacían me despertaban aún más. Que si conozco a alguien en Japón? No. Que si hablo japonés? No. (debí haberle respondido el típico watashiwa nihongoga scoshi wakarimasu, pero la cabeza aún seguía en penumbra). Que si tengo familiares en Japón? No. Que que es el tema de hostales? Que por qué tanto tiempo en Japón? Que si tengo carro? Casa? Beca? Que si yo sabía que Japón es muy caro? Que cual es la marca de jeans que me pongo? Bueno, exagero pero más o menos así era el interrogatorio. Imaginense la típica escena del policía malo en un cuartito de dos por dos metros, con una lámpara colgando de un techo que está a punto de caer. Y detrás, el espejo por el que registran cualquier duda o movimiento sospechoso de tu rostro.

Sobrecarga de información en un minuto. Y obvio, con la sensación que te dá al hablar a los súper humanos miembros de alguna misión consular, estaba c**ado del susto. Pero al parecer la funcionaria de la embajada quedó semi-satisfecha porque me dijo con voz resignada que listo, que iba a pasar los papeles así. Pero que posiblemente necesitaba más información y nuevamente me la solicitaría.

Colgué. Voy al baño y me miro al espejo, y tengo una cara de destrozo que hasta yo mismo me negaría la visa. Pero bueno, como el coronel de Gabo, solo falta esperar y esperar y esperar... a ver que pasa.