La salida de Shanghai a la estacion de trenes fue tranquila. Tuve tiempo hasta de un buen brunch (lleno de noodles y picante), y de salir a caminar al Shiji Park con los Mexicanos y la Alemana. Tenian ganas de ir a montar en el tren mas rapido del mundo, que uno el aeropuerto de Shanghai con una de las estaciones. Pero la verdad que montar en esa cosa solamente para decir que estuve en el tren mas rapido del mundo me parecio medio frivolo, teniendo en cuenta que ya de trenes estaba hasta el copete.
Las provisiones de siempre, la estacion de siempre, pero como tenia tiquete especial, habia una sorpresita. Las estaciones de trenes, tienen una salita lo mas de amena y comoda para los pasajeros multimillonarios que se compraban un tiquete en compartimiento de coche cama, de primera clase. O sea, atras (y de momento) quedaron las filas, los codazos, los empujones y los madrazos (asi sean imaginarios) a los que se meten en la fila.
Que si el Sr. quiere un te (no gracias), un cafe (a eso le llaman cafe? no gracias), que si el Sr. ya leyo la prensa (no gracias, no leo chino), que si el Sr. esta comodo (hombre... pero por favor!). Al rato, embarco prioritario para evitar las filas, con mi propio edecan que me lleva a mi propio compartimento. Esto es la vida!!!!! Se parece a las famosas historias vividas de los viajes largos en silla dura...
En el viaje, nada raro. Como en el hostal habia logrado cambiar mis libros usados (Lonely Planet Japan y Around the Bloc) por nuevos, tenia asegurado el entretenimiento en el viaje. Igual, me puse a "hablar" con los vecinos Chinos, y luego con un par de Irlandeses que eran los unicos extranjeros que estaban en el tren. Pensaron que era de todas partes, menos Colombiano. Seguramente porque se imaginaban que los Indios eran diferentes... (Ay, todavia me duele lo de Colombia en India...)
Eventualmente, se llego a Xiamen que es una ciudad costera, con un sector de playas y famosa por ser cercana a Taiwan y poseer a Gulang Yu, un islote que durante mucho tiempo fue concesion britanica. De hecho, Xiamen fue uno de los primeros puertos abiertos de China, luego de las famosas guerras del opio.
La bajada en la estacion del tren, y el caos de un sector sin transporte publico, al que le estan haciendo reparaciones al alcantarillado (el olor fue de los peores de mi vida) es memorable. De hecho no se conseguia ni un solo taxi. Lo bueno fue que ibamos juntos todos, y el Irlandes que es bien alto, logro a empujones conseguir un taxi. Luego de dar unas vueltillas, muy seguramente para incrementar la cuenta del taximetro, llegamos al puerto de donde salia el ferry hacia Gulang Yu.
A las carreras, alcanzamos el que ya se iba. Todos adentro, lleno, llenisimo de gente, como una lata de sardinas flotante. Pero estabamos en el mar!!!! El clima estaba mas condescendiente, mas amigable que los dias del horno infernal de Shanghai.
Luego de desembarcar, me despedi de los irlandeses porque ellos iban en taxi a un resort de esos elegantosos (muero de envidia) y yo iba a pie al tipico hostal de mochilero. Pero fue lindo estar de nuevo en el mar, en una isla perdida en el Mar de China, escuchando las olas cercanas, las gaviotas y oliendo ese olorcillo tipico de las costas.
Pasear por Gulang Yu, es recorrer una isla perdida en el tiempo, de construcciones inglesas coloniales. Es atravesar colinas de piedras, es saludar a pescadores vendiendo lo del dia en cualquier callejon olvidado. Pero es tambien enfrentar a la inmensa cantidad de turistas chinos que estan comenzando a escapar de las ciudades, hacia el mar. Acabo de comer algo que ni se muy bien que era, pero estoy de paso no mas, porque la noche cayo y tengo ganas de conocer mas esta isla, de noche.
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domingo, 5 de agosto de 2007
sábado, 4 de agosto de 2007
Chau, Changay!
Levantado a rega~nadientes, con tristeza de dejar atras la cobijita, el aire acondicionado, tener que empacar y ponerme la misma camisa de ayer, pero bueno, tenia que recoger mi pasaporte y asi es la vida (comportamiento de un ni~no malcriado).
Pero antes de recoger mi pasaporte, la situacion optima era que tenia que llevar a Shanghai. Lo que significa, ir a la estacion de tren, hacer fila, rezarle a San Antonio para que al comprar tiquete hubiera alguno disponible, llegar a la ciudad, dejar la maleta, ir al consulado y recoger la extension de la Visa.
Era un tema arriesgado, porque ya era medio tarde y no tenia tiquete ni nada... Y la oficina de inmigracion del PSB la cerraban a las 5.00pm. Pero en ultimas, consegui un tiquete en el CRH (el tren de alta velocidad), llegue a Shanghai, busque el nuevo hostal (ni riesgos de volver al hotel de la YMCA), me registre (super buena gente, a comparacion de todos los demas), me lave la cara y en tiempo record (empujando chinos y turistas, corriendo como loco por los pasillos y callejones) llegue al PSB y obtuve la famosa visa. Una visa mas agordando el pasaporte! Destrozado, mas muerto que vivo, me quede vagando por la zona, por el Century Park, viendo como se oscurecia el cielo y se prendian las luces de los edificios lejanos.
Comi en un restaurante cualquiera, que gracias al cielo tenia fotos de los platos. Y por primera vez, entre en una de las pocas partes donde la comida estaba mejor que en las fotos (muerdete una, Big Mac!). Luego de desacelerar el ritmo, llenar la barriga y respirar mas lento y profundo, camine al hostal, lento, lentico.
Y pues si que Shanghai se digno despedirse de mi como una reina que muestra indolente su esplendor. Cayo uno de los atardeceres mas espectaculares, llenos de contrastes, como Shanghai. Por un lado, el cielo estaba pintado de una combinacion de rojos, cobrizos, dorados, naranjas. De esos colores que te derriten el alma, te parten en dos. Pero por otro lado, el cielo estaba totalmente oscuro, lleno de furiosas tormentas electricas que jugaban a asustar a los ni~nos. Lleno de furia y tempestad. Lleno de frio, ausencia y agonia de un dia que se aferraba a no irse. Shanghai se despide con un vestido dorado, con luces de oro y cristal, con mirada de hielo, relampagos y lluvia.
De vuelta en el hostal, conoci a una gente Mexicana y Alemana (que es esto, la latin pride week?). Estaban animadas, pero bah, luego de hacer la minimaraton tramitologica, no tenia ganas de salir a rumbiar esa noche. Nuevamente, actualizada del mundo, charla con los colegas mochileros y bueno, a seguir! Ma~nana hay tren a Xiamen en el dia, casi 23 horas de viaje. Pero esta vez, me asegure de una cama suave, en el vagon de primera clase.
Por primera vez, viajare como viajan los dioses!!! (bueno, viajarian asi si los dioses vivieran en china y no existieran aviones)
Pero antes de recoger mi pasaporte, la situacion optima era que tenia que llevar a Shanghai. Lo que significa, ir a la estacion de tren, hacer fila, rezarle a San Antonio para que al comprar tiquete hubiera alguno disponible, llegar a la ciudad, dejar la maleta, ir al consulado y recoger la extension de la Visa.
Era un tema arriesgado, porque ya era medio tarde y no tenia tiquete ni nada... Y la oficina de inmigracion del PSB la cerraban a las 5.00pm. Pero en ultimas, consegui un tiquete en el CRH (el tren de alta velocidad), llegue a Shanghai, busque el nuevo hostal (ni riesgos de volver al hotel de la YMCA), me registre (super buena gente, a comparacion de todos los demas), me lave la cara y en tiempo record (empujando chinos y turistas, corriendo como loco por los pasillos y callejones) llegue al PSB y obtuve la famosa visa. Una visa mas agordando el pasaporte! Destrozado, mas muerto que vivo, me quede vagando por la zona, por el Century Park, viendo como se oscurecia el cielo y se prendian las luces de los edificios lejanos.
Comi en un restaurante cualquiera, que gracias al cielo tenia fotos de los platos. Y por primera vez, entre en una de las pocas partes donde la comida estaba mejor que en las fotos (muerdete una, Big Mac!). Luego de desacelerar el ritmo, llenar la barriga y respirar mas lento y profundo, camine al hostal, lento, lentico.
Y pues si que Shanghai se digno despedirse de mi como una reina que muestra indolente su esplendor. Cayo uno de los atardeceres mas espectaculares, llenos de contrastes, como Shanghai. Por un lado, el cielo estaba pintado de una combinacion de rojos, cobrizos, dorados, naranjas. De esos colores que te derriten el alma, te parten en dos. Pero por otro lado, el cielo estaba totalmente oscuro, lleno de furiosas tormentas electricas que jugaban a asustar a los ni~nos. Lleno de furia y tempestad. Lleno de frio, ausencia y agonia de un dia que se aferraba a no irse. Shanghai se despide con un vestido dorado, con luces de oro y cristal, con mirada de hielo, relampagos y lluvia.
De vuelta en el hostal, conoci a una gente Mexicana y Alemana (que es esto, la latin pride week?). Estaban animadas, pero bah, luego de hacer la minimaraton tramitologica, no tenia ganas de salir a rumbiar esa noche. Nuevamente, actualizada del mundo, charla con los colegas mochileros y bueno, a seguir! Ma~nana hay tren a Xiamen en el dia, casi 23 horas de viaje. Pero esta vez, me asegure de una cama suave, en el vagon de primera clase.
Por primera vez, viajare como viajan los dioses!!! (bueno, viajarian asi si los dioses vivieran en china y no existieran aviones)
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martes, 31 de julio de 2007
Qipaos, Lentes, y Despedidas en Shanghai
...Aun no me actualizo la semana de retraso en el blog... pero con tiempo le vamos haciendo...
Ese domingo luego de una interesante noche de peliculas e internet, acompa~e a Red a hacer compras de ultima hora, unas monturas y lentes Gucci y Police, por algo asi como 20 dolares... 40mil pesos Colombianos. Super barato! Luego de estar mirando algunos Qipaos (para su chica en Belgica), se nos estaba haciendo tarde, y enfilamos hacia la estacion de trenes. Luego de hacer el aprovisionamiento de rigor (noodles instantaneos, botellas de agua y mani) nos dijimos hasta pronto y bueno, nuevamente los destinos se separan y cada quien a lo suyo. Voy a extra~ar a este tipo, que buenos momentos pasamos conociendo China y tratando de descifrar lo increible de las diferencias...
Y en Shanghai, que mejor manera de despedirse que con un trago y comidas tipicas, bien tipicas. Un par de Cocacolas con un cubo lleno de pollo!
Un paseo por el bund de noche, viendo lo irreal de los edificios iluminados, viendo TV en la fachada de un rascacielos, y tomando un te mirando a la calle marcaron el fin de ese dia, antes de ir al hostal y madrugar al otro dia para ir a Suzhou, una ciudad a 1 hora de distancia de Shanghai, donde posiblemente encuentre una universidad para estudiar mandarin.
Ese domingo luego de una interesante noche de peliculas e internet, acompa~e a Red a hacer compras de ultima hora, unas monturas y lentes Gucci y Police, por algo asi como 20 dolares... 40mil pesos Colombianos. Super barato! Luego de estar mirando algunos Qipaos (para su chica en Belgica), se nos estaba haciendo tarde, y enfilamos hacia la estacion de trenes. Luego de hacer el aprovisionamiento de rigor (noodles instantaneos, botellas de agua y mani) nos dijimos hasta pronto y bueno, nuevamente los destinos se separan y cada quien a lo suyo. Voy a extra~ar a este tipo, que buenos momentos pasamos conociendo China y tratando de descifrar lo increible de las diferencias...
Y en Shanghai, que mejor manera de despedirse que con un trago y comidas tipicas, bien tipicas. Un par de Cocacolas con un cubo lleno de pollo!
Un paseo por el bund de noche, viendo lo irreal de los edificios iluminados, viendo TV en la fachada de un rascacielos, y tomando un te mirando a la calle marcaron el fin de ese dia, antes de ir al hostal y madrugar al otro dia para ir a Suzhou, una ciudad a 1 hora de distancia de Shanghai, donde posiblemente encuentre una universidad para estudiar mandarin.
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sábado, 21 de julio de 2007
Xi'an a Hangzhou
Era hora ya de ir al este, de alejarse un poco del centro de China, para empezar el viaje hacia Shanghai, donde arrancaria la travesia lamiendo las costas del Mar de China. Logramos conseguir tiquetes saliendo de Xi'an (cosa que al parecer es imposible) hacia Hangzhou. El tema, es que el viaje dura casi 24 horas en tren... Y los tiquetes que logramos conseguir para salir de Xi'an, unicamente eran en silla... O sea, el dia completo de viaje en tren, estariamos enclaustrados con quien sabe cuantos cientos de cristianos (o no cristianos). Arreglamos todas las cosas como pudimos, hicimos tiempo en la habitacion, y salimos a comprar las provisiones que nos duraran al menos el dia de viaje que teniamos.
Litros y litros de agua, frutas, mani, pan, chocolates, cafe, papas fritas, noodles... Todo el armamento necesario para que pudieramos viajar con un minimo de tranquilidad y con el estomago lleno. 24 horas. En sillas. Atravesando cientos y cientos de kilometros, al lento vaiven del tacataca de la carrilera...
Y bueno, mas corriendo que tranquilos llegamos al tren, que por cierto ya estaba lleno. Habia alguien en mi silla, no habia espacio para mi mochila, no habia casi por donde caminar... Pero en ultimas, el tipo que estaba donde estaba yo finalmente desalojo la silla (lo bueno del compartimento de las soft seats es que la gente es mas decente), y pude medio poner mi mochila en el corredor del tren, que recibia esporadicamente los golpes y patadas de la gente que no la veia.
Las horas fueron pasando una detras de otra, la mayor parte me la pase leyendo, hablando, mirando al paisaje cambiante de una china no aun descubierta, escondida y agazapada, lista para saltar en cualquier momento. Un continuo ininterrumpido de paginas leidas, palabras sueltas en mi ingles destartalado, campesinos sobre la tierra, botellas de agua y mucho, mucho mani. La dormida, medio jodida... Nuevamente practique el tao de dormir en cualquier parte... Sobre mi mano, sobre una semi-mesa, sobre el vecino, de pie...
Un dia despues, llegamos a Hangzhou, cerca a Shanghai. Marco Polo en su epoca, describio celebremente a Hangzhou como una de las ciudades mas bonitas del mundo, y hay un viejo proverbio que cita "...en el cielo estan el cielo y las estrellas, en la tierra estan Hangzhou y Suzhou..."
Esa fue la principal razon por la que tome el tren a Hangzhou, y bueno, espero quedarme un par de dias para redescubrir muchos siglos despues aquel famoso Lago del Oeste que hizo que Marco Polo se enamorara perdidamente de la ciudad.
Litros y litros de agua, frutas, mani, pan, chocolates, cafe, papas fritas, noodles... Todo el armamento necesario para que pudieramos viajar con un minimo de tranquilidad y con el estomago lleno. 24 horas. En sillas. Atravesando cientos y cientos de kilometros, al lento vaiven del tacataca de la carrilera...
Y bueno, mas corriendo que tranquilos llegamos al tren, que por cierto ya estaba lleno. Habia alguien en mi silla, no habia espacio para mi mochila, no habia casi por donde caminar... Pero en ultimas, el tipo que estaba donde estaba yo finalmente desalojo la silla (lo bueno del compartimento de las soft seats es que la gente es mas decente), y pude medio poner mi mochila en el corredor del tren, que recibia esporadicamente los golpes y patadas de la gente que no la veia.
Las horas fueron pasando una detras de otra, la mayor parte me la pase leyendo, hablando, mirando al paisaje cambiante de una china no aun descubierta, escondida y agazapada, lista para saltar en cualquier momento. Un continuo ininterrumpido de paginas leidas, palabras sueltas en mi ingles destartalado, campesinos sobre la tierra, botellas de agua y mucho, mucho mani. La dormida, medio jodida... Nuevamente practique el tao de dormir en cualquier parte... Sobre mi mano, sobre una semi-mesa, sobre el vecino, de pie...
Un dia despues, llegamos a Hangzhou, cerca a Shanghai. Marco Polo en su epoca, describio celebremente a Hangzhou como una de las ciudades mas bonitas del mundo, y hay un viejo proverbio que cita "...en el cielo estan el cielo y las estrellas, en la tierra estan Hangzhou y Suzhou..."
Esa fue la principal razon por la que tome el tren a Hangzhou, y bueno, espero quedarme un par de dias para redescubrir muchos siglos despues aquel famoso Lago del Oeste que hizo que Marco Polo se enamorara perdidamente de la ciudad.
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sábado, 7 de julio de 2007
Crazy Train (como la cancion)
Si el infierno fuera un lugar en el que se pueda llegar en tren, y el angel caido, de cuernitos rojos y tridente hubiera tenido una licencia de conduccion... Muy seguramente manejaria un tren casi igual al que me toco montar anoche... Nocturno, Tercera Clase, en China. La cosa iba lo mas de bien, el tiquete de tren que decia DATONG en la mano, la mochila sobre los hombros, y una botella de agua en la otra mano. Numero de silla correcto impreso, una fila de yo no se cuantos cientos de personas... Pero todo bajo control. OK, no es el Shinkansen de Japon, pero no me imagino que tan extremo pueda llegar a ser...
Efectivamente, el tiempo me hizo entender que me falta MUCHA imaginacion. Llegue puntual a la fila, y como he aprendido de nuestros amigos chinos, en el ultimo segundo cuando abrieron las puertas de la plataforma del tren, me uni a la masa multitudinaria que trataba de ingresar, sin importar las filas. Aunque tuviera la silla en el tiquete, queria por lo menos un lugar donde poner la mochila, no tener que cargarla todo el viaje. Pues bien, sali esquivando gente tirada en el piso (costumbre lo mas de normal en las estaciones de tren de China), lo mas rapido que mis cansadas piernas me podian llevar. Al final, me monte en el relativamente vacio vagon, y puse mi mochila en un espacio vacio que habia cerca del techo. Muy bien, no me toco ventana, pero no importa. La silla era dura, incomoda, con una inclinacion inexistente para recostarse, pero por lo menos estaba bien.
Pero entonces, cuando estaba exhalando tranquilidad, y estirando las piernas, llego la avalancha. De todas partes empezaron a salir personas, con cajas, costales, bolsas plasticas, comida, ninos, perros de contrabando... todo. Y en menos de un minuto, ya todas las sillas estaban ocupadas. OK, ocupacion total, pero no importa... Era lo peor que podia pasar. ERROR. La gente seguia y seguia llegando, llenando los espacios vacios. Las sillas que eran para dos personas, terminaron soportando cuatro, cinco cuerpos encima. Los pasillos, llenos. La gente sentada en su equipaje. En teoria, es un vagon para 140 personas, pero juro que facilmente la gente dentro duplicaba esa cantidad. Gente en el suelo, en el bano, en las sillas, debajo de las sillas, gente sobre la gente, debajo de la gente, sobre el equipaje... Una selva. Me llego por momentos el pensamiento de aquellos trenes que llevaban personas como ganado en la epoca de la Alemania nazi. El aire en un instante se enrarecio, era dificil respirar, todo el mundo gritando, refunfunando, peleando, y yo sin enterarme de nada.
De hecho, en la silla donde yo estaba habia sentado un senor, pero al rato llego una senora con su hijo, y se armo la de Troya, porque al parecer el tipo le habia quitado el puesto a la senora, no tenia ni boleto. Y claro, griteria, alboroto, agarrones de ropa, pero el tipo no se iba. Yo pensando lo mas de tranquilo (tranquilo bajo las circunstancias pues...) que no era sino que llegara el inspector de trenes a revisar los boletos y listo. Ah, la inocencia de los jovenes...El tipo nada que se paraba y el alboroto seguia aumentando, porque como que llego un pariente de la senora a pelear con el tipo, con palmadas y la gente por todos lados gritando. En ultimas, el tipo estoicamente no quizo ceder, y se acosto sobre su bolsa, aguantando los punetazos y rabietas de la senora y el senor. Y el inspector de trenes por ninguna parte. En ultimas, la senora LITERALMENTE se le sento encima al invasor de puestos con su hijo, y como pudieron, en una pequena silla para dos, rapidamente se convirtio en un sofa para cuatro. No lo podia creer... Cualquiera se puede montar y hacer lo que se le venga en gana. Al rato, otra senora se me sento encima (no es porque tenga los looks del latin lover, sino que la empujaron y se quedo ahi, tan tranquila y candida).
Como pude entonces, me acomode, y me prepare a enfrentar la noche, ocho horas y media bajo estas circunstancias me separaban de mi destino. Pero no crean que todo estaba tan mal, habia un ventilador que funcionaba cuando le daba la gana, justo encima de la cabeza. El tema hubiera sido otro si se hubiese caido... En el vagon, aprendi la importancia del periodico para los chinos. Aparte que sirve como medio de distraccion e informacion, tiene una cantidad de variopintos usos... Te puedes sentar en el. Te puedes limpiar los mocos con el. Puedes limpiarle la colita a un nino con el. Sirve como abanico, debidamente doblado. Como sombrero. Como vaso para agua. Y, viendo a un tipo que razgaba el papel periodico en tiras rectangulares antes de entrar al bano, supongo que sirve para otras cosas que no me quiero imaginar...
Era tanto el hacinamiento, que podia saber sin duda alguna, que era lo que estaban comiendo en la otra esquina del tren, solo por el olor. Podia saber cuantos dias llevaba sin banarse el senor del frente, y los aNos que tenian los zapatos del vecino. Podia saber de que sabor era el relleno de las galletas de la nina de dos sillas adelante. Y bueno, al final te acostumbras al olor, a la incomodidad, a esas ganas de huir. Porque el asco (segun me explico anos atras Mig) es un sentimiento exclusivamente humano. Casi como el amor.
Y bueno, logre dormirme en esa silla dura, de todas las posiciones posibles, buscando un apice de comodidad. Apoyado en los hombros, semisentado, apoyado en las piernas, sobre la mesa, sobre la ventana, sobre el vecino... Creo que ya me gradue de la escuela de dormir en lugares jodidos. Eventualmente, luego de ocho horas que todavia las siento en mi columna, me baje en la estacion de trenes de Datong, con la columna destruida y los ojos rojos. Nuevamente a buscar hostal (uno cercano a la estacion, por fortuna) y mirar que hacia en el dia.
Efectivamente, el tiempo me hizo entender que me falta MUCHA imaginacion. Llegue puntual a la fila, y como he aprendido de nuestros amigos chinos, en el ultimo segundo cuando abrieron las puertas de la plataforma del tren, me uni a la masa multitudinaria que trataba de ingresar, sin importar las filas. Aunque tuviera la silla en el tiquete, queria por lo menos un lugar donde poner la mochila, no tener que cargarla todo el viaje. Pues bien, sali esquivando gente tirada en el piso (costumbre lo mas de normal en las estaciones de tren de China), lo mas rapido que mis cansadas piernas me podian llevar. Al final, me monte en el relativamente vacio vagon, y puse mi mochila en un espacio vacio que habia cerca del techo. Muy bien, no me toco ventana, pero no importa. La silla era dura, incomoda, con una inclinacion inexistente para recostarse, pero por lo menos estaba bien.
Pero entonces, cuando estaba exhalando tranquilidad, y estirando las piernas, llego la avalancha. De todas partes empezaron a salir personas, con cajas, costales, bolsas plasticas, comida, ninos, perros de contrabando... todo. Y en menos de un minuto, ya todas las sillas estaban ocupadas. OK, ocupacion total, pero no importa... Era lo peor que podia pasar. ERROR. La gente seguia y seguia llegando, llenando los espacios vacios. Las sillas que eran para dos personas, terminaron soportando cuatro, cinco cuerpos encima. Los pasillos, llenos. La gente sentada en su equipaje. En teoria, es un vagon para 140 personas, pero juro que facilmente la gente dentro duplicaba esa cantidad. Gente en el suelo, en el bano, en las sillas, debajo de las sillas, gente sobre la gente, debajo de la gente, sobre el equipaje... Una selva. Me llego por momentos el pensamiento de aquellos trenes que llevaban personas como ganado en la epoca de la Alemania nazi. El aire en un instante se enrarecio, era dificil respirar, todo el mundo gritando, refunfunando, peleando, y yo sin enterarme de nada.
De hecho, en la silla donde yo estaba habia sentado un senor, pero al rato llego una senora con su hijo, y se armo la de Troya, porque al parecer el tipo le habia quitado el puesto a la senora, no tenia ni boleto. Y claro, griteria, alboroto, agarrones de ropa, pero el tipo no se iba. Yo pensando lo mas de tranquilo (tranquilo bajo las circunstancias pues...) que no era sino que llegara el inspector de trenes a revisar los boletos y listo. Ah, la inocencia de los jovenes...El tipo nada que se paraba y el alboroto seguia aumentando, porque como que llego un pariente de la senora a pelear con el tipo, con palmadas y la gente por todos lados gritando. En ultimas, el tipo estoicamente no quizo ceder, y se acosto sobre su bolsa, aguantando los punetazos y rabietas de la senora y el senor. Y el inspector de trenes por ninguna parte. En ultimas, la senora LITERALMENTE se le sento encima al invasor de puestos con su hijo, y como pudieron, en una pequena silla para dos, rapidamente se convirtio en un sofa para cuatro. No lo podia creer... Cualquiera se puede montar y hacer lo que se le venga en gana. Al rato, otra senora se me sento encima (no es porque tenga los looks del latin lover, sino que la empujaron y se quedo ahi, tan tranquila y candida).
Como pude entonces, me acomode, y me prepare a enfrentar la noche, ocho horas y media bajo estas circunstancias me separaban de mi destino. Pero no crean que todo estaba tan mal, habia un ventilador que funcionaba cuando le daba la gana, justo encima de la cabeza. El tema hubiera sido otro si se hubiese caido... En el vagon, aprendi la importancia del periodico para los chinos. Aparte que sirve como medio de distraccion e informacion, tiene una cantidad de variopintos usos... Te puedes sentar en el. Te puedes limpiar los mocos con el. Puedes limpiarle la colita a un nino con el. Sirve como abanico, debidamente doblado. Como sombrero. Como vaso para agua. Y, viendo a un tipo que razgaba el papel periodico en tiras rectangulares antes de entrar al bano, supongo que sirve para otras cosas que no me quiero imaginar...
Era tanto el hacinamiento, que podia saber sin duda alguna, que era lo que estaban comiendo en la otra esquina del tren, solo por el olor. Podia saber cuantos dias llevaba sin banarse el senor del frente, y los aNos que tenian los zapatos del vecino. Podia saber de que sabor era el relleno de las galletas de la nina de dos sillas adelante. Y bueno, al final te acostumbras al olor, a la incomodidad, a esas ganas de huir. Porque el asco (segun me explico anos atras Mig) es un sentimiento exclusivamente humano. Casi como el amor.
Y bueno, logre dormirme en esa silla dura, de todas las posiciones posibles, buscando un apice de comodidad. Apoyado en los hombros, semisentado, apoyado en las piernas, sobre la mesa, sobre la ventana, sobre el vecino... Creo que ya me gradue de la escuela de dormir en lugares jodidos. Eventualmente, luego de ocho horas que todavia las siento en mi columna, me baje en la estacion de trenes de Datong, con la columna destruida y los ojos rojos. Nuevamente a buscar hostal (uno cercano a la estacion, por fortuna) y mirar que hacia en el dia.
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viernes, 6 de julio de 2007
Del Templo del Cielo al Templo del Consumismo
Tempranito, me arme de valor y fui a la estacion de trenes con la idea de comprar los tiquetes para mi siguiente destino, Datong, a unos 400 kms de Beijing. Una ciudad netamente minera, es el lugar que produce la mayor cantidad de carbon en la region. Pero hogar de dos joyas artisticas y arquitectonicas avaladas por la UNESCO como patrimonio mundial... Una, el monasterio colgante y otra, las grutas de Yungang. Ademas, me queda de camino para seguir hacia Wutai Shan, una de las montanas sagradas de China, inmortalizada en el Tigre y el Dragon.
Sali entonces con toda la buena vibra, pues la noche pasada un Japones y un Ingles que fueron a comprar tiquetes para Shanghai me dijeron que habia sido la experiencia mas jodida y bizarra de sus vidas. Como contaba antes, muy pocas personas entienden una pizca de ingles, y en las taquillas la situacion se pone mas complicada... Pero bueno. Se me ocurrio copiar los ideogramas de mi destino, fecha, y tipo de silla y tren para mostrarsela a la persona que me atienda y asi facilitar las cosas... Pues bueno, en el papel suena bien la idea. Ahora, en la vida real... Un sudamericano que en su vida habia tenido relacion con el idioma chino (bueno, salvo en las peliculas pero eso no cuenta), tratando de dibujar los trazos, curvas y lineas que conforman los ideogramas chinos que la gente lleva haciendo desde hace milenios, y tardan tanto tiempo en aprender... Pero bueno, ahi como pude los raye en el papel y me acerque con paso decidido a la ventanilla de atencion (ja!... paso decidido... ese cuento no me lo cree nadie!).
Y pues bien que resulto siendo muy buena idea! La persona que me atendio de una me mostro los diferentes trenes que habian disponibles. Uno para por la noche, pero desafortunadamente, no habia coche cama.. O sea que tocaba en el vagon "barato y popular". Toda una noche en una silla, en ese vagon. Ya me habian contado las aventuras y peripecias de gente que trataba de hacer semejante locura, pero bueno... soy optimista y el tiempo dira!
Sali con el tiquete en mi bolsillo y una sonrisa en la boca. Me apetecia una caminata en la ciudad, visitar el famosisimo templo del cielo. El templo del cielo basicamente es un parque muy grande, que a su vez, era el lugar santo donde el Emperador rezaba y hacia sacrificios a su panteon particular para que el pueblo tuviera buenas cosechas (ergo, mas impuestos para el!). Hay dentro unas construcciones de madera muy bonitas e impresionantes, puentes de marmol y techos de oro. Unas estructuras muy grandes que fueron originalmente hechas totalmente en madera (nada de clavos ni cemento). Interesante el recorrido, aunque muy saturado de gente, para mi desdicha.
Y una vez paso mis ganas de caminar por un parque, cruce la calle y pase del Templo del Cielo al Templo del Comercio... Justo al frente de la salida este del Templo del Cielo, esta el Mercado de las Perlas, un edificio con un mercado (di tu, un hueco, san andresito, agachese,...) bastante grande. Las cosas van categorizadas por pisos... o sea, el primer piso van los relojes y las cosas electronicas, el segundo la ropa de marca y sedas, en el tercero van souvenirs del pais, cuarto perlas... y asi. Y la verdad es que, aunque no me gusta ir de shopping, es el mercado con mas variedad de cosas, y mas barato que he visto en mi vida. En vista que mis audifonos pasaron a mejor vida (me acompanaron fielmente por varios anos), tenia la idea de comprarme unos nuevos. Queria unos decentes, como los audifonos Koss, Sennheiser o Sony de plug, con alta fidelidad y cancelacion de sonido ambiente... eran mi sueno para los viajes en avion, o desconectarse en el trabajo o lectura... En USA, Colombia, Japon, esos audifonos no bajaban de 100 dolares los mas baratos. Y aca, en el Pearl Market, regateando y regateando me los bajaron a unos 50 Yuan (unos 6 dolares)... Me pedian como 300 al principio. Pero como de eso tan bueno no dan tanto (dicen en mi pueblo), ahi mismo los probe por si salian repiratas... Y, oh sorpresa, al darme cuenta que tenian un sonido impecable, y efectivamente me los ponia y no se escuchaba la gente... Casi agarro a picos a la vendedora! Por cinco dolares... Muy barato. Y en ropa, textiles, zapatos, billeteras, sedas, etc. no se quedaban atras... ropa muy bacana, de las mejores marcas (bueno, casi) demasiado, demasiado barato. Aunque el tema es que hay que regatear demasiado... Si te dicen por ejemplo que cuesta 100, decirle que no le das mas de 15 o 20... y asi empezar con el tira y afloja en el que los latinos y turcos somos tan buenos.
Como quede antojado, fui a visitar el aun mas famoso Silk Street, o Calle de Seda. Y ahi si casi me exploto, el comprador compulsivo que tengo encadenado en las profundidades del subconsciente casi se queria morir de un infarto. De hecho no soporte mas, y me devolvi al hostal, con los nuevos audifonos tronando en los oidos, y silbando una cancion pasadita de moda.
Ah, uno si se pone feliz con cualquier tonteria.... Easily amused, me dirian.
Sali entonces con toda la buena vibra, pues la noche pasada un Japones y un Ingles que fueron a comprar tiquetes para Shanghai me dijeron que habia sido la experiencia mas jodida y bizarra de sus vidas. Como contaba antes, muy pocas personas entienden una pizca de ingles, y en las taquillas la situacion se pone mas complicada... Pero bueno. Se me ocurrio copiar los ideogramas de mi destino, fecha, y tipo de silla y tren para mostrarsela a la persona que me atienda y asi facilitar las cosas... Pues bueno, en el papel suena bien la idea. Ahora, en la vida real... Un sudamericano que en su vida habia tenido relacion con el idioma chino (bueno, salvo en las peliculas pero eso no cuenta), tratando de dibujar los trazos, curvas y lineas que conforman los ideogramas chinos que la gente lleva haciendo desde hace milenios, y tardan tanto tiempo en aprender... Pero bueno, ahi como pude los raye en el papel y me acerque con paso decidido a la ventanilla de atencion (ja!... paso decidido... ese cuento no me lo cree nadie!).
Y pues bien que resulto siendo muy buena idea! La persona que me atendio de una me mostro los diferentes trenes que habian disponibles. Uno para por la noche, pero desafortunadamente, no habia coche cama.. O sea que tocaba en el vagon "barato y popular". Toda una noche en una silla, en ese vagon. Ya me habian contado las aventuras y peripecias de gente que trataba de hacer semejante locura, pero bueno... soy optimista y el tiempo dira!
Sali con el tiquete en mi bolsillo y una sonrisa en la boca. Me apetecia una caminata en la ciudad, visitar el famosisimo templo del cielo. El templo del cielo basicamente es un parque muy grande, que a su vez, era el lugar santo donde el Emperador rezaba y hacia sacrificios a su panteon particular para que el pueblo tuviera buenas cosechas (ergo, mas impuestos para el!). Hay dentro unas construcciones de madera muy bonitas e impresionantes, puentes de marmol y techos de oro. Unas estructuras muy grandes que fueron originalmente hechas totalmente en madera (nada de clavos ni cemento). Interesante el recorrido, aunque muy saturado de gente, para mi desdicha.
Y una vez paso mis ganas de caminar por un parque, cruce la calle y pase del Templo del Cielo al Templo del Comercio... Justo al frente de la salida este del Templo del Cielo, esta el Mercado de las Perlas, un edificio con un mercado (di tu, un hueco, san andresito, agachese,...) bastante grande. Las cosas van categorizadas por pisos... o sea, el primer piso van los relojes y las cosas electronicas, el segundo la ropa de marca y sedas, en el tercero van souvenirs del pais, cuarto perlas... y asi. Y la verdad es que, aunque no me gusta ir de shopping, es el mercado con mas variedad de cosas, y mas barato que he visto en mi vida. En vista que mis audifonos pasaron a mejor vida (me acompanaron fielmente por varios anos), tenia la idea de comprarme unos nuevos. Queria unos decentes, como los audifonos Koss, Sennheiser o Sony de plug, con alta fidelidad y cancelacion de sonido ambiente... eran mi sueno para los viajes en avion, o desconectarse en el trabajo o lectura... En USA, Colombia, Japon, esos audifonos no bajaban de 100 dolares los mas baratos. Y aca, en el Pearl Market, regateando y regateando me los bajaron a unos 50 Yuan (unos 6 dolares)... Me pedian como 300 al principio. Pero como de eso tan bueno no dan tanto (dicen en mi pueblo), ahi mismo los probe por si salian repiratas... Y, oh sorpresa, al darme cuenta que tenian un sonido impecable, y efectivamente me los ponia y no se escuchaba la gente... Casi agarro a picos a la vendedora! Por cinco dolares... Muy barato. Y en ropa, textiles, zapatos, billeteras, sedas, etc. no se quedaban atras... ropa muy bacana, de las mejores marcas (bueno, casi) demasiado, demasiado barato. Aunque el tema es que hay que regatear demasiado... Si te dicen por ejemplo que cuesta 100, decirle que no le das mas de 15 o 20... y asi empezar con el tira y afloja en el que los latinos y turcos somos tan buenos.
Como quede antojado, fui a visitar el aun mas famoso Silk Street, o Calle de Seda. Y ahi si casi me exploto, el comprador compulsivo que tengo encadenado en las profundidades del subconsciente casi se queria morir de un infarto. De hecho no soporte mas, y me devolvi al hostal, con los nuevos audifonos tronando en los oidos, y silbando una cancion pasadita de moda.
Ah, uno si se pone feliz con cualquier tonteria.... Easily amused, me dirian.
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