Hekou, en pocas palabras, es una ciudad fronteriza, llena de contrabandistas, cambistas ilegales, gente de diferentes etnias y prostitutas.
Hay por todas partes una gran actividad, porque es uno de los puertos de entrada más importantes del sur de China. Los letreros de las calles están escritos en Chino y en Vietnamita (?). Entender a la gente es particularmente difícil, porque muchos no hablan mandarín estándar, sino una mezcla con un acento fuerte y golpeado, que es mi primera impresión del idioma del vecino país del sur.
Pero como lugar de paso, también sirvió para lavar y dejar a punto la bici, aprovechar y comer lo que pude de comida china, y cambiar mis últimos Yuan chinos por Dong Vietnamita. Y justamente, ahora, con unos millones de Dong en el bolsillo, hace que me sienta un poco millonario, como cuando jugaba Monopolio de chico.
Los Dong son billetitos que tienen la particularidad de ser de plástico y tener algunas transparencias. Es decir se mojan y no pasa nada, lo que los hace perfectos para ésta estación de monzón tropical. Un dólar hace unos 16,000 Dong, por lo que es realmente fácil hacerse millonario.
Pero bueno, me toca cortar rápido, porque tengo apenas el tiempo para ir por la cicla, empacar las bolsas, preparar el pasaporte y cruzar el puente, que me lleva a otro país, otra cultura, otro día más que vivir y conocer...
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sábado, 14 de junio de 2008
Camino a la frontera
Y las lluvias siguen, y siguen. Y los caminos, continúan empeorando. Pero no es que las carreteras en China estén hechas un desastre... Justamente lo contrario. Los Chinos andan ocupadísimos trabajando en mejorar la infraestructura vial, creando súper autopistas por todas partes, de alta velocidad. El tema es que justo por ésto los vehículos, ejem, menores como los burros, caballos, búfalos y bicicletas no pueden transitar por ellas. Entonces están condenados a usar los caminos de segunda categoría, aquellos que ya ni siquiera reciben mantenimiento por el gobierno. Obvio, entonces éstas carreteritas están llenas de cráteres y de mierda de búfalo... ah, y eventualmente pasa por ellas uno que otro ciclista perdido, en camino a Vietnam.
Desde Yuanyang hasta Hekou, la ciudad fronteriza con Vietnam, son unos 220 kilómetros. El primer trayecto fué hasta Manhao, un pueblucho de casas de tejas de zinc y bambú, que quedaba a 90kms. El caserío tenía un par de restaurantes y una estación de policía, pero ni rastros de algo que se asemejara a un hotel, albergue, algo así. En la estación de policía, me atendió el intendente. El tipo en cuestión, estaba viendo televisión con los pies en el escritorio, muy elegantemente vestido con tan solo sus sandalias y sus calzoncillos blancos, me dice que me despreocupe, que a unos 10 kilómetros más adelante hay un hotel de camioneros, donde puedo pasar la noche. Supongo que no hay mucha acción en el área, para que el tipo esté con semejante frescura... Pero igual ni los policías, ni la gente en calzoncillos es algo que particularmente me guste, así que "muchas gracias, muy amable, que le rinda con su programa de tele", y de nuevo a buscar el famoso hotel, esperándome lo peor.
Pero no estuvo tan mal, la verdad fue una habitación enorme, con balcón, baño decente (sin hueco en el piso) y vista al río. Estaba en el mismísimo Manhao Marriot (plop!)!!! Lo único no tan interesante, es que estaba al lado de una carnicería-restaurante y de un KTV. En la carnicería, todo el día se la pasaban sacrificando reses y búfalos, y gente comiendo carne. Y en el KTV, bueno, toda la noche se la pasaron también comiendo carne... otro tipo de carne.
Al otro día, hora de seguir camino al lado del Hong He, o Río Rojo. Y apenas salí del hotel, empezó a diluviar. La carretera, que antes tenía barrizales y huecos esporádicos, se convirtió en un camino sin pavimentar con un permanente fluir de barro. No habían autos ni buses, solamente unos enormes Jeep 4x4 que servían como transporte público. En una de esas, caí en unrío charco tan profundo que la cicla no se podía ni mover, y ahí con dificultad salí de a pocos, y me tocó obligado quedarme escampándome de la lluvia debajo de la super autopista, por donde los bienaventurados podían pasar sin problemas. Al rato llegó un carro, que también escampó en el mismo lugar. Obvio, lo de siempre, se bajan los tipos y me miran como a un alienígena. Después de saludar y de la charla corta de siempre, me dicen (claro, cómo no) 'pero... pero es que es temporada de lluvias!!!'! Si, si... pero nada que hacer, ya era hora de salir de China y bueno, show must go on. Nadie muere con un poquito de agua.
Eventualmente, el #$^%&$% aguacero disminuyó un poquito, y pude seguir adelante. Pero la carretera no mejoró... y así, de nuevo cubierto de barro hasta el alma, seguí hacia Hekou (en chino traduce: boca del río) que me recibió ya de noche. Pero aprendí un par de datos importantes: el barro seco y la cadena de la bici no son buenos amigos. Y otra, en la tienda "especializada" donde compré las maletas, en la misma donde me juraron y rejuraron que eran impermeables, y casi a prueba de balas... Bueno, todos ellos estaban equivocados. Entre un gran bloque de barro seco, logré encontrar mi desodorante y mi cepillo de dientes...
Desde Yuanyang hasta Hekou, la ciudad fronteriza con Vietnam, son unos 220 kilómetros. El primer trayecto fué hasta Manhao, un pueblucho de casas de tejas de zinc y bambú, que quedaba a 90kms. El caserío tenía un par de restaurantes y una estación de policía, pero ni rastros de algo que se asemejara a un hotel, albergue, algo así. En la estación de policía, me atendió el intendente. El tipo en cuestión, estaba viendo televisión con los pies en el escritorio, muy elegantemente vestido con tan solo sus sandalias y sus calzoncillos blancos, me dice que me despreocupe, que a unos 10 kilómetros más adelante hay un hotel de camioneros, donde puedo pasar la noche. Supongo que no hay mucha acción en el área, para que el tipo esté con semejante frescura... Pero igual ni los policías, ni la gente en calzoncillos es algo que particularmente me guste, así que "muchas gracias, muy amable, que le rinda con su programa de tele", y de nuevo a buscar el famoso hotel, esperándome lo peor.
Pero no estuvo tan mal, la verdad fue una habitación enorme, con balcón, baño decente (sin hueco en el piso) y vista al río. Estaba en el mismísimo Manhao Marriot (plop!)!!! Lo único no tan interesante, es que estaba al lado de una carnicería-restaurante y de un KTV. En la carnicería, todo el día se la pasaban sacrificando reses y búfalos, y gente comiendo carne. Y en el KTV, bueno, toda la noche se la pasaron también comiendo carne... otro tipo de carne.
Al otro día, hora de seguir camino al lado del Hong He, o Río Rojo. Y apenas salí del hotel, empezó a diluviar. La carretera, que antes tenía barrizales y huecos esporádicos, se convirtió en un camino sin pavimentar con un permanente fluir de barro. No habían autos ni buses, solamente unos enormes Jeep 4x4 que servían como transporte público. En una de esas, caí en un
Eventualmente, el #$^%&$% aguacero disminuyó un poquito, y pude seguir adelante. Pero la carretera no mejoró... y así, de nuevo cubierto de barro hasta el alma, seguí hacia Hekou (en chino traduce: boca del río) que me recibió ya de noche. Pero aprendí un par de datos importantes: el barro seco y la cadena de la bici no son buenos amigos. Y otra, en la tienda "especializada" donde compré las maletas, en la misma donde me juraron y rejuraron que eran impermeables, y casi a prueba de balas... Bueno, todos ellos estaban equivocados. Entre un gran bloque de barro seco, logré encontrar mi desodorante y mi cepillo de dientes...
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