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viernes, 12 de septiembre de 2008

Savannakhet (Laos)

Y llegó la hora de decirle adios a Pakse.

Una de las cosas de viajar en bicicleta es que ésta no tiene espejo retrovisor. Al parecer es una tontería, pero adquiere significado porque te obliga a estar mirando al frente, en el presente, y no te deja mirar atrás, a los lugares que despides y no volverás a ver. Si alguna lágrima de nostalgia se te escapa, el viento de cara pronto te la hace desaparecer.

El orden del día era proseguir a Khong Sedong, a 60 kilómetros del lugar, por eso no tuve que madrugar y gocé de una mañana aperezada, lenta, esas mañanas llenas de despedida. En ese pueblito había una única Guesthouse que me dió la oportunidad de no dormir bajo dos árboles isno bajo un techo estable. A la mañana siguiente fue seguir unos 100kms hacia Paksong, y en su guesthouse había unos tipos de Laos y China cenando. Y desempolvando el chino que sabía, me les uní a la conversación (y por consiguiente a su banquete de cena), hasta que llenísimo y cansado me les despedí luego de una velada muy amañadora, porque el día siguiente también sería de camino, camino que eventualmente me llevaría a Savannakhet.

Por el camino, dos motociclistas gay lo más de buena gente pero muy jodidamente insistentes me estuvieron acompañando por bastantes kilómetros, hasta que desistieron de repetirme una y otra vez su argumento de 'para que pagar hotel si te puedes quedar en nuestra casa?'.

No hubo más eventualidades, lo mismo de todos los días de viaje... días hermosos, compartir el almuerzo con los pastores de cabras y búfalos, ser casi devorado por las hormigas...

Al final llegué a Savannakhet, entrada ya la tarde y muy cansado. Es una ciudad que se está cayendo a pedacitos, con una fuerte influencia francesa en las casas y edificaciones. A veces parece una ciudad fantasma, porque no se ve a nadie pasar, no se escuchan muchos ruidos. Yo estaba allí porque en Savan (como le dicen cariñosamente los locales) hay un consulado de Tailandia, y podía aprovechar para hacer mis vueltas y trámites migratorios mientras espero también a que más al norte las carreteras mejoren luego del devastador invierno y creciente de los ríos.

En la ciudad el pueblo también hay un bizarro museo arqueológico de dinosaurios, porque hace unos miles de años la región estaba bajo el mar y abundaba la fauna prehistórica. El curador del museo es el mismo paleontólogo que encontró algunos de los huesos fosilizados y estuvo presente en todas las excavaciones. El tipo es el paleontólogo más entusiasmado que conozco (bueno, de hecho es el único que conozco) y se motiva con vos y te muestra todas las exhibiciones, los fósiles, todo! De hecho, le quita el seguro a los mostrarios y te deja tocar los fósiles de MILLONES de años. Tengo que decir que la sensación de tocar y oler las mariposas y reptiles de millones de años es en realidad extraña, bizarra, como sacada de un sueño pesado, denso. Nunca, nunca supuse que iba a hacer eso, y sin embargo, en ésta tierra olvidada de todo y por todos, lo hice.

Aparte, Savan fue buena en el sentido que me desatrasé de cientos de mails en Internet y me llené hasta la saciedad de sandwichs de baguettes... mmmm... Por cierto, mientras andaba esperando a que me prepararan mi dosis personal de baguettes con paté, una señora thai, la dueña de un banco nuevo me invitó a comer con ella, solo por el hecho que muy caballerosamente le cedí la silla en la que estaba sentado esperando, a su hijita. Tan querida, hasta me invitaron a su casa del otro lado del Mekong, en tierra Thailandesa, pero desafortunadamente no tenía ni visa ni ganas de terminar mi viaje en Laos prematuramente... En todo caso me decía la señora que era difícil ver un turista decente en el SE de Asia, porque según ella, la mayoría de turistas no eran más que chimpancés sin pelo, andando borrachos, ensuciando, irrespetando la cultura, drogándose y fornicando todo el tiempo... Que triste que la imágen que tengan de los visitantes del mundo occidental sea esa, pero al mismo tiempo la entiendo, porque en muchos casos esa es la verdad.

Y como remate, de la comida, me llené más y más comiendo postres de Lao, llenos de coco y mango y frutas frescas... como me van a hacer falta cuando deje el país!

viernes, 22 de agosto de 2008

Adios Camboya

Stung Treng quedó siendo sinónimo para mi de ver puestas de sol en hamacas, desatrasarse de libros viejos, almorzar y cenar decenas de postres diferentes, y como postre: sopa de sangre. Pero vamos poco a poco.

Anochecía cuando llegué a Stung Treng. Los hoteles o estaban llenos, o eran muy caros. Eventualmente llegué a una guesthouse de mochileros, que había inicialmente decidido ni mirar porque estaba en el Lonely Planet, siendo equivalente a precios altos y mal servicio. Pero fue una grata sorpresa el ver que la guesthouse estaba limpia, la familia que la atendía era increiblemente amable, y los precios eran baratos: dos dólares por mi, ejem, penthouse privado, con salida a una terraza que practicamente me pedía poner mi hamaca en ella. Cosa que hice, claramente, desde bién tempranito. Lo bueno, además, es que en esa guesthouse tenían una biblioteca muy buena, con libros que podías cambiar. Renové así toda mi pequeña colección, y con horror voy notando que cada vez voy teniendo más y más libros, que me toca acomodar como puedo en las alforjas de la bici. Conté ésta vez 12 libros, entre guías y literatura de todo tipo. Pero lo bueno es que conseguí la guía de Laos, que me estaba haciendo falta... Aunque no era la última edición, al menos me servía para todo el tema de mapas y tener una idea de distancias y poblaciones.

Desayuno de campeones: pan francés con leche condensada. Luego, lectura. Almuerzo: postres!!! ya mencioné lo tanto que me gustan los postres de Camboya? unas mezclas extravagantes de vegetales, frutas, granos, azucar, leche condensada y leche de coco. Fríjoles con leche condensada y piña. Soya con manzana y espolvoreados con azucar. Bolas de tapioca rebosadas en leche de coco. Maiz cocido con azucar... hmmm..... se me hace agua la boca. Y no es por molestar, de verdad que son un gusto adquirido, y la falta de chocolate y otro tipo de dulces 'occidentales' te abren el apetito a otros sabores y texturas! Nunca me aburrí de todas las diferentes combinaciones que existían. De lo que si no me he podido acostumbrar son de los vasos de agua 'públicos'. A ver, en los mercados, y en la mayoría de restaurantes informales de Camboya (y Vietnam, hasta un punto) te ofrecen toda el agua (generalmente hervida) que te puedas tomar. El unico punto es que te la tomas en un vaso comunal o sea en el que cien, doscientas personas han tomado antes. Pero algo ha de tener esa agua, porque en los meses que llevo en esas no me he enfermado del estómago ni una sola vez! Habrá que ver a que santo le debo el milagrito! Y como ya me había saturado de dulce, busque una alternativa ligera salada, una sopa. Y encontré una sopa de noodles muy barata, a 2000 riel el plato (un cuarto de dolar). De esas me comi varias, y repetí en la cena. Solo después, la dueña de la guesthouse me dijo que esa sopa era hecha en realidad de sangre... esa era la proteína. Ugh... pero bueno... a lo hecho pecho!

La dueña del guesthouse, una menudita Camboyana, cuando le contaron que yo viajaba en bici, me mostró muy orgullosa una enorme bicicleta de touring completa con alforjas y todo, una que ni yo podría manejar comodamente. Pero ella estaba muy contenta, me decía que la manejaba a todas partes y que se la había vendido un viajero de israel que había pasado por ahí y se había quedado sin plata. Me dijo que había pagado 500 dólares, un gangazo, porque el tipo le mostró los recibos originales y costaba tres veces eso. Su sueño era también viajar por ahí, claro que quería empezar visitando ciudades cercanas y luego, quién sabe, hasta llegar a Phnom Penh! La animé diciéndole que yo llegaba de allá y que no era tan difícil. Aunque pensaba yo que con esa bicicleta enorme tal vez viajar larga distancia iba a ser un poco difícil, pero también recordaba como niños que apenas saben caminar, ya van montando en una bicicleta para personas dos o tres veces su tamaño....

En las visperas de la partida, conoci a los franceses que habia visto bajarse en el bus antes de Kratie, en la mitad de la nada. Hablando y hablando, me contaban que uno de ellos era estudiante de arqueologia Khmer (como carrera!) y hablaba Khmer perfectamente. Estaba trabajando restaurando varios templos de Angkor Wat, y ellos lo estaban visitando. La vez que los vi en la mitad de la nada era porque ellos querían conocer unas ruinas (que son tan oscuras que ni salen en los libros). Pero que fue un lugar increible, porque el arqueologo les explicaba cada roca, cada detalle, cada historia. Lo que para mi es una imágen bonita, para el arqueologo éste era un libro de historias y anécdotas... Y tiene mi misma edad! No me imagino del buen tiempo que van a pasar en Angkor Wat... donde cada roca tiene detrás una historia!

Y bueno, salida hacia el puesto de aduana de Camboya, mañana será otro día, y con suerte, ese día lo pasaré en Laos.

viernes, 22 de febrero de 2008

Atravesando China por tierra en un dos dias

Y pues bien, tire la moneda y cayo de canto. Ni cara ni sello. Ya llevo un par de días en Chengdu, luego de las 48 horas y mas de 2,400 kilómetros que me tomo el viaje en tren, el mas largo que he hecho hasta el momento. En cuestion de minutos fui a comprar el tiquete en Shanghai, y con tan solo dos horas de anticipación conoci tres Colombianos que habían llegado por azares del destino a Shanghai a pasear... Lastima que ya tenia el tiquete en el bolsillo y estaba contra el tiempo, porque hubiera sido interesante desatrasarme de las ultimas de Colombia! En todo caso, logre tambien enviar un paquete por barco con algunos libros a casa (me quite de encima como 6 kilos!!)... solo esperemos que no se pierdan en alguna parte del pacifico (lease bien: en la casa o biblioteca de algun funcionario publico menos que honesto en las aduanas de nuestro querido pais...)

Pero antes, vale la pena contar que la estadía en Shanghai no estuvo del todo mala... Estuve paseándome por los museos -enormes- de arte y de historia de Shanghai, me hice un par de masajes en los pies (15 Yuan o 2 Dolares - los mas baratos que he tenido en China-). Y me llevaron a un sitio de Dim Sum espectacular... como 3 horas dandole a esta especie de brunch cantones... O sea, al fin una vez que Shanghai deja buenos recuerdos!!!

Y de nuevo hacia el presente, Chengdu. La idea era revisar el tema del viaje a Lhasa y a la provincia de Tibet. Lastimosamente, me cuentan en varias agencias que en esta epoca no hay trenes disponibles, el viaje por tierra esta cerrado por ser invierno, dejando solamente la opcion de inscribirme en un grupo turistico por una semana y viajar por avion... definitivamente, no es mi tipo de viaje asi que lastimosamente, la ida a Lhasa queda aplazada de momento. Lo bueno, es que hablando con viajeros del hostel, me cuentan que las vias secundarias no estan tan complicadas... entonces en este momento estoy preparando los mapas y logistica para empezar el viaje por la ruta sichuan-tibet, que es de las carreteras mas altas, espectaculares y arriesgadas del mundo... Ya veremos!

Por lo pronto, Chengdu es una ciudad interesante, con muchas cosas que hacer y ver... y comer!!!! Que viva la comida de Sichuan!