Mostrando las entradas con la etiqueta separación. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta separación. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de abril de 2007

En silencio

No recuerdo quién dijo que la tristeza era como un gran muro que separa dos jardines. Un muro grueso, opresivo y lúgubre que muy a menudo es infranqueable. Para mí, hoy, la tristeza es un sabor. Físicamente, un sabor denso y pesado que te llena la boca y no te la deja abrir. Un sabor espeso, lento, fatigante.

Te amarra al piso, te vuelve más pesado, aunque por dentro te sentís mucho más etéreo: un ligero zumbido en la cabeza, y una sensación de vacío son los responsables de ésto.

Un sabor frío. Tan frío que te va congelando por dentro, convirtiendo tus pensamientos en viejos y oscuros fantasmas, y tus ojos en dos trozos de hielo pulido y brillante.

Hoy, por primera vez, sentí que la tristeza vino y se hizo sabor. Pesada y dulce como la miel.

El hielo se derrite.

«Sobre las alas del tiempo la tristeza escapa
- La Fontaine

miércoles, 28 de marzo de 2007

En tus brazos

EN TUS BRAZOS
Letra: Eduardo Martínez
Musica: Carlos Zárate





Yo me cegué en tus ojazos,
y fue a caer en tus brazos,
y entre tus brazos, yo fui feliz,
porque te ame con delirio,
yo fui a caer en tus brazos,
y asi llegue hasta el martirio,
te juro que enloqueci,
cuando por dentro me vi,
y comprendi lo que hacias,
quiero mirar hacia Dios,
aunque me muerda el dolor,
aunque me cueste morir.

El quererte, se hizo un martirio,
cuando vi que mi casa dejaba,
y aunque mi alma,
en tus brazos quedaba,
te deje, que es igual que morir.
¡como duele!, en la carne el zarpazo,
como duele, escapar de tus brazos,
de esos brazos, que a mi se aferraban,
gritando, mi vida se ira si te vas.

Hoy, con el alma en pedazos,
temblé al pensar en tus brazos,
y cada noche de horror grite,
grite tu nombre querido,
quise volver a tus brazos,
y al ver los pibes dormidos,
te juro que enloquecí,
cuando por dentro me vi,
y comprendí lo que hacias,
quiero mirar hacia Dios,
aunque me muerda el dolor,
aunque me cueste morir.