viernes, 28 de septiembre de 2007

De yuppie a hobo a estudiante...

Ya hace un poquitico más de un mes que me regresé al que sería de momento mi hogar. Suzhou. En la provincia de Jiangsu, a un poco más de media hora en tren rápido de Shanghai. Hace un poquitico más de un mes que mi amada y vieja mochila quedó vacía, vacía de ropa gastada, de mapas rayados y de botellas de agua.

De momento, y en contra del deseo de viajar y viajar de esa mochila, me establecí en ésta ciudad porque de tanto viajar en China, decidí quedarme un poquito más a estudiar Chino... La verdad, China me gustó bastante, y al igual que Japón, me gustaría quedarme a aprender el idioma.

Por Suzhou pasé hace un par de meses, en el pico del verano históricamente más fuerte de la región... los recuerdos de Suzhou de esa epoca están entre jardines impresionantes, una ciudad que contrasta la arquitectura tradicional china con el empuje y velocidad de la China moderna, recuerdos tambien de días de incontable calor y sofoco, noches de conocer gente nueva y huir siempre del calor...

Suzhou me gustó justamente por su ubicación estratégica cerca a Shanghai y en el centro de la China del este. Los jardines y las calles tradicionales, con sus linternas y faroles rojos redondos me enamoraron. Y el contraste entre ciudad nueva/ciudad vieja se me hizo bastante interesante... No es tan contaminada como tantas ciudades como Beijing y sus alrededores, el invierno no es tan frío y es mucho más pequeña y manejable... digo "pequeña", porque aunque la ciudad es de tamaño reducido para los estándares chinos, sus cinco millones de habitantes la hacen de un tamaño respetable.

El mes pasado fue mes de locos... de ubicación, de trámites de visas y matriculas en la universidad, de buscar apartamento, de comprar las cosas necesarias, para la habitación, para la cocina, para el baño... todas esas cosas que como mochilero son lujos, ahora se convierten en necesidades... ironía ante todo.

Llevo un mes de arreglarme el cabello con peinilla, de lavar la ropa en lavadora (y no a mano, como siempre), de no tener que empacar tus cosas cada noche, de no tener que compartir habitación con cinco personas más y hacer competencia de ronquidos. De tener tu propia cama, y aire acondicionado en la habitación. De poder cocinar lo que vos querés. Es un mes de adaptarse nuevamente de volver a la vida tradicional, y de también volver a la vida de estudiante que hace tiempos había dejado atrás...

Volver a comprar cuadernos, libros y CDs de estudio. De levantarse tempranísimo a terminar una tarea que se me olvidó hacer en el día anterior. De hacer planas y planas, y repetir mil veces los trazos de los caracteres chinos que son tan abstractos en principio, y tan difíciles de recordar.

Es un mes de un cambio repentino, de aprender el idioma, las costumbres y la convivencia. De retomar los hábitos de madrugar a la hora que se debe madrugar, y no a la hora que uno se quiere levantar. Pero sería un mentiroso si dijera que no me gusta, que el idioma es aburrido y mi nueva vida me hace bostezar. Aunque hay algunos detalles que no esperaba, la vida en China me gusta bastante, todos los días aprendés mil cosas, todos los días los ojos que no se acostumbran aún a lo que ven, no se cansan de asombrarse.

Y la cabeza, a mil por hora, te llena de pensamientos, recuerdos... algunos felices y algunos no tanto... Pero es un tiempo para aprender y crecer y tratar de ser un poquito más feliz. Porque después de todo, para qué más estamos acá en esta nave llamada Tierra?

lunes, 24 de septiembre de 2007

Chau, Marceau

"No art is superior to another one, but every art looks for expertise and perfection. This is life, which continues; this is why there is no death. There is continuation. There is no silence. There is a continuation of thought". - Marcel Marceau

Hay unas cuantas personas, que así no las conozcas personalmente, dejan una pequeña marquita en vos, en tu alma, en tu historia personal. Hoy, por las noticias me enteré que el hombre de 84 años, que tiene por nombre Marcel Marceau, ha muerto. Por un lado, me puse un poquito triste sentado en la cama, tomandome un café y mirando la lluvia caer ahí afuera. Pero por otro, me puse un poquito feliz porque lo recordé en sus actos, generando vida en sus manos, en sus brazos, en su rostro y en su cuerpo.

Alguna vez, estando muy muy niño, lo ví en un programa de tele, en la época en que las antenas parabólicas eran legales, y nos llegaba HBO, Cinemax, Showtime y las decenas de canales peruanos tipo Global, Frecuencia, Panamericana... Justo en uno de esos canales, tarde, luego de los programas periodísticos de medianoche, apareció un segmento de un hombre entrado en años, con la cara pintada y un sombrero particular, que sin hablar sacaba personajes de su sombrero, de sus manos, de sus ojos. Me acuerdo que lo miraba y miraba, y por un momento dejé de lado los años que tenía el y lo ví como otro niño, como yo. Y asi pasito, sin hacer mucho ruido, empecé a imitar los movimientos, los gestos, las caras y personajes que hacía.

Solo hasta años después, supe que ese hombre se llamaba Marcel Marceau, y que era el mimo más grande, más imponente de los últimos tiempos. En la biblioteca pública, solo había un fragmentito de un video suyo, en Betamax. Me acuerdo que lo veía, y reía, y luego cambiaba a las peliculas de Chaplin, stop, Marceau, stop, Chaplin, stop, Keaton, stop, Limelight y ahi se me aguaban los ojos y tenía que apagar el tele.

Tiempo después, por azares del destino se presentó en Medellín, pero por azares del destino no lo pude ver. Pero Bip el clown, su clown, seguía por ahí dando tumbos, entregando flores, creando creaturas, apareciendo y desapareciendo.

Y ayer, con mi café de la mañana, el cuerpo de Marceau se despidió del mundo. Pero su historia, su imágen, sus personajes... bah, lo que ya sigue es cliché.

Gracias Marcel, y buen viaje.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Perdido entre cultivos de arroz

Al principio del día, lo mismo de ayer... pelear con las cobijas para salir más temprano y aprovechar más el día y lo que me deparaba... Salir corriendo a donde la señora buena gente que me dejaba la bicicleta todoterreno a buen precio, y por ahi derecho, detenerme unos minutitos en el puesto callejero de dumplings, esos pedacitos de pasta rellenos de carne y vegetales que tanto me gustan. Jiaozi, creo que se llaman en chino.

Y bueno, con la bici todo terreno de ayer, y con una bolsa plastica amarrada, aguantando ella dos litros de agua, un paquete grande de mani y algunas frutas sali muy contento en busca de la aventura del día!!! La idea era pedalear, pedalear y pedalear, al lado del río, sin horario, solo conocer y estar ahi...

Tenía también un mapita, pequeño, inconcluso, inservible... Pero el río estaba ahi, al lado izquierdo, y esperaba que no se moviera mucho en el recorrido. Pero los caminos empolvados y pequeños, se alejaban de cuando en cuando del río y se ramificaban, y ramificaban una y otra vez... algunas veces se convertían en calles traseras de algún caserío olvidado, y otras veces daban de frente con el río. De cuando en cuando, pasaba un tractor modificado, cargado de balsas de bambú... El tema con las balsas de bambú, es que son el sustento económico de muchísimos de los aldeanos de por acá... vas un poco en contra de la corriente, subiendo por los caminos que corren paralelos al río... y debajo de cualquier puente, están infinidad de barqueros que te montan a las viejas y artesanales balsas de bambú, para que solo la corriente te vuelva a bajar... sin prisas, sin ruido, sin estrés... solo vos, el río, el barquero... y los cientos de otros turistas que piensan que la barquita es buena idea.

Pero el día apenas pasaba, y alejandome más y más de la ciudad, cada vez se veia menos gente... más campesinos trabajando sobre los campos de arroz, más niños que te saludan riendo con los "hello" ubicuos en china. Seguís, te parás, te sentás sobre un puente y te mojás los pies. Te quitás la camiseta y te sumergís en el agua junto a los niños que juegan y juegan, y ven pasar rápido el tiempo... Te volvés a sentar en los puentes, a secarte, y a ver la gente pasar debajo. Cerrás los ojos, y todo es cuestión de respirar, de dejar que el sol te entre por el pelo, por los ojos, por los poros, por las piernas. Seguir pedaleando hacia más de aldeas pequeñas, ver los aldeanos ya acostumbrados a los viajeros perdidos, que con mapa o sin mapa terminan siempre en cualquier callecita llena de polvo... Ver los montecitos de arroz secandose, tan amarillo, tan marrón, tan verde. Tantos tipos de verde, tantos que aunque sos daltónico, los podés distinguir...

Eventualmente me sacó del ensueño una charla con unas chicas inglesas, y como resultaron buena onda seguimos juntos el camino, con la idea de llegar al puente del dragon, uno de los más viejos de la región. Pasamos más y más aldeas hasta llegar a la poblacion de Baisha. Eventualmente, luego de mas tiempo perdido se llegó al famoso puente... El puente, bonito, en remodelacion, lleno de sacos de arena y gente vendiendote paseos en barca.

De vuelta, encontramos a un barquero solitario mirando el río, que parecía más perdido que nosotros... ya era tarde, y el hombre ya bajaba en su barca a su casa... así que negociando precios con el timpo, finalmente rentamos dos barcas para los tres y las dos bicis por algo asi como 150 yuan (menos de la mitad de lo que te cobran en el pueblo). Y bajamos, y bajamos, y bajamos, y nos tomamos una, dos cervezas, nos reimos con los barqueros y sus historias gestuales, hasta que la noche empezo a asomarse y le dijimos que nos dejara en la orilla, y que nos explicara como carajos hacíamos para llegar a la carretera principal, a algo que nos llevara a Yangshuo nuevamente.

Y entre despedidas, afanes e historias de los paises un dia fue muriendo, y el otro fue naciendo lleno de fuerza y esperanzas de una jornada mejor.

lunes, 10 de septiembre de 2007

En bicicleta por...

... la Ciudad Vieja, el Moon Hill, el viejísimo Banyan Tree...

La noche anterior había quedado con Amber, una de las chicas de Israel que había conocido, en "madrugar", tomar una bici y salir hacia el sur de Yangshuo, a conocer la zona donde se encuentra el Moon Hill y el famoso y antiquísimo árbol Banyan. Los demás se quedaron porque no se animaban a montar tanto tiempo en bicicleta, preferían pagar un taxi o de esas moto-taxis que tanto abundan en la zona.

Pues bién que efectivamente madrugamos (a eso de las 10.00am), nos tomamos con tranquilidad el brunch, huevos, jamón, café decente... todo un festín! Finalmente, fuimos por las famosas bicicletas y luego de que Amber escogiera una bici que más le sentara (más fácil decirlo que hacerlo...) salimos esquivando motos y bicicletas por la ruta que va al sur, hacia el famoso Moon Hill.

El Moon Hill (o Montaña de la Luna) se llama así porque es una montaña bastante particular en la que su centro tiene una circunferencia enorme, que semeja una luna. Dependiendo desde donde la veas, puedes ver la luna en cualquiera de sus fases... creciente, menguante, llena o nueva... Luego de un paseo en bicicleta, atravesando montañas con formaciones caprichosas, insólitas, logramos llegar a la famosa montaña. Y efectivamente por algo es famosa, porque me la imaginaba mucho más pequeña, no de esas proporciones y con un agujero tan grande en el centro...

Pero la idea no era quedarse ahi mirandola de lejos, sino llegar hasta el centro de la luna, y aún más arriba si era posible. Por un empinado caminito con cientos y cientos de escalas, subimos hacia la cima, desde donde la vista era impresionante... A lo lejos, y allá abajo, se veían campos de arroz hasta el fin del horizonte. El río, pequeñas aldeas, caminos de herradura y muchas, muchísimas montañas también se dejaban ver. Definitivamente, en ese momento valió la pena la montada en bici, la subida a la montaña, la escalada por los caminitos de tierra y piedras... El picnic arriba, con mani, frutos secos y mucha, mucha agua no pudo tener mejor vista!

De bajada, nuevamente montada en bici, pasando por el famoso Big Banyan tree, que es un arbol de mas de mil quinientos años, gigante, imponente, majestuoso... Uno de los tesoros que la naturaleza guarda escondidos, y que está coincidencialmente Yangshuo...

Dicen que debajo de un Boddhi, un arbol parecido a éste fue que Siddharta alcanzó su iluminación....

viernes, 7 de septiembre de 2007

Yangshuo

Picture yourself
on a boat on a river
With tangerine trees
and marmalade skies


- L.S.D.

Dejé Guilin atrás antes de lo previsto, en parte porque parecía que todo el mundo y su madre hablaba maravillas de Yangshuo. La historia que se escuchaba de boca en boca de los mochileros, en todos los hostales era que Guilin no vale la pena. Es para aquellos que quieren hoteles 5 estrellas y están en un tour organizado. Si tienes tiempo, Yangshuo es el lugar.

Con unos chicos Israelís súper buena onda, la idea era salir al otro día temprano para Yangshuo. El tema, es que ellos querían ir en bus por lo barato, pero yo de verdad quería irme por río, porque me había parecido alucinante la imágen del río, calmado, lento, transparente, con todos los picos karst como telón de fondo.

En todo caso, a última hora conocí a una chica Peruana de padres japones y madre china, que con otra pareja Franco-China (el tipo coincidencialmente se llamaba G. también) estaban buscando un pasajero más para alquilar un botecito pequeño, y viajar por río hacia Yangshuo... Ni mandado a hacer! Les dije que contaran conmigo, porque yo quería hacer ese viaje también...

Supuse que solamente me quedaría en Yangshuo por un par de días máximo. No valía la pena llevarme la tula. Entonces en la jíquera empaque un par de camisetas, bermuda, boxers, la lonely planet, y la cámara. Y así fue que esa tarde, en medio de una llovizna ligera y una bruma húmeda, electrizante, nos montamos al enclenque bote con un mini motor que hacía un ruído infernal!

Estaba un poco pesimista por el tiempo, quería ver las montañas con el mejor de los soles, un cielo totalmente despejado y azul, con los pajaritos azules cantando y un arcoiris atravezando el horizonte al mejor estilo película clásica de Disney... Bueno, exagero, pero por lo menos no quería que estuviera lloviendo. Mis compañeros tampoco. Pero el lanchero, luego de que la chinilla le preguntó, nos respondió que nosotros eramos afortunados puesto que hacía tiempo que no había esa bruma, y que así el paisaje se veía más bonito, más celestial. De hecho, nos contó que en épocas pasadas los pintores y poetas esperaban a los días brumosos y con llovizna, para así tener como musa de inspiración el paisaje. Nos explicaba que ellos esperaban días así, porque el corazón del ser humano no es algo tan sencillo como un día, o una noche. Cualquiera puede hablar del día y de la noche sin mucho problema. Pero tratar de entender el alma humana, tal como pintar un atardecer lleno de pequeñas nubes y grisáceos cielos, de aguas turbulentas y grullas agazapadas, o buscar inspiración en días así para explicar la vida, el amor, el destino, es algo más real, más vívido y hasta más difícil...

Además, nos continuó explicando, no deberíamos preocuparnos porque el día se iba a clarear en un par de horas. Y que si no salía el sol, que nos devolvía el dinero.

Con semejante seguridad que nos daba tanto en sus palabras como en su propuesta, nos cambió el ánimo, y ya no éramos ese grupillo de turistas escapando de la llovizna como si fuera la peste, sino tres seres agradecidos con la vida, por la oportunidad de ver montañas, cielo y río, de esos que inspiraron a tantos, tantos artistas en épocas pasadas...

Y fue una tarde de viaje por ese río, horas llenas de acercarse a la cultura de la China fluvial, esa que construye sus casas y sus vidas entorno a los ríos, en las que los barqueros saludan diariamente a los pastores de búfalos de agua que "pastan" apaciblemente en los lechos de los ríos. Y siempre, vigilados por las montañas que surgían misteriosamente en los lugares más increíbles, y con las historias que nuestro barquero nos contaba como telón de fondo.

La llovizna no importó esa tarde. Ni los ruidosos y enormes barcos llenos de turistas, ni el hecho que no me dejaron tirarme en clavado desde el bote al río. Estábamos tan inmersos en ese mundo de historias fantásticas, en ese paisaje único, que nada importaba, y las horas que transcurrieron esa tarde pasaron volando...

Finalmente llegamos al muelle de Yangshuo, a un par de kilometros del centro de Yangshuo. La tarde ya estaba cayendo y yo ni tenía idea de donde quedarme esa noche... Con un escueto mapa de la ciudad, salimos a buscar donde quedarnos esa noche.

La primera impresión de Yangshuo era la de un pueblito sin autos, lleno de calles estrechas, empedradas, todo un laberinto de casas antiguas y callejoncitos sin salida aparente. Pero eventualmente, llegamos a un hostal... a dos, a tres, a cuatro... los precios eran absurdamente baratos (10RMB, 15RMB por persona, algo asi como un poco más de dos dólares). Elegí uno porque ya quería asegurar una cama para la noche y dejarme de tonterías, los demás querían seguir mirando y mirando. Hice mi check-in con descuento por tener el carnet de HI, dejé mi mochilita en la cama, me lavé la cara, y todo listo! Cuando bajé, casi me muero de la risa al ver que mis compañeros decidieron quedarse en el mismo hostal, luego de una hora larga de dar vueltas por la ciudad viendo hostales... Esa tarde fue deambular un poco por las calles y callejones, por los puestecitos de ventas y los restaurantitos. Me encontré con un Alemán que había conocido en Shanghai hacía unas semanas (el mundo es chico). Terminamos entonces cenando en el famosísimo Mei You Café (没有). Es chistoso porque Mei You en Chino significa No Tengo o No Hay, y es una de las frases más pronunciadas en China. Tienes cerveza? Mei You. Tienes papel higienico? Mei You. Tienes habitación para esta noche? Mei You. Pero los del café, garantizan que Mei You cerveza caliente, Mei You mal servicio.

De vuelta en la noche al hostal a descansar un poquito, me encontré con los israelitas de Guilin, que luego de haber pagado la habitación en el dormitorio, entraron, no les gustó y se pasaron al hotel del frente... no estaban muy acostumbrados al tema de los hostales, al parecer... Pero si les doy a su favor que la habitación donde estaban si estaba medio jodida... con el baño literalmente DENTRO de la habitación, siendo separado solamente por una cortinita miserable de plástico. Y la ducha estaba exactamente sobre el "hueco" que era el sanitario... En fin, todo lo que debería salir en las PEORES PRACTICAS de ingeniería civil...

Unas cervezas con ellos marcaron el final del día, y el comienzo de una estadía en Yangshuo.

lunes, 27 de agosto de 2007

Escapando....

Rewind.

Hace algo mas de unos quince años, estaba con un primo mayor, pariente lejano, pasando las horas mirando el cielo, hablando de cualquier tonteria, escuchando los arboles y las palmeras moverse a la merced de un poquito de brisa. Y en eso que la emisora dejo de funcionar, fue por un cassette, volumen y del equipo de sonido, de los parlantes salio una explosion de guitarra, explosion de acordes infernales, explosion de Jimi, tanto Jimi, y que dios nos agarre confesados.

Que carajos? Yo, apenas acostumbrado a todo ese tema del boom del rock en Español de los ochentas, que Hombres G, Prisioneros, que Soda Stereo. Esto era algo escuchado por primera vez, duro, casi agresivo para mis oidos.

- Te gusta primo? - me pregunto medio curioso mi pariente
- Eh... es... diferente
- En unos años, primo, en unos años vos vas a estar envenenado por Jimi, ois? Y acordate de mi si no. - se puso de pie, le subio el volumen, y Jimi aullo y toco como un poseso, haciendose oir muchos años despues de muerto en esa montaña en el medio de un pais olvidado de Dios.

Fast forward.

Suzhou. Cuatro de la mañana. Jimi taladrando el silencio de la ciudad vieja, Jimi riendose y quemando su guitarra entre los faroles rojos, entre los canales, entre los sauces llorones que se dejan caer sobre los lagos. Jimi envenenando mi alma, y reite primo, reite que me acuerdo de vos.

Rewind (no tan lejos esta vez).

Suzhou, Shanghai, Hangzhou, Yangshuo, Guilin, Guangzhou.


Fast forward.

Guangzhou, Guilin, Yangshuo, Hangzhuo, Shanghai, Suzhou.

Rewind, Fast Forward, Rewind una vez mas. Muchas imagenes pasan, atardeceres-noches-amaneceres, hostales, gente, muchisimas caras.

De la industriosa y laboriosa Guangzhou no hay mucho que recordar, salvo un par de templos, un parque, whiskey de serpiente, un encuentro que no quise tener, probar los noodles de perro (sorry, pepe y pibe, no sabia lo que comia), los viejitos jugando a la pelota, las ratas secas (no me anime), el atardecer desde la cima de una pagoda.

Guilin, un par de dias, los rios, los taxistas tratando de estafarte, los famosos Guilin Noodles, escalar montañas, amanecer y los paseos de madrugada... Mas caras, mas sonrisas, mas conocer el otro lado de la moneda de tanta gente, y el inicio de viaje hacia uno de los destinos mas espectaculares que conoci en China, en el que pude escapar de todo por unos dias... Yangshuo.

martes, 21 de agosto de 2007

domingo, 12 de agosto de 2007

Descubriendo y recordando

Descubrir el encanto verdadero de una ciudad a veces puede ser complicado. Enga~noso. Dificil. En Guilin, aparentemente, el encanto esta en las alucinantes formaciones rocosas que parecen salir asi no mas de entre la tierra. En sus cavernas llenas de estalactitas, luces de neon y grupos organizados de turistas. En su rio, por el que pasan perezosamente botes y barquitas de bambu, de esas que hacen a mano los pescadores. Esas mismas que lamen de a poquitos las olas minusculas que producen otros barcos, mas grandes, mas llenos de gente tomando fotos. Aparentemente, eso es Guilin, y no hay nada mas.

Pero es solo salir y dar un paseo un poco mas temprano, cuando las tiendas y mercados de frutas y verdudas apenas estan abriendo, liberando olores de fruta tan fresca, tan colorida. Lychees, maracuyas, lulos, cocos, peras, duraznos, algarrobos y carambolos danzan de mano en mano, de persona a persona. Solo es acercarse al rio, y meter los pies, ver como los ni~nos y los no tan ni~nos escapan de ese calor de verano dentro del agua, involucrados en las mas intensas batallas de agua.

Silencioso y siempre al asecho, esta tambien en el borde de ese rio ese reducido ejercito de veteranos pescadores, que con ca~nas de pescar rusticas esperan y esperan y esperan un poco mas. Y de repente, asi de la nada, una sacudida, un chapuzon rompen la quietud, el hechizo. Los ojos del pescador victorioso se alumbran un poquito mas, porque por mas acostumbrado que este a esas peque~nas batallas ganadas en el dia a dia, siempre se alegra al atrapar al hermano pez.

Y asi, tan de subito como el pescador tira del anzuelo, asi llegan a mi mente y a mi corazon los recuerdos algo lejanos de ese hombre llamado Gregorio, y de ese ni~no llamado como su abuelo, que en un lago miran juntos el agua. Uno, con la mirada confiada, serena y tranquila. Una mirada de alguien que ha visto de una batalla, mas de un cielo, mas de una mujer. Y el otro, con mirada infantil, inquieta, que persigue los peces y las aves, los arboles cargados de naranjas y aguacates. Unas manos oscuras, arrugadas y llenas de venitas recogen lenta y casi ceremonialmente el sedal y el anzuelo. Y aunque el ni~no, inquieto, quiere perderse en historias de piratas y corsarios, de exploradores y aventureros, aunque quiera subirse a los arboles y desde alli ser rey de castillos imaginarios, se queda ahi sentado y callado, de vez en cuando soltando una pregunta que no puede aguantar mas. Se queda sentado, muy quieto, porque le gusta estar ahi, al lado del abuelo, que de vez en cuando tambien rompe el silencio del ritual de la pesca y le cuenta una, dos, tres historias maravillosas. De esas historias que, en este rio, si cierro los ojos y pongo atencion, aun puedo escuchar.

Y de repente, un trompetazo al otro lado, en la otra orilla me saco de mi ensue~no con un golpe, un coletazo inesperado de bebop, de esos que te manda un corrientazo electrico por la espalda, y te lleva sin aviso a lugares tan lejanos, a San Juan, a La Candelaria, a noches tibias, sabanas blancas y gastadas, peleas y cuerpos debriles. A esas callecitas que se esconden muy bien en el Barrio Frances, y a las que solo es posible llegar dejandose guiar por las notas que los jazzistas siempre humeantes, siempre sudorosos, dejan en libertad.

Mas sin embargo, no me he movido en absoluto, sigo aca con los pies en el rio, mirando silenciosamente a pescadores, remeros, ni~nos y recuerdos olvidados.


...y aun ahora, puedo sentir en mi boca el sabor de la madrugada, el olor a fruta fresca, puedo tambien escuchar a lo lejos la magia demoniaca de un Parker poseido, tocando debajo de un puente cualquiera...

sábado, 11 de agosto de 2007

Solo un chiste

De que se rie Milefo, ese gordito dorado con tunica suelta, tan suelta como su expresion?
De que se rie todos los dias, a toda hora, mientras a sus pies pasan cientos, miles de almas, alegres, miserables, cansados, apaticos, felices, otros sin esperanza?
De que se rie, siempre medio ahogado entre tanto incienso, tanto ruido y tanto sol?
Llegue tarde y me perdi el chiste?
O simplemente, no hay chiste?
De que te reis, panzon, contame...
Silencio... de tu sonriente boca no sale nada, ni un indicio de que te reis por todo el circo humano, de toda esta, nuestra risible existencia. De balancearnos entre los extremos del mas sublime extasis y el profundo sufrimiento.
Y te reis, porque nada, nada importa, asi nos partamos las cabezas, asi estemos como hormiguitas laboriosas, cargando pesos mas grandes que nosotros, subiendo paredes imposibles...
...y nada al final importa.
Contame bien el chiste, gordito, que quiero sentarme ahi con vos, y reirme con tantas ganas...

jueves, 9 de agosto de 2007

Xiamen a Guangzhou

El ultimo dia en Xiamen lo pase viendo llover, un poco en internet, y en la cruzada sacra para recargar de dinero mi subscripcion celular de Shanghai. Aca en China, resulta que puedes comprar tarjetas prepago para recargar tu telefono unicamente en la ciudad donde lo compraste... Y como el mio era de Shanghai, no podia comprar una tarjeta asi por la calle. Entonces te toca ir a la oficina mas cercana de China Mobile, ir a la chica que esta detras de los computadorcillos y tratar de explicarle por todos los medios que quieres recargar el celular (mostrar un billete de 50Yuan volando y poniendolo dentro del celular generalmente es entendible).


Al rato, me comi un almuerzo delicioso, algo asi como carne con vegetales cocinados dentro de una sandia... Espectacular!! Precio? 2 o 3 dolares... Casi como una hamburguesa, en Shanghai. Y de camino al hostal, estaba buscando una tienda para comprar unas tijeras y cortarme un poco el pelo inmanejable que estaba de sobra... Pero en el camino, me encontre con una peluqueria que por 5 Yuan te cortaban el pelo, te lo lavaban y te lo secaban. Y por 2 Yuan mas, te limpiaban los oidos (ugh!). Eventualmente me decidi a entrar (no habia nada que perder), y luego de se~nalar en una revista el estilo de corte de un jugador de Italia (NPI como se llama) pase al patibulo y pues... salio mejor de lo que esperaba! Es decir, por algo asi como medio dolar, termine con todos los juguetes!! El corte de cabello mas barato de mi vida... Y segun me contaban luego, hasta se pueden conseguir MAS baratos... Increible, pero cierto.


Y luego, como siempre corriendo como un loco a la estacion de tren, los empujones de rigor, quitate chino que estas estorbando, arriba al tren, empujar la tula verde como se pueda, que cual es mi silla y quien sos vos, y que de donde venis, y que timbudong, y 15 horas despues, estaria pisando tierras Cantonesas, donde las palabritas que habia aprendido de chino no servirian para nada, porque hablan un idioma completamente diferente...


Guangzhou, de primerazo, es una ciudad organizada, industrializada. Como fue uno de los primeros puertos abierto al comercio internacional, la gente no se extra~na de ver extranjeros, por raros que sean, por mas tatuajes que tengan, o por albinos que parezcan (se parece a Shanghai en este sentido). El transporte publico es impecable, mostrando todo el empe~no para sacar esa ciuda adelante. Una ciudad donde la gente nace para trabajar, ganar dinero y comer bien. Se ven muchos negocios de exportacion, de hecho la gente que conoci en el tren toda estaba en el negocio de exportar cosas... de hecho, conocian bien a Colombia porque justamente han hecho muchos negocios con Latinoamerica, y en especial, con Colombia.


El hostel estuvo bien, ahi al frente del rio, aire acondicionado, todo muy nuevo y limpio. Con desayuno incluido y todo!! De paso, conociendo el Mausoleo de Nanyue, que como todos los mausoleos te pone a pensar en la vanidad, la muerte, lo rapido que pasa la vida y todos los videos que uno se monta para pensar que vivira por siempre... y que ni un vestido hecho todo de jade, que te tape cada centimetro de tu cuerpo te va a salvar de convertirte eventualmente en polvo. Luego cruzar la calle y es la ida al parque Yuexiu que queda justamente enfrente. El parque es en realidad un gigante resguardo lleno de verdes y lagos... un respiro, un descanso de tanta ciudad, tanta bulla y tanto correr.... Dentro de este parque, esta el monumento de los fundadores de Guangzhou. Dice la leyenda, que una vez en la historia la ciudad estaba pasando mucha hambre. Y claro, los habitantes rezaron tanto y tanto que finalmente bajaron cinco dioses montados sobre 5 cabras gigantes, y cada una de ellas llevaba semillas en la boca, para dejarle a los habitantes de Guangzhou y pudieran sembrar. De esta manera, se salvaron los campesinos y conocieron la agricultura. Los dioses volvieron al cielo, y se quedaron en la tierra las cabras, que se convirtieron en estatuas de piedra... Me estaba tomando la foto de rigor con mis amigos capricornio de piedra, y me di cuenta que la memoria para la camara que habia comprado... bueno... salio mala. Made in China. Otro golazo... Compre una memoria de 128MB por el precio (y el empaque) de una de 2GB. Pero bueno...

En el parque no solamente estaba esta famosa escultura de los cabros estos. Tambien estaba el memorial de Sun Yatsen, que fue una figura historica muy querida por los democraticos y los comunistas, pues fue el papa de la China moderna. Desde arriba habia una vista preciosa, pues este monumento es como un obelisco en la cima de un monte. Detras de todos los arbolitos de la monta~na, de las libelulas que bailaban y se movian de copa en copa, estaba el atardecer. Y ahi, en ese atardecer, empezaban a llegar viejitos de todas partes. De todas las clases, con todas las pintas, de todas las edades. 70, 80, 90 a~nos. Pensaba yo que se iban a poner a jugar ajedrez, a jugar mahjong, a sacar los vasos y tomar te. Pero...

...de la nada empezaron a sacar baloncitos de futbol, raquetas de badmington, cuerdas para saltar, y pelotitas de ese "fuchi" chino que es como una pelota de badmington, con plumas y todo. Y asi, como los estudiantes de cualquier universidad en el tiempo libre, fueron jugando y jugando y jugando, hasta el cansancio. Pero no el de ellos, el mio, que me canse de mirarlos y de asombrarme de la fuerza, entusiasmo y longevidad de los viejitos... Veo en mi ciudad gente con un cuarto de su edad, pero ni con la mitad de su energia.. Otro de los contrastes increibles de los chinos!

Playas

Luego de haber visto la multitud de personas esperando para comprar un tiquete de tren, decidi que preferia pagar una comision de 3 o 4 dolares para no hacer la fila infernal en la estacion de Xiamen. El tema es que en el hostal no hacian la reserva, solo directamente el CITS. Al ataque... Pero despues de buscar la oficina del CITS con un Japones que estaba de paso tambien, no la encontramos y toco entonces enfrentar la fila... En esas tres horas haciendo fila para comprar un tiquete, aprendi como era el tema. Facil, en sencillos y resumidos pasos, la cosa va asi.

1) Revisar la lista de trenes y tiempos y pelear con el idioma y entender a que horas sale el tren para el destino que uno quiere, y cual es el nombre.

2) Mirar las pantallas gigantes y esperar hasta que el tren que uno quiere aparezca en la fecha deseada... y descifrar cual es la columna equivalente a hard sleeper o a soft sleeper y rezar para que haya cupos... si hay cupos, seguir haciendo la fila... si no, pues o irse en silla dura, o sin silla, o esperar para otro dia.

3) Hacer la fila (de hasta 4 horas en el peor de los casos) y mientras tanto, escribir en un papelito el destino, el tren, la fecha y el tipo de silla que uno quiere, y

4) Entregar el papelito que se hizo en el paso anterior, rezar para que entiendan los mamarrachos que uno hizo con el lapiz, pagar, xiexie y listo!

De vuelta al hostal, ya victorioso con mi tiquete a Guangzhou, una pasada por los barrios elegantes de Xiamen te lleva a recordar a Shanghai. Muchos edificios nuevos, muchos autos, muchos negocios pujantes y que dan buen dinero. Y a menos de media cuadra, empieza el barrio pobre, lleno de basura y residuos de peces y vegetales medio podridos. Gente que te mira como si fueras un bicho raro, que te perfora con los ojos. Y es que, efectivamente era un bicho raro. Lo peor es que el Japones este era fotografo, y le importaba un carajo pararse de frente a cualquier persona a tomarle fotos, sin pedirles permiso. Sin importar que estuvieran llorando, peleando, lo que sea... Y a mi que me entraba ese susto que alguien no le gustara que le tomaran fotos, y que agarrara al japo este a pata... pero bueno, solo se gano unos cuantos insultos (y yo tambien, por transitividad).

Eventualmente, llegamos al templo de Nanputuo, dandole mis respetos a los budas y a los monjecillos. Luego, ida al mar, dejar la camiseta en la arena al lado de las sandalias y por primera vez, nadar en el Mar de China mientras el sol se ocultaba detras de las monta~nas, y del mar. Algo curioso es que cuando estas caminando por la playa o nadando, es imposible no ser victima de decenas de turistas chinos que se quieren tomar fotos con vos, con ese extra~no solitario de ojos grandes y piel clara que se rie como un tonto nadando en el mar!

martes, 7 de agosto de 2007

Gulang Yu, revisitado

Hay un acuario en el centro de Gulang Yu. Uno de los mas atractivos de China, dicen, porque es peque~nito y manejable. Aunque no me mata ver los pecesitos en cautiverio, estuve sentado un par de horas en el silencio y la sombra, solamente viendo las medusas, los pecesillos de colores, los dragones de mar, tan rapidos, tan evasivos, tan, tan tristes. Me gusta perderme en las sombras, y no se quien es mas raro, mas lleno de particularidades... los seres que estan encerrados dentro de las peceras, o los seres que estan encerrados fuera de ella y toman fotos.


Sali con el blues nuevamente, a recorrer la isla, a buscar un pedacito de playa en el que no estuviera media China metido. Un ratico nadando, refrescandome de ese sol arrasador y preparandome mentalmente a empacar y cambiar de hostal, porque en el que estaba no habia campo esa noche. Pues bien que cayo la tarde, cargada de maleta, ferry, motocicleta, bus, caminata al hostal, para finalmente dejar las maletas y darme una ducha que bajara esos 40 grados pegados a mi piel. Al salir, estaban unas chicas chinitas comiendo como unos animales parecidos a los camarones pero con mas espinas... Y bueno, ahi con un Japones y un norteamericano terminamos uniendonos al festin de pseudo-camarones alienigenas y filosofando sobre la psicologia, metodos de ense~nanza, y de los mejores treks de China... Ojala tenga tiempo en la U y pueda darme la vuelta por Yunan, donde segun cuentan unos caminitos con paisajes alucinantes... Ya veremos.

lunes, 6 de agosto de 2007

Gulang Yu

Amaneci, al fin, cerca al mar. Pido poco para alegrarme, pero la verdad es que pocas cosas me hacen mas feliz que mirar el mar, ver las olas que van y vienen, sentir las estrellas mezcladas con la brisa. Ver, en cada ola, el reflejo de la luna, de ciudades distantes, de un cielo que se niega a ser negro.

Gulang Yu, de noche es como una mujer con traje de gala, lleno de luces. Las mansiones antiguas, los cerros, las esculturas, algunas playas, son iluminadas con imaginativos juegos de luces de colores, haciendo un conjunto bastante singular y bonito. De lejos, de hecho, la isla se ve como una postal encantada, inmortalizada entre el mar sereno y un cielo despejado. La isla, de noche, toma otro caracter mas sutil y melancolico. Lejos quedan los visitantes y solo quedan los noctambulos, los amantes y los pianistas. Esos pianistas que tocan con la ventanas abiertas, y dejan escapar pedacitos de notas que llenan las calles y las playas de piezas clasicas.

Respirar el aire de mar, acostarme en la arena aun caliente, y mirar hacia ninguna parte en especial trae recuerdos medio olvidados, sensaciones y olores. Por que siempre que recuerdo, de las cosas que mas fuertemente se impregnan a mi memoria son los olores?

Hasta tarde me quede, caminando sin ninguna direccion, perdiendome en los callejones de la isla (ni autos ni motos tienen permitido el transito en Gulang Yu). Caminando sobre arena, mar, rocas y callejuelas empedradas. El tiempo pasa rapido...

La musica suena, cada vez mas lenta, mas pausada. Finalmente, como todas las cosas, se detiene y solo hay silencio en Gulang Yu.

domingo, 5 de agosto de 2007

Hacia Xiamen, Hacia Gulang Yu

La salida de Shanghai a la estacion de trenes fue tranquila. Tuve tiempo hasta de un buen brunch (lleno de noodles y picante), y de salir a caminar al Shiji Park con los Mexicanos y la Alemana. Tenian ganas de ir a montar en el tren mas rapido del mundo, que uno el aeropuerto de Shanghai con una de las estaciones. Pero la verdad que montar en esa cosa solamente para decir que estuve en el tren mas rapido del mundo me parecio medio frivolo, teniendo en cuenta que ya de trenes estaba hasta el copete.

Las provisiones de siempre, la estacion de siempre, pero como tenia tiquete especial, habia una sorpresita. Las estaciones de trenes, tienen una salita lo mas de amena y comoda para los pasajeros multimillonarios que se compraban un tiquete en compartimiento de coche cama, de primera clase. O sea, atras (y de momento) quedaron las filas, los codazos, los empujones y los madrazos (asi sean imaginarios) a los que se meten en la fila.

Que si el Sr. quiere un te (no gracias), un cafe (a eso le llaman cafe? no gracias), que si el Sr. ya leyo la prensa (no gracias, no leo chino), que si el Sr. esta comodo (hombre... pero por favor!). Al rato, embarco prioritario para evitar las filas, con mi propio edecan que me lleva a mi propio compartimento. Esto es la vida!!!!! Se parece a las famosas historias vividas de los viajes largos en silla dura...

En el viaje, nada raro. Como en el hostal habia logrado cambiar mis libros usados (Lonely Planet Japan y Around the Bloc) por nuevos, tenia asegurado el entretenimiento en el viaje. Igual, me puse a "hablar" con los vecinos Chinos, y luego con un par de Irlandeses que eran los unicos extranjeros que estaban en el tren. Pensaron que era de todas partes, menos Colombiano. Seguramente porque se imaginaban que los Indios eran diferentes... (Ay, todavia me duele lo de Colombia en India...)

Eventualmente, se llego a Xiamen que es una ciudad costera, con un sector de playas y famosa por ser cercana a Taiwan y poseer a Gulang Yu, un islote que durante mucho tiempo fue concesion britanica. De hecho, Xiamen fue uno de los primeros puertos abiertos de China, luego de las famosas guerras del opio.

La bajada en la estacion del tren, y el caos de un sector sin transporte publico, al que le estan haciendo reparaciones al alcantarillado (el olor fue de los peores de mi vida) es memorable. De hecho no se conseguia ni un solo taxi. Lo bueno fue que ibamos juntos todos, y el Irlandes que es bien alto, logro a empujones conseguir un taxi. Luego de dar unas vueltillas, muy seguramente para incrementar la cuenta del taximetro, llegamos al puerto de donde salia el ferry hacia Gulang Yu.

A las carreras, alcanzamos el que ya se iba. Todos adentro, lleno, llenisimo de gente, como una lata de sardinas flotante. Pero estabamos en el mar!!!! El clima estaba mas condescendiente, mas amigable que los dias del horno infernal de Shanghai.

Luego de desembarcar, me despedi de los irlandeses porque ellos iban en taxi a un resort de esos elegantosos (muero de envidia) y yo iba a pie al tipico hostal de mochilero. Pero fue lindo estar de nuevo en el mar, en una isla perdida en el Mar de China, escuchando las olas cercanas, las gaviotas y oliendo ese olorcillo tipico de las costas.

Pasear por Gulang Yu, es recorrer una isla perdida en el tiempo, de construcciones inglesas coloniales. Es atravesar colinas de piedras, es saludar a pescadores vendiendo lo del dia en cualquier callejon olvidado. Pero es tambien enfrentar a la inmensa cantidad de turistas chinos que estan comenzando a escapar de las ciudades, hacia el mar. Acabo de comer algo que ni se muy bien que era, pero estoy de paso no mas, porque la noche cayo y tengo ganas de conocer mas esta isla, de noche.

sábado, 4 de agosto de 2007

Chau, Changay!

Levantado a rega~nadientes, con tristeza de dejar atras la cobijita, el aire acondicionado, tener que empacar y ponerme la misma camisa de ayer, pero bueno, tenia que recoger mi pasaporte y asi es la vida (comportamiento de un ni~no malcriado).

Pero antes de recoger mi pasaporte, la situacion optima era que tenia que llevar a Shanghai. Lo que significa, ir a la estacion de tren, hacer fila, rezarle a San Antonio para que al comprar tiquete hubiera alguno disponible, llegar a la ciudad, dejar la maleta, ir al consulado y recoger la extension de la Visa.

Era un tema arriesgado, porque ya era medio tarde y no tenia tiquete ni nada... Y la oficina de inmigracion del PSB la cerraban a las 5.00pm. Pero en ultimas, consegui un tiquete en el CRH (el tren de alta velocidad), llegue a Shanghai, busque el nuevo hostal (ni riesgos de volver al hotel de la YMCA), me registre (super buena gente, a comparacion de todos los demas), me lave la cara y en tiempo record (empujando chinos y turistas, corriendo como loco por los pasillos y callejones) llegue al PSB y obtuve la famosa visa. Una visa mas agordando el pasaporte! Destrozado, mas muerto que vivo, me quede vagando por la zona, por el Century Park, viendo como se oscurecia el cielo y se prendian las luces de los edificios lejanos.

Comi en un restaurante cualquiera, que gracias al cielo tenia fotos de los platos. Y por primera vez, entre en una de las pocas partes donde la comida estaba mejor que en las fotos (muerdete una, Big Mac!). Luego de desacelerar el ritmo, llenar la barriga y respirar mas lento y profundo, camine al hostal, lento, lentico.

Y pues si que Shanghai se digno despedirse de mi como una reina que muestra indolente su esplendor. Cayo uno de los atardeceres mas espectaculares, llenos de contrastes, como Shanghai. Por un lado, el cielo estaba pintado de una combinacion de rojos, cobrizos, dorados, naranjas. De esos colores que te derriten el alma, te parten en dos. Pero por otro lado, el cielo estaba totalmente oscuro, lleno de furiosas tormentas electricas que jugaban a asustar a los ni~nos. Lleno de furia y tempestad. Lleno de frio, ausencia y agonia de un dia que se aferraba a no irse. Shanghai se despide con un vestido dorado, con luces de oro y cristal, con mirada de hielo, relampagos y lluvia.

De vuelta en el hostal, conoci a una gente Mexicana y Alemana (que es esto, la latin pride week?). Estaban animadas, pero bah, luego de hacer la minimaraton tramitologica, no tenia ganas de salir a rumbiar esa noche. Nuevamente, actualizada del mundo, charla con los colegas mochileros y bueno, a seguir! Ma~nana hay tren a Xiamen en el dia, casi 23 horas de viaje. Pero esta vez, me asegure de una cama suave, en el vagon de primera clase.

Por primera vez, viajare como viajan los dioses!!! (bueno, viajarian asi si los dioses vivieran en china y no existieran aviones)