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sábado, 5 de mayo de 2007

Detalle su experiencia, por favor

La redacción que sigue fue escrita (supuestamente) por un candidato en una selección de personal en Volkswagen; la persona (curiosamente) fue aceptada para ocupar su trabajo.


PREGUNTA 12: Favor especificar detalladamente su experiencia.


Ya hice cosquillas a mi hermana sólo para que dejara de llorar , ya me quemé jugando con una vela, ya hice un globo con el chicle y se me pegó en toda la cara, ya hablé con el espejo, ya jugué a ser brujo. Ya quise ser astronauta, violinista, mago, cazador, y trapecista, ya me escondí atrás de la cortina y dejé olvidados los pies afuera , ya corrí por el timbre del teléfono, ya estuve bajo la ducha hasta hacerme pis.

Ya robé un beso, confundí los sentimientos, tomé un camino errado y sigo andando en lo desconocido. Ya raspé el fondo de la olla donde se cocinó la crema, ya me corté al afeitarme muy apurado y lloré al escuchar determinada música en el ómnibus. Ya traté de olvidar a algunas personas y descubrí que son las más difíciles de olvidar.

Ya subí a escondidas a la azotea para agarrar estrellas, ya subí a un árbol para robar fruta, ya me caí por una escalera. Ya hice juramentos eternos, escribí el muro de la escuela y lloré sentado solo en el piso del baño por algo que me pasaba, ya hui de mi casa para siempre y volví al instante siguiente.

Ya corrí para no dejar a alguien llorando, ya quedé solo en medio de mil personas sintiendo la falta de una sola. Ya vi ponerse el sol y cambiar al rosado y al anaranjado, ya me tiré a la piscina y no quise salir más, ya tomé whisky hasta sentir mis labios dormidos, ya miré la ciudad desde arriba y ni aún así encontré mi lugar.

Ya sentí miedo de la oscuridad, ya temblé por los nervios, ya casi morí de amor y renací nuevamente para ver la sonrisa de alguien especial, ya desperté en medio de la noche y sentí miedo de levantarme.

Ya aposté a correr descalzo por la calle, grité de felicidad, robé rosas en un enorme jardín ya me enamoré y creí que era para siempre, pero era un 'para siempre' por la mitad.

Y a me acosté en el pasto hasta la madrugada y vi cambiar la luna por el sol, ya lloré por ver amigos partir y luego descubrí que llegaron otros nuevos y que la vida es un ir y venir permanente.

Fueron tantas cosas que hice, tantos momentos fotografiados por la lente de la emoción y guardados en ese baúl llamado corazón.

Ahora un formulario me pregunta, me grita desde el papel: -¿cuál es su experiencia? Esa pregunta hizo eco en mi cerebro : experiencia.... experiencia... ¿Será que cultivar sonrisas es experiencia?

No, tal vez ellos no saben todavía ver los sueños.

Ahora me gustaría preguntarle al que redactó el formulario:

¿Experiencia? ¿quién la tiene si a cada momento todo se renueva?

martes, 24 de abril de 2007

El antes y el después

La vida y las experiencias son siempre cíclicas al parecer. Nada ni nadie se escapa de ello. Saliendo un poco de lo intangible, acá va la historia.

Hoy, por motivos consulares, me tocó visitar una torre repleta de oficinas de grandes multinacionales de tecnología, finanzas y de petróleo. Estaba de jeans viejos, chaqueta (o campera) de cuero negro, tennis y con barba de algunos días. Mientras esperaba en el lobby, una avalancha humana de gente tan exitosamente linda y bién arreglada me pasaba por los lados, y recordaba que yo hace tal vez unos cinco años, a ésta misma hora, formaba parte de la misma jauría de encorbatados que se lanzaban al ascensor después de comer una ensalada en McDonald's.

Flashback a unos cinco años atrás. Con todo la indumentaria que uniforma a los jóvenes exitosos, caminaba yo con paso decidido y firme con el celular en una mano y el laptop en la otra, buscando obtener un campo en el apretado ascensor. Y una vez dentro (sin importar a quién llegara a pisar, porque obviamente estaban en MI espacio) podía respirar tranquilo y el único pensamiento solía ser el que no se cayera la conexión celular para no perder esa importantísima llamada con los clientes. En esa época solía ser uno de los tantos empleados exitosos para la empresa estrella del hombre más rico (y nerd) del mundo.

Y bueno, luego de bajarme del ascensor y seguir hablando por teléfono con alguno de los importantísimos (pero ya olvidados) clientes, distraídamente recuerdo que me puse a mirar en la cartelera que hay en todos los edificios de negocios en el que listan todas sus oficinas y ocupantes. Petrobras, Siemens, Huawei, Microsoft... y embajadas??? Embajada del Japón. Embajada de la India. No tenía ni idea que acá estuvieran también esas embajadas! Y como suele pasar, aunque estuviera aún en la línea (buscando por cierto un tumor en la cabeza por tanta radiación) me puse a soñar despierto. Que bueno sería un viaje largo, único. Como desde hacía algunos años practicaba aikido me hubiera encantado viajar a Japón y recibir unas clases allí. De comprender más esa cultura. De ahí podría viajar a India, y además, ambas embajadas estaban a solo un par de pisos de diferencia de mi oficina! Que tantas cosas podría conocer, aprender. Que tanto de mí además podría entender.

Pero la persona al otro lado de la línea se empezaba a inquietar porque solo le respondía monosílabos, ahhhs, y hmm-hmmms. De vuelta a la realidad. Me pregunté a mi mismo "Que carajos estabas pensando Gregorio? Volvé a la tierra y poné los pies en el suelo carajo, que por ésto es que te pagan. Dejá de soñar idioteces y más bién cerrá negocios. Esas niñerías de viajes y cosas de soñar despierto solo son para vagos, soñadores y desocupados, como aquel tipo de allí, de jeans viejos, chaqueta de cuero y tennis que tiene una mirada medio rara."

Es real. En esa época, simplemente me arreglé el nudo de la corbata, me miré en el reflejo del tablero y nuevamente, de vuelta a la realidad.

lunes, 2 de abril de 2007

El cambio (2)

Y hoy fue el tratar de frente (y de nuevo) con la impermanencia. Es levantarse por la mañana y ver por tus propios ojos, que eso que eras, que tenías ayer, ya no está más allí. Sea eso un billete de mil, una casa, un auto, un par de tetas, o una cara linda, ya no está ahí.

Y sin embargo, uno es tan egocéntrico que cree que el techo debajo el cual uno duerme y se despierta tranquilamente, o la propia salud, o las personas con las que se han compartido pedacitos de la vida van a ser eternas, o al menos tan eternas como uno mismo.

Pero en realidad, el cambio está todo alrededor. Uno mismo es el cambio. Nadie ni nada escapa a las pequeñas o grandes transformaciones de las que el universo está saturado. De hecho, esas metamorfosis son las que hacen que ese universo se mueva, se agite, respire, viva!

No somos nada (y que perdonen los nadaístas). Una leve llama en la superficie de una supernova. Una pequeña burbuja dentro de un océano agitado. Un parpadeo en el tiempo en la mirada de uno de los miles de billones de seres que viven sobre la tierra.