martes, 17 de julio de 2007

Pingyao (2)

Encontrar un computador con Internet ha sido dificil ultimamente, en especial uno que funcione adecuadamente y que no tenga una fila de varias personas para usarlo... Por eso ahora tengo que basarme en recuerdos, y escritos en el Moleskine.

Como contaba antes, el centro de Pingyao es un pueblo amurallado muy tranquilo, sin autos ni camiones haciendo ruido. Lleno de residencias tradicionales, muy arregladas, con patio y fuente interior, y sillas que dan a la calle, para ir viendo lentamente el tiempo pasar, como sale y se pone el sol, como desfilan ininterrumpidamente personas por la calle banada por tanta lluvia, lamida por tantos soles.

El hotel donde llegamos es bastante relajado y bonito. Pero la mejor cosa es que tienen cafe de verdad verdad, con sabor similar al que estoy acostumbrado, y eso me lleva un poquito mas cerca a mi pais, a mi ciudad, a la gente que amo. Y la segunda mejor cosa, es que la musica que ponen en el hotel, y afuera en el patio exterior la podiamos poner nosotros! Entonces, armado de RadioBlogClub y CDs de MP3 que traje de casa, pusimos a bailar y a rumbiar a un Pingyao que pasaba por el frente de nosotros, con los ojos abiertos como platos, que se tomaban fotos con esos occidentales y chinos que bailaban salsa, merengue, reggae, samba y reggaeton en la puerta del hostal.

La mejor cosa que hay para hacer en Pingyao es, ironicamente, no hacer nada. Solamente sentarse y estar. Escuchar musica. Hablar con la gente desconocida. Regalar y recibir muchas sonrisas. Jugar cartas y badmington con una red invisible. Tomar un cafe viendo el anochecer. Tomar baiyu (un licor fuertisimo de arroz, creo) debajo de las linternas rojas, redondas como globos.

Otro cafe, otra sonrisa, otra cancion...


Good friends we have,
oh, good friends weve lost
Along the way.
In this great future,
you cant forget your past;
So dry your tears, I seh.
And then georgie would make the fire lights,
As it was logwood burnin through the nights.
Then we would cook cornmeal porridge,
Of which Ill share with you;
My feet is my only carriage,
So Ive got to push on through.
But while Im gone, I mean:
Everythings gonna be all right!
Everythings gonna be all right!
Everythings gonna be all right!
Everythings gonna be all right!
I said, everythings gonna be all right-a!
Everythings gonna be all right!
So, woman, no cry;
No - no, woman - woman, no cry.
Woman, little sister, dont shed no tears;
No, woman, no cry.

sábado, 14 de julio de 2007

Pingyao

Pingyao es una ciudad en la provincia de Shanxi, en cuyo centro queda una encantadora citadela amurallada, tal como era hace centenas de anos. Como es tal vez la mejor preservada de toda China, esta inscrita dentro de la lista de patrimonios mundiales de la UNESCO.

Llegamos a Pingyao, luego de salir temprano de Wutai Shan, tomando un bus que facilmente puede ser el mas lleno en el que me he montado. De hecho, mucha gente le toco viajar seis horas de pie,
y hasta durmieron de pie. Supongo que es la fuerza de la costumbre... En ultimas, llegamos a Taiyuan, una ciudad intermedia y poco interesante, solo para tomar un taxi hacia la otra estacion y partir en el primer bus a Pingyao. Luego de un par de horas largas, llegamos al fin a las afueras de Pingyao. Nuevamente, cambiamos de medio de transporte por un moto-taxi (como un rickshaw motorizado), que nos dejo ya dentro de la ciudad amurallada, cerca del supuesto hostal donde nos quedariamos unas cuantas noches.

Solo el hecho de caminar entre las murallas antiquisimas, de pasar entre calles estrechas y bordeadas de lamparas circulares rojas -tipicamente chinas-, de perderse entre tantos olores de especias, de carnes, de panecillos de luna (mooncakes) recien horneados, te transporta a otros lugares, otros tiempos.

Luego de semejante viajecito, lo unico que queria era una ducha, una cama donde poner mi mochila, algo de comer. Y perdidos entre tantas calles, vimos un hotel que quedaba en una casa super tradicional china, ornamentada con dibujos rojos y dorados, con un patio central espectacular. Como estabamos con cara de perdidos, el administrador nos dijo que si queriamos mirar, y efectivamente las habitaciones estaban espectaculares. Nos mostro una triple (ibamos los tres) por la que nos pedia como 200 Yuan. Negociando, la bajo a 120 Yuan, o sea que cada persona tenia que pagar algo asi como 4 o 5 dolares por una habitacion individual, con bano impecable, con comodidades de cinco estrellas... O sea, la vida que me merezco!

Dejamos las mochilas, tomamos fotos a la habitacion que nos regalo el destino, y nos perdimos ya de noche entre lamparas rojas y vendedores de cacharros. Encontramos un lugar de noodles, lleno de gente que vive en la ciudad. Y por menos de la mitad de un dolar, comimos hasta la saciedad.

Un par de cervezas (de arroz) fueron el broche final de esa noche, preparando el camino para una noche larga y tranquila, reparadora.

miércoles, 11 de julio de 2007

La magia de lo cotidiano

El dia anterior, luego de dejar las maletas, visitamos varios, muchos templos budistas y taoistas. Por la noche, lo belgas y yo caimos como bebes sobre la cama, de la habitacion de un hotel solo para nosotros, que en realidad estaba bastante bien, y lo mejor es que tenia su propio bano y ducha en la habitacion. Todo un lujo! En total, cada uno tenia que pagar 30 Yuan, algo asi como 3 dolares.

Salimos tempranito, porque la idea era hacer hiking o caminata sobre una de las montanas que estaban alrededor de la ciudad de Wutai Shan. Luego de un desayuno completo, y de comprar provisiones, salimos del pueblo hacia el norte, buscando algun indicio de sendero o camino en el cual pudieramos subir a la cima de alguna de las montanas, a mas de 3000mts de altura.

Cada vez mas alejados del pueblo, fuimos entrando por los senderos de campesinos, bordeando arroyos, mirando la vida de la China rural, casas de barro y tierra, hornos para cocer ladrillos, pastores con sus cabras, templos olvidados que han visto decadas pasar...

Y con la mejor de las intenciones, comenzamos la subida que ingenuamente pensabamos que seria corta y sin complicaciones. Yo trataba de mirar la cima, con el optimismo del Colombiano, y pensaba que no nos tardaria mas que un par de horas, siguiendo el camino por el que ibamos. Pero pues resulta que despues de un par de horas largas de camino, el sendero se iba haciendo cada vez mas y mas pequeno, hasta eventualmente desaparecer en un riachuelo que venia de la montana.

Unanimanente dijimos, up is the way, y como pudimos empezamos a subir la ladera pendientisima de la montana. Esquivando zarzos con espinas, subiendo paredes de roca, agarrandonos como podiamos a la vegetacion, pasaron algunas horas mas, hasta que despues de tanta terquedad, tanto optimismo, logramos llegar a la cima... Y fue verdaderamente magico. La montana tenia una vista privilegiada sobre todo el valle de Wutai, y de las demas montanas. Solo escuchabamos el viento golpeandonos fuerte de frente, limpiandonos los pensamientos y secandonos el sudor. El sol, como lo hace desde hace milenios, lentamente recorria el cielo lamiendo el dulzor de las laderas de las montanas, y algunas nubes hacian contrastar el verde de los pastos, proyectando su sombra oscura, intensa, viva.

Bajamos como pudimos, por paredes que se volvian precipicios, y cenamos cuando cayo el sol en un mercado tipico, donde comian los habitantes del pueblito. Luego de varias cervezas, mucha risa con la gente, y un monton de platillos raros que ni idea que eran (lo que parece ser la constante estos dias), fuimos para el hostal porque el otro dia era dia de camino, de carreteras empolvadas y autobuses sobrepoblados.

Nos quedamos en la ventana de la habitacion, mirando la gente pasar, y solamente saludando a todos: peregrinos, ninos, monjes, parejas. Asi nos separen miles de kilometros, de ideogramas, de diferentes dialectos, de rasgos faciales, de costumbres y cultura, cuando ves la risa sincera de un nino que te dice "nihao", sientes que en realidad eres lo mismo, que te puedes comunicar con ese lenguaje universal que son los sentimientos.

Ya estaba bastante entrada la noche, cuando salimos un rato a ver la noche de la montana. El pueblo estaba totalmente dormido, calmado, silencioso. Pero la sorpresa magica del dia, fue cuando miramos al cielo, y un par de estrellas fugaces aparecieron rapidas, rasgando uno de los cielos mas claros que he visto en mi vida. Tantisimas estrellas y constelaciones, alumbraban tenuemente nuestros ojos, nuestras caras de asombro y fascinacion.

Y de pronto, cortando el silencio de una noche limpida, sin luna, y con todas las estrellas, empezo de la nada un canto grave, solemne, profundo, que provenia de uno de los monasterios de la montana. Al rato, de otro monasterio empezo otro canto. Y asi se fue repitiendo uno tras otro por unos minutos que parecieron siglos. En momentos como esos, no tenes nada mas que hacer que sentarte, acostarte sobre la tierra, mirar las estrellas pero como si tuvieras los ojos cerrados, como si estuvieras sonando, como si no estuvieras ahi (o tal vez estando como nunca antes) y conmoverte por las pequenas cosas, por abrir los ojos y el corazon, por ser tan afortunado de poder vivir toda aquella magia de lo cotidiano.

lunes, 9 de julio de 2007

Wutai Shan

En Datong, en el hostal me toco compartir habitacion con un Frances y un par de Belgas rebuena onda. De hecho, los Belgas estaban en Datong y el proximo destino seria posiblemente la famosa montana de Wutai Shan, que se los habia recomendado el profesor de Chino de uno de ellos. La idea entonces era bien temprano salir juntos a Wutai Shan, porque solo hay un bus diario (a veces ni sale) a la montana, desde Datong.


Mas facil dicho que hecho, porque la noche anterior nos quedamos tomando jarras y jarras de cervezas (a 1 Yuan, algo asi como 250 pesos, o menos de 10 centimos de Dolar) y comiendo cosas raras en un lugar anonimo que un taxista nos sugirio. La gente alucinaba con los tres personajes de ojos grandes que eramos nosotros. Nos bombardeaban con preguntas, nos invitaban a cigarrillos, nos tocaban para ver como era nuestra piel, en fin, fue bastante divertido.


Con las primeras luces del dia, luego de hacer una siestita de una hora, entonces salimos a buscar el famoso bus que nos acercara. Primero, buscar la estacion... La que resulto ser un parqueadero pequeno y con estandares de salubridad inexistentes, justo al lado de la calle. Afortunadamente, un companero hablaba Mandarin, asi que compramos los tiquetes sin mucho problema. Nos sentamos en el piso como pudimos y esperamos a que el bus llegara, que segun la que atendia estaba retrasado. Cuanto? No sabia... una hora, dos horas, un dia...


Al rato, segun entendimos a otra chinita que andaba por ahi, se supo que habia otro transporte que pasaba cerca de la ciudad, con destino final Wutai Shan. Entonces entramos como pudimos a una mini-van del tamano de una lata de sardinas grande, con mochila y todo, sin saber si era ese el que nos iba a llevar, o que... lo bueno es que eramos tres ojos grandes y bueno, la union hace la fuerza. Luego de muchas curvas, mucho esquivar autos y motos, la mini-van cerro a un bus que iba por la carretera. Nos senalaron que nos bajaramos y nos montaramos, y pues eso hicimos lo mas de juiciosos. Poco a poco el bus fue recogiendo pasajeros, que se fueron montando en el pasillo, encima de otros, sobre el tablero del bus...


Cuando tomamos la carretera propiamente dicha a las montanas, entendimos por que se habia retrasado el bus. Resulta que la carretera bordea serpenteante entre abismos y montanas. Pero lo que es mas interesante, es que hay solamente un carril, asi que como podia, el conductor del bus tenia que hacer milagros, a unos cuantos centimetros del abismo para que los carros que bajaban de la montana pudieran pasar. Y hubo un momento en que bajaba un camion, y nos demoramos una buena hora tratando de maniobrar para poder pasar sanos y salvos al otro lado... Un belga, decia que alguien para manejar en China, tenia que ser buen conductor. Pero no, aca en China para poder manejar bien, tiene que ser un demente, psicopata, loco y sin temor a la muerte... Que los buenos conductores se queden manejando en Dinamarca o en Suecia...!


Y bueno, luego de cinco horas de curvas, de frenazos, de pitar todo el camino, llegamos a la ciudad santa de Wutai Shan, a la famosa montana sagrada, uno de los centros de peregrinacion mas importante de los budistas en China. Es una ciudad a 3000mts de altura, protegida por cuatro montanas, cada una en un punto cardinal diferente. Como es un poco dificil llegar a ella, en realidad no se ven personas occidentales, y la gente es demasiado, demasiado amable. En cada calle, las personas te sonrien, con una sonrisa verdaderamente sincera, no de esas que son el preludio para venderte algo. La gente tambien es impresionada con vos, se toman fotos, te invitan a cigarrillos, a comida... Y bueno, como este pueblo en epocas anteriores era solo para monjes, hoy en dia siguen viviendo ahi, en todos los monasterios. Y solo es mirar por la ventana, para ver un flujo constante de monjes budistas siempre sonrientes, con sus tunicas rojas y amarillas, y sus cabezas afeitadas... Algo verdaderamente increible, tomando en cuenta que esta es su vida de todos los dias, lejos de los afanes de los autos, los buses, la prisa para almorzar rapido y volver al trabajo, las deudas, las compras, los ires y venires de una vida tan cotidiana para nosotros... Simplemente alucionante. De hecho en este cafe Internet (el unico en el pueblo) estoy rodeado de monjes, que a esta hora estaran mirando las noticias del mundo, o leyendo los sutras de alguna pagina budista. O chateando con sus familiares... Vaya uno a saber.

Pero ademas, el clima frio que ya me hacia falta me cayo como agua en un desierto. Viento, frio, tranquilidad, soledad, y ese halo de espiritualidad e ingenuidad que cubre las tres calles del pueblo, en realidad te hacen sentir un poquito mas feliz, mas disfrutando del instante en que vives, mas agradecido de haber vivido para conocer este rincon perdido de la tierra...

Verdaderamente agradecido, verdaderamente vivo.

domingo, 8 de julio de 2007

Datong, entre minas de carbon y Templos Colgantes

Tuve suerte, y consegui rapido una habitacion, me pude lavar la cara con agua fresca, me cambie la camiseta, y nuevamente afuera. Me fui con un grupo de gente a ver dos sitios bastante famosos en los alrededores de Datong: El Monasterio Colgante, y las Cuevas de Yungang (o de los mil Budas).

Nos montamos en un bus que nos llevaria al primer destino, el Monasterio Colgante, que queda a unos 150kms de Datong. El viaje en el camino fue interesante, alcanzas a ver una pequena polaroid de lo que es la vida rural en la provincia. Casas hechas de barro y rocas, pastores con sus chivos y ovejas, ninos que saludan al bus lleno de Laowai (o gente extranjera, en un tono algo peyorativo). Aunque Datong sea una de los principales productores de carbon en el pais, y este algo contaminada, le lleva anos luz a Beijing, es mucho mas limpia, mas fresca, mas amable.

Pasamos en el bus nuevamente por la famosa muralla china, solo que en esta region de Shaanxi, la muralla en otrora tan majestuosa, ahora solo esta hecha de polvo, tierra y suenos ya olvidados. Solo unos cuantos monticulos de polvo demostraban lo que fue una de las mas inexpugnables fortalezas militares, hace muchos siglos.

Cuatro horas despues, llegamos al famoso Monasterio Colgante. Hecho sobre un rio (ahora represa) hace cientos de anos, fue construido por los monjes para evitar las inundaciones al templo, y tambien, rezar para que estas no ocurrieran. Recorriendo sus pasillos estrechos, altos, llenos de vertigo, uno se imagina los monjes de esa epoca, levantandose diariamente a ver el sol nacer y crecer, sobre la montana. Y ver las nubes, el vuelo elegante de las golondrinas, el rio cientos de metros abajo. Increible!

Luego, enfilamos baterias rumbo a las Cavernas de Yungang, 20 kilometros a las afueras de Datong. En ella, en mas de 50 cavernas, se pueden apreciar estatuas de estilo budista de todos los tamanos y estilos... algunas muy elegantes e imponentes, otras muy vistosas y llamativas. Todo un festin artistico para los ojos... Muchisima devocion, muchisima paciencia, fue requerida para hacer de esta montana, semejante espectaculo, declarado ahora patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
De vuelta en el hostal, fui a cenar un super banquete, con un Frances que afortunadamente sabia hablar mandarin... Un buen cambio, ya que estaba acostumbrado siempre a pedir cualquier cosa impresa en el menu, porque algunas veces las sorpresas no son tan agradables.... Pero si, estuvo deliciosa la cena. De las mejores. Dim Sum chino chino....

sábado, 7 de julio de 2007

Crazy Train (como la cancion)

Si el infierno fuera un lugar en el que se pueda llegar en tren, y el angel caido, de cuernitos rojos y tridente hubiera tenido una licencia de conduccion... Muy seguramente manejaria un tren casi igual al que me toco montar anoche... Nocturno, Tercera Clase, en China. La cosa iba lo mas de bien, el tiquete de tren que decia DATONG en la mano, la mochila sobre los hombros, y una botella de agua en la otra mano. Numero de silla correcto impreso, una fila de yo no se cuantos cientos de personas... Pero todo bajo control. OK, no es el Shinkansen de Japon, pero no me imagino que tan extremo pueda llegar a ser...

Efectivamente, el tiempo me hizo entender que me falta MUCHA imaginacion. Llegue puntual a la fila, y como he aprendido de nuestros amigos chinos, en el ultimo segundo cuando abrieron las puertas de la plataforma del tren, me uni a la masa multitudinaria que trataba de ingresar, sin importar las filas. Aunque tuviera la silla en el tiquete, queria por lo menos un lugar donde poner la mochila, no tener que cargarla todo el viaje. Pues bien, sali esquivando gente tirada en el piso (costumbre lo mas de normal en las estaciones de tren de China), lo mas rapido que mis cansadas piernas me podian llevar. Al final, me monte en el relativamente vacio vagon, y puse mi mochila en un espacio vacio que habia cerca del techo. Muy bien, no me toco ventana, pero no importa. La silla era dura, incomoda, con una inclinacion inexistente para recostarse, pero por lo menos estaba bien.

Pero entonces, cuando estaba exhalando tranquilidad, y estirando las piernas, llego la avalancha. De todas partes empezaron a salir personas, con cajas, costales, bolsas plasticas, comida, ninos, perros de contrabando... todo. Y en menos de un minuto, ya todas las sillas estaban ocupadas. OK, ocupacion total, pero no importa... Era lo peor que podia pasar. ERROR. La gente seguia y seguia llegando, llenando los espacios vacios. Las sillas que eran para dos personas, terminaron soportando cuatro, cinco cuerpos encima. Los pasillos, llenos. La gente sentada en su equipaje. En teoria, es un vagon para 140 personas, pero juro que facilmente la gente dentro duplicaba esa cantidad. Gente en el suelo, en el bano, en las sillas, debajo de las sillas, gente sobre la gente, debajo de la gente, sobre el equipaje... Una selva. Me llego por momentos el pensamiento de aquellos trenes que llevaban personas como ganado en la epoca de la Alemania nazi. El aire en un instante se enrarecio, era dificil respirar, todo el mundo gritando, refunfunando, peleando, y yo sin enterarme de nada.

De hecho, en la silla donde yo estaba habia sentado un senor, pero al rato llego una senora con su hijo, y se armo la de Troya, porque al parecer el tipo le habia quitado el puesto a la senora, no tenia ni boleto. Y claro, griteria, alboroto, agarrones de ropa, pero el tipo no se iba. Yo pensando lo mas de tranquilo (tranquilo bajo las circunstancias pues...) que no era sino que llegara el inspector de trenes a revisar los boletos y listo. Ah, la inocencia de los jovenes...El tipo nada que se paraba y el alboroto seguia aumentando, porque como que llego un pariente de la senora a pelear con el tipo, con palmadas y la gente por todos lados gritando. En ultimas, el tipo estoicamente no quizo ceder, y se acosto sobre su bolsa, aguantando los punetazos y rabietas de la senora y el senor. Y el inspector de trenes por ninguna parte. En ultimas, la senora LITERALMENTE se le sento encima al invasor de puestos con su hijo, y como pudieron, en una pequena silla para dos, rapidamente se convirtio en un sofa para cuatro. No lo podia creer... Cualquiera se puede montar y hacer lo que se le venga en gana. Al rato, otra senora se me sento encima (no es porque tenga los looks del latin lover, sino que la empujaron y se quedo ahi, tan tranquila y candida).

Como pude entonces, me acomode, y me prepare a enfrentar la noche, ocho horas y media bajo estas circunstancias me separaban de mi destino. Pero no crean que todo estaba tan mal, habia un ventilador que funcionaba cuando le daba la gana, justo encima de la cabeza. El tema hubiera sido otro si se hubiese caido... En el vagon, aprendi la importancia del periodico para los chinos. Aparte que sirve como medio de distraccion e informacion, tiene una cantidad de variopintos usos... Te puedes sentar en el. Te puedes limpiar los mocos con el. Puedes limpiarle la colita a un nino con el. Sirve como abanico, debidamente doblado. Como sombrero. Como vaso para agua. Y, viendo a un tipo que razgaba el papel periodico en tiras rectangulares antes de entrar al bano, supongo que sirve para otras cosas que no me quiero imaginar...

Era tanto el hacinamiento, que podia saber sin duda alguna, que era lo que estaban comiendo en la otra esquina del tren, solo por el olor. Podia saber cuantos dias llevaba sin banarse el senor del frente, y los aNos que tenian los zapatos del vecino. Podia saber de que sabor era el relleno de las galletas de la nina de dos sillas adelante. Y bueno, al final te acostumbras al olor, a la incomodidad, a esas ganas de huir. Porque el asco (segun me explico anos atras Mig) es un sentimiento exclusivamente humano. Casi como el amor.

Y bueno, logre dormirme en esa silla dura, de todas las posiciones posibles, buscando un apice de comodidad. Apoyado en los hombros, semisentado, apoyado en las piernas, sobre la mesa, sobre la ventana, sobre el vecino... Creo que ya me gradue de la escuela de dormir en lugares jodidos. Eventualmente, luego de ocho horas que todavia las siento en mi columna, me baje en la estacion de trenes de Datong, con la columna destruida y los ojos rojos. Nuevamente a buscar hostal (uno cercano a la estacion, por fortuna) y mirar que hacia en el dia.

Ultimos dias en Beijing

La noche anterior habia visto el Shaolin Wrestling, que es como un combate marcial entre los diferentes estilos de Kung Fu. La idea es similar al sumo japones, empujar al oponente fuera del ring, valiendose de agarres, patadas, punetazos... Luego los jueces, dependiendo del estilo, caracter, pureza del arte y fortaleza de los combatientes, deciden cual fue el mejor de los dos, y ese avanza de ronda. Y asi van pasando las calificatorias, hasta llegar a la gran final, el gran premio. Interesante, mucha elasticidad, fortaleza y son bien bonitos y vistosos los artes marciales de China, diferentes en gran sentido de la sencillez y simplicidad aparente de las disciplinas marciales Japonesas.

Amanecio y la idea era ir a conocer el Palacio de Verano, tempranito. Pero me entro una pereza absurda y abominable. Tanto tiempo de caminata te va desgastanto un poquito, y el calor pegajoso y la contaminacion de Beijing no hace mucho para animarte a salir. En ultimas, me tome una vacaciones de las vacaciones, y decidi quedarme organizando mis cosas, actualizando los papeles, tomandolo tranquilo.
En el lounge del hostal hay un rinconcito con una pequena biblioteca, que tiene los libros ya leidos, aquellos que van dejando los viajeros que no quieren llevar mas peso. Y uno puede o leer, o cambiar los libros que uno tiene por esos. Habia de todos los idiomas, ingles, espanol, chino, japones, koreano, sueco, danes, aleman... en fin, de todo (hasta esos idiomas que no tenia ni idea de que se trataban!). Habia un par de libros interesantes que me empaque, y empece a leer sin mucha prisa, porque igual en la noche tenia que tomar el tren y ya habia hecho checkout. Un tinto (cafe) y un par de cervezas me acompanaron toda esa tarde, en la que devore unos cuentos de Dumas, y una novela del frances Michel Houellebecq, llamada Les Particules Elementaires. La ultima novela la empece a leer muy despacito, sin muchas expectativas. Pero la novela se fue desdoblando, dejando ver la humanidad y caracter de sus interesantes (y altamente deprimentes) personajes. El cuento de un par de hermanos medios, las relaciones con sus familiares, con ellos mismos, con sus mascaras, con sus fantasmas, con sus amantes, con sus vidas. En fin, el librito este me amarro, y muy a mi pesar me toco terminarlo rapidito, atragantandome de paginas, porque se me estaba haciendo tarde para tomar el tren.

Y bueno, debe ser que efectivamente estoy perdiendo el ritmo, porque dos cervezas en la tarde hicieron para que sintiera ese ligero buzz en el cuerpo. Y asi y todo, liviano, contento, sali a la estacion del tren (a una cuadra), sin esperar lo que me esperaba la noche...

viernes, 6 de julio de 2007

Del Templo del Cielo al Templo del Consumismo

Tempranito, me arme de valor y fui a la estacion de trenes con la idea de comprar los tiquetes para mi siguiente destino, Datong, a unos 400 kms de Beijing. Una ciudad netamente minera, es el lugar que produce la mayor cantidad de carbon en la region. Pero hogar de dos joyas artisticas y arquitectonicas avaladas por la UNESCO como patrimonio mundial... Una, el monasterio colgante y otra, las grutas de Yungang. Ademas, me queda de camino para seguir hacia Wutai Shan, una de las montanas sagradas de China, inmortalizada en el Tigre y el Dragon.

Sali entonces con toda la buena vibra, pues la noche pasada un Japones y un Ingles que fueron a comprar tiquetes para Shanghai me dijeron que habia sido la experiencia mas jodida y bizarra de sus vidas. Como contaba antes, muy pocas personas entienden una pizca de ingles, y en las taquillas la situacion se pone mas complicada... Pero bueno. Se me ocurrio copiar los ideogramas de mi destino, fecha, y tipo de silla y tren para mostrarsela a la persona que me atienda y asi facilitar las cosas... Pues bueno, en el papel suena bien la idea. Ahora, en la vida real... Un sudamericano que en su vida habia tenido relacion con el idioma chino (bueno, salvo en las peliculas pero eso no cuenta), tratando de dibujar los trazos, curvas y lineas que conforman los ideogramas chinos que la gente lleva haciendo desde hace milenios, y tardan tanto tiempo en aprender... Pero bueno, ahi como pude los raye en el papel y me acerque con paso decidido a la ventanilla de atencion (ja!... paso decidido... ese cuento no me lo cree nadie!).

Y pues bien que resulto siendo muy buena idea! La persona que me atendio de una me mostro los diferentes trenes que habian disponibles. Uno para por la noche, pero desafortunadamente, no habia coche cama.. O sea que tocaba en el vagon "barato y popular". Toda una noche en una silla, en ese vagon. Ya me habian contado las aventuras y peripecias de gente que trataba de hacer semejante locura, pero bueno... soy optimista y el tiempo dira!

Sali con el tiquete en mi bolsillo y una sonrisa en la boca. Me apetecia una caminata en la ciudad, visitar el famosisimo templo del cielo. El templo del cielo basicamente es un parque muy grande, que a su vez, era el lugar santo donde el Emperador rezaba y hacia sacrificios a su panteon particular para que el pueblo tuviera buenas cosechas (ergo, mas impuestos para el!). Hay dentro unas construcciones de madera muy bonitas e impresionantes, puentes de marmol y techos de oro. Unas estructuras muy grandes que fueron originalmente hechas totalmente en madera (nada de clavos ni cemento). Interesante el recorrido, aunque muy saturado de gente, para mi desdicha.

Y una vez paso mis ganas de caminar por un parque, cruce la calle y pase del Templo del Cielo al Templo del Comercio... Justo al frente de la salida este del Templo del Cielo, esta el Mercado de las Perlas, un edificio con un mercado (di tu, un hueco, san andresito, agachese,...) bastante grande. Las cosas van categorizadas por pisos... o sea, el primer piso van los relojes y las cosas electronicas, el segundo la ropa de marca y sedas, en el tercero van souvenirs del pais, cuarto perlas... y asi. Y la verdad es que, aunque no me gusta ir de shopping, es el mercado con mas variedad de cosas, y mas barato que he visto en mi vida. En vista que mis audifonos pasaron a mejor vida (me acompanaron fielmente por varios anos), tenia la idea de comprarme unos nuevos. Queria unos decentes, como los audifonos Koss, Sennheiser o Sony de plug, con alta fidelidad y cancelacion de sonido ambiente... eran mi sueno para los viajes en avion, o desconectarse en el trabajo o lectura... En USA, Colombia, Japon, esos audifonos no bajaban de 100 dolares los mas baratos. Y aca, en el Pearl Market, regateando y regateando me los bajaron a unos 50 Yuan (unos 6 dolares)... Me pedian como 300 al principio. Pero como de eso tan bueno no dan tanto (dicen en mi pueblo), ahi mismo los probe por si salian repiratas... Y, oh sorpresa, al darme cuenta que tenian un sonido impecable, y efectivamente me los ponia y no se escuchaba la gente... Casi agarro a picos a la vendedora! Por cinco dolares... Muy barato. Y en ropa, textiles, zapatos, billeteras, sedas, etc. no se quedaban atras... ropa muy bacana, de las mejores marcas (bueno, casi) demasiado, demasiado barato. Aunque el tema es que hay que regatear demasiado... Si te dicen por ejemplo que cuesta 100, decirle que no le das mas de 15 o 20... y asi empezar con el tira y afloja en el que los latinos y turcos somos tan buenos.

Como quede antojado, fui a visitar el aun mas famoso Silk Street, o Calle de Seda. Y ahi si casi me exploto, el comprador compulsivo que tengo encadenado en las profundidades del subconsciente casi se queria morir de un infarto. De hecho no soporte mas, y me devolvi al hostal, con los nuevos audifonos tronando en los oidos, y silbando una cancion pasadita de moda.

Ah, uno si se pone feliz con cualquier tonteria.... Easily amused, me dirian.

Trekking en la Gran Muralla

Beijing. No salia el sol, y ya estabamos un grupo de caminantes y yo listos para enfrentarnos todo el dia, y de frente, con la famosa Gran Muralla. Con los ojos un poco dormidos, pero con el corazon palpitando, vimos como el "guia" llegaba y nos anunciaba que saldriamos ya a montarnos al bus, el cual nos llevaria a traves de los 150kms que nos separaban de Jinshaling, el punto de partida de la caminata y escalada de hoy.

Eramos un grupo de estadounidenses, espanoles, daneses, suecos, malayos y yo. Todos con sus mochilas super high-tech, bastones para caminar ultra livianos, ropa con telas sinteticas de ultima generacion, zapatos disenados por la NASA para caminatas especializadas. Yo? El jean de siempre, el sombrero de siempre, la camisa blanca de siempre, el bolso de siempre. Por un momento me asuste porque todo el mundo estaba lo mas de preparado, menos el latino. Es que este tercermundismo me mata... Pero bueno! Los constructores de hace siglos no tenian nada de eso, y sin embargo, sobrevivieron!

La salida de Beijing fue larga. Demasiada construccion por todas partes. Demasiada polucion. Es una ciudad gigante, pasamos una hora saliendo apenas de ella. Fueron cuatro horas de largo camino, hasta que finalmente llegamos a Jinshanling. Este lugar, es uno de los pocos lugares de los alrededores de Beijing en los que la muralla china esta en su estado original. O sea, mucha tierra y ladrillos viejos. Ademas, no abundan los vendedores y los estafadorcillos que hay en otras partes, como por ejemplo Badaling. Pero justamente por eso, la muralla es a veces bastante empinada y dificil de atravesar.

Pero es refrescante la sensacion de estar totalmente solo, en medio de los bosques chino/mongoles, respirando aire puro (relativamente) e historia, lejos de todas las megalopolis tan rapidas y tan sonambulas... La caminata de 20kms empezo, sobre la Gran Muralla. De lejos, la muralla se ve como una montana rusa salvaje y desproporcionada que siempre va por las crestas de las montanas mas altas. A lo lejos, el paisaje era bastante espectacular, variando de tonalidades y colores a medida que pasaba el tiempo, que nacia y moria el dia.

Fue una caminada dura, teniendo en cuenta lo dificil del terreno y que el dia fue una muestra de lo poderoso que puede llegar a ser el verano en China. Con un sol de cuarenta grados todo el dia sobre las cabezas, uno se puede llegar a sentir un poco cansado... Pero el sombrero vueltiao y el sundown hicieron maravillas. El cruzar por esa muralla, por tanta mitologia epica, hizo que todo valiera la pena.

Ya cayendo la tarde, llegamos a un restaurante, fuera de la muralla. Fue un almuerzo rico, abundante, coronado con una cerveza helada, muy helada, tamano familiar. No es el final mas light ni sano de una expedicion por el medio de la nada, pero igual fue delicioso. Una chica de Malasia (que en otra vida debio haber sido guia) me dio muchos tips sobre que lugares ir en su pais, que si Dios quiere estare visitando en un tiempo. Y bueno, la devuelta a casa la pase en un sopor profundo y denso.

Y la frase del dia: "es mas importante salir de caza, que conseguir una linda y grande presa"

miércoles, 4 de julio de 2007

Perdido en Ciudad Prohibida

El dia estaba gris, opaco, feo. Pero hacia un calor de los mil demonios, de esos calores que se te pegan a la cara, al cuerpo, al alma. Solo es salir de la sombra del hostal y sentir ese golpe calido y humedo en la cara... Pero bueno, era hora de ir a la Ciudad Prohibida, que para eso estaba aca. La idea era irme caminando, pero la verdad es que me dio muchisima pereza teniendo en cuenta el clima.

Tome el metro que por cierto es viejito y poco sistematizado: el tiquete es de papel y lo revisan a la entrada y te lo rompen. Nada de automatizacion. Las filas para comprar el tiquete son absurdas (sobretodo en la estacion donde estaba, la Estacion de Trenes de Beijing). Y la fila para entrar al tren... peor! Y a hora del almuerzo...

Finalmente llegue a la estacion de Tiananmen, la plaza que queda frente de ciudad prohibida. Compre el tiquete, y no puede uno dejarse de maravillar al cruzar las puertas y murallas que estaban vedadas al publico, hace tan solo unos cien anos. Murallas enormes, gruesisimas, separaban al pueblo de las miticas y hasta fantasmagoricas vidas de los Emperadores y sus cortesanos.

La extravagancia y opulencia, mezclada con un muy buen gusto se mezclan en cada edificio, en cada puente, en cada ornamentacion. Esos pasillos, esos caminos imperiales, esas torres y almenas, que tantos emperadores han visto nacer y morir. Tantas vidas, tanta historia, y sin embargo siguen ahi, el mundo sigue ahi, aun con tantos cuentos y sucesos de importancia estatal que sucedieron en ese campo.

Y es que sin importar toda la suntuosidad y excentricidad con la que hayan disenado la ciudad prohibida, sus palacios internos, sus templos y sus lugares de recogimiento, la verdad es que no hay mucha gente que se acuerde de sus constructores, de tanto esfuerzo y sacrificio, tantas ilusiones con la que la hicieron. Hoy en dia, el tema es tomarse una buena foto, y listo. Para ellos, supongo, seria un sacrilegio... tantos subditos, tanta mistica, tantas mujeres hermosas en su harem, tanto oro en sus habitaciones, para que unos siglos despues, todo eso fuera violado por miles de zapatos que diariamente pisan hasta los mas sagrados templos.

Pero bueno, todo cae, todo cambia, todo no es mas que una simple brizna en el aire. Todos, sean reyes, pajes, guerreros, eunucos, concubinas, campesinos, dictadores o viajeros, somos una pajita en el medio de una tormenta, que tarde o temprano se calmara.

Luego de todo un dia de recorrer a mi antojo la famosisima ciudad prohibida, hacerle el quite a los estafadorcillos y vendedores, enfile baterias al centro, a una calle cualquiera. Tenia hambre, y era hora de echar la suerte y esperar que el plato que me traigan sea bien, bien rico.

lunes, 2 de julio de 2007

Del Embalsa-Mao al Pato Pequines

El hostal en ultimas estuvo bastante bien. Cerca a la estacion de tren, camas limpias, aire acondicionado, tele, buenas duchas... Muy bien. Y barato! Mas o menos como 6 dolares la noche. Ya atras quedaron (espero) los hoteles venenosamente costosos de Japon.

Por la noche casi no me duermo... En el camarote, estaba peleando con la almohada hasta que me di cuenta que era basicamente porque no sentia el vaiven del barco, al que ya me habia acostumbrado en el pasado...

Lo primero que hice fue tomarme un desayuno verdaderamente desayuno. Leche, pan, chocolate. Todo un rey! Mas que todo era porque estaba con un hambre acumulada de un par de dias, entonces me queria desquitar. Luego, a cambiar dolarillos por yuanes (una hora haciendo filas y vueltas), alquilar una bicicleta, marcar bien el recorrido en el mapa, y listo!

Sali zumbando en mi bici sobre las calles Pekinesas. Pekin es una ciudad en teoria bastante amigable a las bicicletas, con sus ciclorutas corriendo paralelamente por casi todas las calles. Y tambien, con su laberinto de calles estrechas de los hutong (mas adelante hablo de esto). Una cicloruta no es que sea una ruta aparte per se, sino que por lo general es un carril de la carretera designado exclusivamente (en teoria) para las bicicletas. Pero no siempre es el caso, porque por lo general muchas veces pasan motos volando al lado de uno, pitando como locos. O carros que salen de sus parqueaderos y no paran por nada... Se llevan lo que tenga por delante. Llamese bicicleta, peaton, carrito de paletas o coche de bebes. Lo curioso es que aca, los que llevan verdaderamente la via, son los carros. Existe el concepto de "semaforo peatonal", pero no es que sirva de mucho porque no es respetado por los carros... Mejor dicho, hay que tener los siete sentidos abiertos totalmente. Pero a diferencia del estricto organizacion y orden japones que hace que todo sea exitoso, el aparente desorden y caos de Beijing es bien tolerado, y permite que las multitudes se movilicen efectivamente por la ciudad. Y valga la pena aclarar, que entre tanto caos, la verdad es que no vi ni un solo accidente. Por pequeno que fuera. Tal vez solo estuve con buena suerte...

Pero montar es una delicia, sobretodo porque la ciudad es bastante plana y la organizacion de las calles es como las cuadriculas a las que estoy acostumbrado en Colombia. Un mapa y optimismo es lo unico que me llevaban a conocer los rincones de Beijing. Pedalee hacia la famosa plaza Tiananmen (no puedes entrar en bici), pasando alrededor de las famosas puertas de Beijing, el mausoleo de Mao que es el lugar donde el buen Mao anda momificado (embalsamado, es la palabra) y esta disponible para que todo el mundo lo pueda ver en su forma impoluta y llena de formol. Nada de fotos. Luego di una vuelta por las calles cercanas y finalmente bordee toda la ciudad prohibida y sus fosos y canales de agua de dudosa salubridad.

Aunque ir montado en bici reduce tu apariencia de turista en unos 25 puntos, tan pronto te bajas y la parqueas empieza la gente a lanzarse sobre vos, deseando quedarse con los dolares que tengas en la billetera.

Los mas comunes...

  • He-loooo... Massage?
  • He-loooo... beer?
  • He-loooo... chiasdchochoshishuang... (inentendible)

O las otras tipicas:

  • Hi, I want to practice my english with you... You see, I'm an art student, let me show you my studio
  • Hello, we are just two tourist girls, and want to spend some time here... want to go to a Chinese Tea Ceremony?
Esa zona de la ciudad prohibida y la plaza Tiananmen, es donde abundan y sobran este tipo de cosas... Lo peor es que al principio puede esa gente parecer sincera, pero ya sabemos que no hay nada gratis en esta vida!

La ciudad prohibida desde sus murallas se ve impresionante, misteriosa, inexpugnable. Y eso que estamos en pleno siglo XXI!!! Apenas puede uno imaginarse como seria siglos atras, cuando no habian edificios mas altos que esos palacios ahi adentro. Cuando nadie sabia que pasaba ahi dentro...

Mas adelante me entre en mi primer hutong, laberinto de calles empolvadas y estrechas. Un hutong es un barrio tradicional, donde mucha gente vive. Estos barrios son conectados por diminutas callejuelas que dan vueltas y vueltas, por las que muchas veces solo pueden pasar bicicletas. Son barrios y vecindarios algunas veces de cientos de anos de antiguedad, y pasando por ellos ves atras de sus puertas la vida de la China antigua, esa que no sale en las pancartas de las olimpiadas del 2008. Como iba a paso lento en la bici, muchas veces levante las miradas de la gente que fumaba o jugaba cartas en las puertas de las casas... Un pinche turista pedaleando por las entranas del Beijing tradicional? A donde iremos a parar!

Pase por el barque Bei Hao (creo) que era uno de los lugares de descanso del Emperador, y fue el hogar de Kublai Khan, el hijo del famoso Genghis Khan cuando se tomo a China. Bastantes lagos, arboles bonitos, en fin, algo diferente de entre tantos matices de gris y ocre de los que Beijing esta lleno, en parte por tanta contaminacion en el aire, y en parte porque Beijing es una ciudad que esta construyendose y recontruyendose en cada esquina... En el panorama de la ciudad, ves muchisimas gruas y edificios en construccion! Una ciudad pujante queriendo imponerse en el mundo como una megalopolis de vanguardia. No en vano es que China se chupa la mitad de la produccion de cemento mundial!!!

Me perdi varias veces como de costumbre, pero me dio paso para conocer varios jardines y palacios de verano que no salian en las guias. Asi sea en metido en una ciudad, pedaleando, todo es una aventura, todo es nuevo y maravilloso.

Luego de visitar la torre de la campana, mas hutongs, mas miradas y mas calor. En esta epoca en particular, esta bastante caliente, aunque el sol ni siquiera se vea por estar detras de tantas nubes y smog y polucion. Y atravesando gran parte de la ciudad, fui al famoso templo Lama de Beijing, que es el templo de Budismo Tibetano mas importante, fuera de los de la region del Tibet. Fue espectacular ver tantas costumbres y rituales diferentes, tanta ornamentacion, tantos mandalas de arena colorida y techos dorados y multicolores. Tantas barritas de incienso quemadas, tanta devocion, tanta vida monacal, tantos sutras antiguos. Tanto esoterismo plasmado en rituales, estatuas, budas de madera... En fin.

Varias horas de una experiencia que me dejaba a cada vuelta con la boca abierta. Y bueno, asi sudoroso y cansado deje la bicicleta donde la alquile, y llegue apenas para encontrarme con los amigos Japoneses, porque era hora de probar una de las delicadezas culinarias mas famosas de China, el Pato Pekines. Y de esta manera, marcarme uno mas en el anecdotario turista... Vine, hice y comi!!!

Aunque la experiencia bien vale la pena una cronica, el tiempo se me esta acabando en este cafe internet... Pero se puede resumir en una palabra... Exquisito!

The Great Firewall of China


Vale la pena aclarar que al ser China un gobierno aun comunista, tiene un ciber-ejercito de casi 40,000 almas, bloqueando las comunicaciones en internet, grabando otras, filtrando todo el contenido que no sea "favorable al partido de la gente".


Y efectivamente, este blog (y todo blogger y wordpress de hecho) esta en la lista negra. Porque un blog es un atentado subversivo contra la infraestructura de creencias de aca, entonces ni modo... Soy un terrorista ideologico!!!!


Asi que me toca ser bastante imaginativo para poder saltarme ese bloqueo, esa censura, pero no siempre es tan facilito.


Paciencia...

Desembarcando en Tanggu


El barco finalmente fondeo en Tanggu, que es uno de los principales puertos de China. Por su cercania con Beijing (queda a unos 150kms), su infraestructura es bastante grande. Luego de pasar sin problemas por inmigracion, nos encontramos con las Japonesillas y ahora si a enfrentar la situacion. Un lugar extranjero, sin hablar ni papa de Mandarin, sin entender nada, y luego de haber estado super mal acostumbrado por un Japon donde todo es tan milimetricamente organizado.


El panorama era mas o menos el siguiente, un monton de gente gritando, carros parqueados en cualquier parte, gente jalandolo a uno, voceadores en todos los rincones... Afortunademente, un Chino con el que habia jugado ping-pong habia salido y nos senalo que bus habia que tomar. Nos montamos como pudimos, habia gente sobre las maletas, y maletas sobre la gente... Me senti de nuevo en el tercermundismo, con sus combis y busetas hasta las t... hasta los techos de gente arrumada. Pero lo bueno es que en ultimas las cosas tomaron su rumbo, y el bus este salio y nos dejo dos horas despues sobre la estacion de Tianjin, donde la idea era tomar un tren directo a Pekin.


Si creia que en la estacion saldria mejor librado... estaba totalmente equivocado. Por fuera, la estacion era diametralmente inversa a lo que solia ser el concepto que tenia de las estaciones de trenes antes. Concepto que me traia ideas de orden, senalizacion, una mediana pulcritud, eficiencia. Pues bien, aca era una multitud tirada en cualquier parte, escupiendo, gritando, maldiciendo, y una fila de proporciones epicas para comprar el tiquete. Lo gracioso (no puedo decir otra cosa) es que solo atendia una senora grunona y con un aspecto muy varonil. Y ahi estabamos, un Colombiano y seis Japoneses (que estaban en claro estado de Shock), ninguno sabia hablar Mandarin, y a la busqueda de un tiquete...!!! En ultimas lo logramos, gracias a que uno de ellos tenia un letrero que decia "Deme un tiquete para Pekin, porfis, no sea mala" en Mandarin. El tiquete nos lo entregaron, pero el tren salia casi tres horas despues, porque todos los demas estaban totalmente llenos. Y bueno, a esperar ahi afuera a que nos llamaran. Tirados en el pavimento, como yo no se cuantos cientos de Chinos que andaban en las mismas.


Llego la hora de entrar, y adentro de la estacion la cosa cambio. Ahora si parecia una estacion de verdad verdad, con tableros de informacion! Un lujo. Nuevamente la maratonica fila, empujones, estrujones, y ya estabamos dentro del tren, sentados comodamente. "OK, ahora si esto si es vida" pense en voz alta. No pasaron cinco segundos al sentir a un chino que me movia y me mostraba en la cara su tiquete. Como estaba todo en Chino, no tenia ni la mas remota idea. Pero luego que me mostro su silla escrita en el tiquete, me di cuenta que me estaba sentando en la suya! Yo juraba que no eran numeradas, porque en mi tiquete no habia por ninguna parte silla y letra. Al preguntarle a una chica que trabajaba ahi, muy amablemente nos explico que nuestra silla era "standing seat", porque el tren iba lleno. OK, una silla de pie. Interesante...


En el camino, por coincidencia viajaba un Chino con un Australiano que iban de paseo, y el Chino le encantaba el Espanol, y lo hablaba demasiado bien. Nos quedamos chismosiando todo el camino (viajaba en silla de pie tambien) y me dijo que lugares interesantes habia para ir en Beijing, que hacer, que no hacer, etc etc. Que si queria estudiar, que en tal parte, que en tal otra era todo mas barato, en fin. Un bacan.


Una hora mas tarde nos despedimos, cambiamos informacion, y era yo escupido a la estacion de trenes principal de Beijing, donde una avalancha humana me llevaba arrastrado hacia la calle, esa calle que tenia que entender y conquistar esa noche, para llegar a mi hostal de paso.
Pero en ultimas, lo logre, una ducha y a dormir como un bebecito.

domingo, 1 de julio de 2007

Tres dias por el mar de China


Y bueno... en ultimas llegue aca a Beijing, mas que todo porque mi Dios es muy grande. Fueron tres dias bastante interesantes (por no decir otra cosa) en el barco que me trajo hasta aca. Y en vivo y en directo desde Beijing, me doy cuenta que los dias de reinado y comodidad se me acabaron, quedaron atras en el puerto Japones de Kobe, el que parece tan, tan atras...


El bote era un barco de carga y pasajeros, que tenia como 20 habitaciones. Unas primera clase, otras segunda y otras segunda "especial", que eran las menos buenas (en el sentido que NO hay camas, sino que la gente dormia en el piso). Yo me vine en segunda clase normal, en un cuarto grande con ocho camarotes diminutos. Desde el momento en que me baje del monoriel, y camine hasta el puerto, senti que ya la cosa era diferente. Ya no era preguntar por si hablaban ingles, y todos tan lindos y tan tranquilos... no. Llegue afortunadamente un par de horas antes a la hora prevista. Cuando fui a comprar el tiquete (ya tenia la reserva), fue jodido hacerme entender en mi mezcla de ingles/espanol/japones/lonely planet. Pero lo bueno es que el japones lonely planet saco la cara y logro que me entendieran. Con un tiquete en la mano, y 22,000 Yenes menos, cargando la maleta a traves de inmigracion y con otro sello mas en el pasaporte.


Ya cuando todo el mundo estaba arriba, me di cuenta que nuevamente era el unico pinche gaijin (o extranjero, no gay-jean u cualquier otra cosa) a bordo. Por lo visto era el unico suficientemente fuera de su sano juicio para meterse solo en un barco foraneo, justamente en un barco donde nadie me entiende... Pero bueno, la intencion es lo que vale y a punta de esa mezcla de anglonipona arrastrada y muchas sonrisas se hacia entender la intencion al menos. En el barco conoci unas chicas Japonesas que iban a hacer el viaje en el tren transiberiano, y bueno, fue reconfortante entenderme bien con alguien, y ademas, la idea es que juntos ibamos a desembarcar y por azares del destino ibamos para el mismo hostal. Que por cierto salia recomendado en mi guia y en la de ellas tambien.


Esos tres dias me los pase mayormente afuera, mirando el mar y las formas del cielo desde la cubierta, leyendo, escuchando musica (amo a mi MP3 player, aunque los audifonos ya pasaron a mejor vida). A veces ves la lluvia, a veces la bruma. Otras veces es tan claro y alcanzas a ver a lo lejos tierra Coreana. Y muchos barcos pasando alrededor, cargueros, pesqueros, petroleros... Pero en ultimas, es estar solo rodeado de tanto azul, tanto cielo, tanta profundidad y misterio. Ese misterio que esta unos metros mas abajo, ese oceano con el que tan pocas veces nos entendemos...


Por cierto, en el viaje vi la cosa mas bonita que he visto en todo lo que llevo de vagabundo, y se materializo en un atardecer espectacular en una tarde que andaba medio brumosa... Fue mio en ese instante, y nadie, nadie me lo puede quitar. Ya con solo eso, hizo que todo valiera la pena...


El barco es como un panal flotante verdiblanco , donde decenas de abejas con sus uniformes de marinero van de un lado para otro arreglando lamparas, aceitando piezas, pintando la cubierta, amarrando lazos... Es un baile tan desconocido para mi, y tan monotono para ellos. Pero lo que en realidad rompe esa monotonia, son las horas de las comidas. Todo el mundo se reune en el restaurante con mucha expectativa, para saber que sabor nuevo se habra inventado el chef hoy. La primera vez, me sente y pedi cualquier cosa que obviamente ni sabia que era. El primer indicio de comida verdaderamente china. Cuando lo vi, creo que logre descifrar que eran como unos pedazos de pernil de cerdo, huevos de codorniz, con algun vegetal (tipo acelga) y una masa gelatinosa que supongo que era pata de cerdo (ugh). Y bueno, a entrarle, no deje ni el raspado sobre la mesa. Solo que espero que efectivamente lo que me comi haya sido eso, porque hasta donde yo se, me pudieron haber servido ojos de venado con vejiga dedelfin y alga del costado del barco, y para mi seria la misma vaina. Fue un poco pesado por tanto aceite, pero en ultimas estaba rico.


Por las noches, se organizaban unas fiestas estilo chino, con mucho canto, karaoke y rios de cerveza (para el que podia pagar, obviamente). Las chinas cantan precioso, aunque ni idea de lo que cantan, con las emociones y lenguaje corporal uno facilmente se imagina la historia que hay detras de las letras. Historias de amores, de peleas, de infancia y de ilusiones.


Es rico viajar solo, porque cada segundo te toca derrumbar ese muro de miedos y perjuicios, y entregarte al momento, sea cantando en un karaoke, compartir la historia con el vecino, jugar cartas, o demostrarles lo que sabes en ping-pong. Cada momento es una experiencia gigante, por pequena que sea... Todo te lo tenes que ganar vos, cada paso que das es tuyo, cada lugar en el que estas es un logro, todo lo lograste vos, con tus pasion y tus sentidos. Tiene tambien sus contras, pero bueeeh...


Conoci al segundo oficial del barco en el que estaba. Me puso conversa al ver que no tenia NPI de nada y andaba de un lado para otro. El hombre se entusiasmo de saber que era de Colombia, y me chicanio de los puertos colombianos que habia estado. Cartagena, Barranquilla, Buenaventura. Le gustaba mucho buenaventura, porque tiene un nombre poetico. Pero detras de tantos viajes, me decia, siempre se es un extranjero donde este. El barco siempre parte, siempre hay otros puertos, otros besos, otros suenos dejados atras. Pero hay gente, como el, que le gusta esa vida...


Muchas caras, muchas experiencias, muchas casualidades...