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: relatos de una mochila :: abril 2008

miércoles, 30 de abril de 2008

"El Paraiso Geotermal de Yunnan"

A alguien en el hostal se le ocurrió la maravillosa idea de hacer una visita al "famoso" paraiso geotermal de Yunnan. Este lugar con un nombre tan pomposo, viene siendo en nuestro humilde idioma español algo así como los baños termales más grandes de Asia. Como Yunnan es una región con tanta actividad volcánica, no es para asombrarse que un lugar de éstos quedé en China, y como todo tiene que ser grande en China, pues tampoco es para asombrarse que éstos sean los más grandes en Asia.
 
El lugar como tal queda a unas dos horas de Xiaguan, en medio de la nada. O bueno, no de la nada, para ser honestos queda en medio de las montañas y un par de pueblitos cercanos.  Como íbamos tantos, rentamos por el día una de esas minivans de la muerte, costando cerca de 50RMB per capita el viaje a éste lugar. Pero no solo eso, el día pintaba bastante bién porque había una pizza extragrande de pollo y carne debajo de mi silla, y esa pizza (con queso de verdad verdad) tenía mi nombre! Todo un lujo, pero la situación lo ameritaba.
 
Y pues bién que después de dos horas de viaje por carreteras anónimas, y de salivar como un perro hambriento por el bendito olor de la pizza llegamos al lugar. Entrada: 65RMB, con derecho a quedarte el tiempo que te diera la real gana dentro del lugar. Que buen negocio, por algo más de 6 Euros tienes la entrada al Paraiso.... Ecotermal, pero qué más dá, paraíso es paraíso acá y en la China... o bueno, acá y acá...!
 
La entrada apenas es el comienzo del "fascinante" viaje dentro del bajo mundo de los hot springs o baños termales chinos... Hay que imaginarse los vestidos de baño más, ejem, visualmente retardados; un mar de personas (niños y grandes) que en una piscina de menos de medio metro de profundidad andan metidos con flotadores y salvavidas; la mirada atónita de los meseros cuando devolvimos unas cervezas CALIENTES porque no les cabe en la cabeza como es posible que las personas pidan cervezas frías... Hay que experimentarlo para vivirlo... Pero la verdad es que con un escenario bonito y con más de 70 piscinas de agua termal, el lugar en sí es un espectáculo, toda una desconexión del mundo exterior...
 
Y así la tarde pasó, en medio de las aguas calientes ligeramente azufradas, en medio de bikinis y buena música, en medio de compañeros de ruta que también se dieron un break de su break...

sábado, 26 de abril de 2008

Kunming Outdoor Music Festival

Temperatura perfecta. Decenas de bandas de géneros tan distintos, como blues, dance, hip hop, punk, rock, tecno, metal. Varios cientos de personas dispuestas a pasar un buen tiempo. Minivans llenas de provisiones de cerveza que vienen y se van frecuentemente. Fogatas con guitarras y tambores por las noches... Woodstock, tiembla de miedo, que acá llegó tu primo lejano chino, el Kunming Outdoor Music Festival (昆明露天音乐节)

Endless Torture, No Answer, Tribal Moons, Quebec Redneck Bluegrass Project son algunos de los nombres famosos (!?) de las bandas que armaron la fiesta en Kunming. Pero el hecho que no salgan en The Rolling Stone no significa que no hayan sido un éxito rotundo, y que la gente no se haya divertido como enana... Tres días completos de música, de sonido, de amigos y buena energía. Tres días de dormir en carpas, de comer comida basura, de calentarse frente a la fogata, de bailar y jugar al frisbee...

Y quién dice que los chinos no se saben divertir? Es más, una noche, un par de camiones del ejército rojo llegaron en medio de sirenas y pitidos fuertes... En medio de la confusión de la gente que pensaba que el festival iba a ser clausurado, luego de unos minutos los soldados se formaron ordenadamente y comenzaron a marchar marcialmente... hacia el puesto de cervezas... Y no lo he inventado, hay fotos que lo demuestran!!!

Mas fotos, en mi flickr.

martes, 22 de abril de 2008

Bienvenido sea sumercé a Kunming

A Kunming llegás desde Dali en uno de esos particulares buses sleeper o coche-cama, que fueron diseñados por alguien con un gran sentido del humor, que se pasó días enteros sobre un pedazo de papel imaginando los pequeños detalles para hacer de un viaje la experiencia más miserable posible, con el fin ultimo de no dejar dormir a nadie sobre sus buses... si tuviera la lista de diseño conmigo, estoy seguro que diría algo así como:


  • Bus viejo y desvencijado, que le suene hasta la pintura

  • Camas estrechas y pequeñas, únicamente aptas para enanos, french poodles, o niños menores de 7 años

  • Sistema de temperatura que varíe desde el ambiente apto para un oso polar, hasta calor tropical pegajoso que incomoda hasta a los mosquitos.

  • Reflectores con luces halógenas de alta potencia que taladren los párpados cerrados de las personas para hacerles imposible tener un sueño tranquilo.

  • Multiples paradas en los sitios más remotos y absurdos: importante, que no sean de utilidad, es decir, que no haya ni baños ni puestos de comida.

  • No disponibilidad de cestos de basura, para que la gente que come semillas de girasol y patas de pollo las escupa por todo el piso, que obviamente no es limpiado nunca.

  • Una variadísima colección de tres canciones de pop chino que se ponen en loop una y otra vez, a un volúmen que sería capaz de levantar a Lázaro del más allá...
En fin, una experiencia linda. Aunque no tan linda como aquella del tren en silla dura, por casi treinta horas... Pero bueno, retomando a nuestras crónicas de la National Geographic criollas, Kunming es una ciudad ubicada al suroeste de China, capital de la relajada provincia de Yunnan. Recién entrando en ella, ves que arbolitos y palmeras bordean las calles, y que se logra distinguir el azul del cielo, a diferencia de incontables ciudades de nuestra querida China.


También cuando entrás a Kunming, un letrero familiar te da la bienvenida:


"Welcome to the City of Eternal Spring"


Bienvenido a la ciudad de la eterna primavera... Habiendo vivido en una, y viajado en otras cuantas, me hace pensar en la originalidad de los asesores de imágen de la querida tierra de mis ancestros... Pero bueno, la verdad que el clima y la altura de Kunming hacen que andar por ella sea un paseo. Cuando me bajé del bus este, vi un amanecer espectacular que parecía imposible de ver en las megaurbes Chinas. Aunque Kunming no es una gran ciudad para los estándares chinos, solo tiene unos tres o cuatro millones de habitantes, lo que es practicamente un barrio en ciudades como Shanghai o Beijing.


La gente en Kunming es más relajada, mas pausada, se ríe más fácil, más Caribe supongo yo. La temperatura calienta un poquito a las personas y retira de los cuerpos las prendas que sobran. En las calles, dicen por ahí algunos estudios bastante serios, que las nenas son más lanzadas y se visten con la menor cantidad de ropa de las capitales chinas... Es un axioma que habrá que estudiar con mayor detenimiento, supongo.


De cualquier manera, estaré unos días más en Kunming. El primer objetivo (creo), es averiguar el tema de la mítica (y burocrática) visa de Vietnam. El segundo objetivo, es ir a un festival de música que hay en la ciudad, y que dicen que será divertido. Amanecerá y veremos!!! O bueno, como ya amaneció, espero ver en unos momentos...

viernes, 18 de abril de 2008

Oración de La Faba

Aunque hubiera recorrido todos los caminos,
cruzado montañas y valles
desde Oriente hasta Occidente,
si no he descubierto la libertad de ser
yo mismo
no he llegado a ningún sitio.

Aunque hubiera compartido
todos mis bienes
con gentes de otra lengua y cultura,
hecho amistad con
peregrinos de mil senderos
o compartido albergue con santos y príncipes,
si no soy capaz de perdonar mañana a mi vecino,
no he llegado a ningún
sitio.

Aunque hubiera cargado mi mochila de principio a fin
y
esperado por cada peregrino necesitado de ánimo,
o cedido mi cama a quien
llegó después,
y regalado mi botellín de agua a cambio de nada,
si de
regreso a mi casa y mi trabajo no soy capaz
de crear fraternidad y poner
alegría, paz y unidad,
no he llegado a ningún sitio.

Aunque hubiera
tenido comida y agua cada día,
y disfrutado de techo y ducha todas las
noches,
o hubiera sido bien atendido de mis heridas,
si no he
descubierto en todo ello el amor de Dios,
no he llegado a ningún sitio.

Aunque hubiera visto todos los monumentos
y contemplado las mejores
puestas de sol;
Aunque hubiera aprendido un saludo en cada idioma,
o probado el agua limpia de todas las fuentes,
si no he descubierto quién es
autor de tanta belleza gratuita y de tanta paz
no he llegado a ningún sitio.

Si a partir de hoy no sigo caminando en tus caminos,
buscando
y viviendo según lo aprendido;
Si a partir de hoy no veo en cada persona,
amigo y enemigo, un compañero de camino;
Si a partir de hoy no reconozco
a Dios,
no he llegado a ningún sitio.


-- Fraydino



Gracias Patricia!

jueves, 17 de abril de 2008

Dali: No Shit City



Una imágen vale por mil palabras.


miércoles, 16 de abril de 2008

Dali, de primerazo

Encerrada enre las monañas nevadas de Cangshan el lago Erhai, está ubicada la relajada ciudad de Dali, en la provincia de Yunnan. Dali en si es un pueblo que guarda su estilo y su arquitectura clásica. Faroles rojos en las calles, fachadas llenas de colores, callejones estrechos y empedrados... Dali te dá ese aire que tienen otros pueblos y ciudades históricas (tipo Pingyao, Fenghuang, Tongli, etc.), pero con una fracción de visitantes.

El encanto de Dali va más allá de los coloridos ropajes de las mujeres Bai, o de los incontables bares que invaden los rincones de la calles. Dali es una ciudad lenta, fácil (en todos los sentidos), en la que la gente camina despacito despacito, disfrutando del sol que alegra los días, que te pone calor en la sangre, en las venas.

Un cambio supremamente bién recibido luego de los caminos congelados de Sichuan y Tibet, un lugar tranquilo para mis últimos días en China, antes de dar el salto y pasar a Vietnam, de vuelta al frenesí de los buses y trenes, de vuelta al sendero del mochilero, a levantarme por las mañanas sin entender un carajo, mirar el mapa y lanzarse al vacío del camino, con los ojos y el alma siempre bién abiertos...

martes, 15 de abril de 2008

Boicot a Carrefour en China

China y sus políticas nunca deja de asombrarme. En éstos días, estaba hablando con una china y me decía que nunca volverá a comprar productos de Carrefour o de Auchan, grandes supermercados de orígen Francés. Supuse al principio que era debido a algún tema de productos de baja calidad, como sucedió hace algún tiempo en mi país con unas cremas dentales radioactivas o algo así (que irónicamente provenían de China). Pero no. El tema se pone más y más interesante... Resulta que por motivo de los juegos olímpicos, la antorcha olímpica está haciendo su recorrido por decenas de países. En uno de ellos, Francia, la famosa antorcha tuvo un viaje caótico justamente por manifestaciones pro-tibet. Las protestas fueron tan grandes y caóticas que las autoridades de Paris tuvieron que dar la orden de apagar la antorcha varias veces.

Hasta ahí todo bién, y tal vez, era de esperarse. En varias otras ciudades del mundo han habido fuertes protestas que abogan por la independencia de tibet del gobierno Chino.

Lo más interesante y hasta cómico del asunto, es que el gobierno Chino (que no baja nunca la guardia en esa guerra propagandística) lanzó una canción llamada "Don't Be Too CNN" (No seas tan CNN) acusando a los medios de comunicación mundial de soportar las luchas separatistas de Tibet. Ésta famosa canción está en boca de todos, y ya han sido varios los celulares que he escuchado con esa cancioncilla como ringtone...

Y hace unos días, misteriosamente empezaron a llegar decenas de miles de mensajes SMS y e-mails a todos los rincones del mundo, solicitando a las personas no comprar absolutamente nada en Carrefour puesto que "hace parte del malvado imperio Francés que con su propaganda pro-tibet no ayuda al bueno y santo gobierno Chino lograr la paz en todo su territorio... Lo que es más terrible... la llama olímpica fue extinguida en Paris y la ceremonia cancelada, soportada hasta por el gobierno Francés!!! Como puede ser?!?!" Lo más impresionante es que hablando con la gente, en realidad muchas personas acá ya detestan visceralmente a Francia y se tomaron éste tema bastante en serio...

Personalmente, no me gusta meterme en los asuntos privados de los demás países y ésta no es una excepción. Solo que lo absurdo del hecho, la rampante muestra de guerra de propaganda y de maleabilidad de convicciones de la gente deja una extraña sensación, como de ganas de reír de la estupidez de todo éste juego, o de llorar por que éste tipo de situaciones efectivamente sigue sucediendo hoy en día...

El Barco Ebrio (Le Bateau Ivre)


Mientras descendía por Ríos impasibles,
Sentí que los remolcadores dejaban de guiarme:
Los Pieles Rojas gritones los tomaron por blancos,
Clavándolos desnudos en postes de colores.

No me importaba el cargamento,
Fuera trigo flamenco o algodón inglés.
Cuando terminó el lío de los remolcadores,
Los Ríos me dejaron descender donde quisiera.

En los furiosos chapoteos de las mareas,
Yo, el otro invierno, más sordo que los cerebros de los niños,
¡Corrí! Y las Penínsulas desamarradas
Jamás han tolerado juicio más triunfal.

La tempestad bendijo mis desvelos marítimos.
Más liviano que un corcho dancé sobre las olas
Llamadas eternas arrolladoras de víctimas,
¡Diez noches, sin extrañar el ojo idiota de los faros!

Más dulce que a los niños las manzanas ácidas,
El agua verde penetró mi casco de abeto
Y las manchas de vinos azules y de vómitos
Me lavó, dispersando mi timón y mi ancla.

Y desde entonces, me bañé en el Poema
De la Mar, lleno de estrellas, y latescente,
Devorando los azules verdosos; donde, flotando
Pálido y satisfecho, un ahogado pensativo desciende;

¡Donde, tiñiendo de un golpe las azulidades, delirios
Y ritmos lentos bajo los destellos del día,
Más fuertes que el alcohol, más amplios que nuestras liras,
Fermentaban las amargas rojeces del amor!

Yo sé de los cielos que estallan en rayos, y de las trombas
Y de las resacas y de las corrientes:
¡Yo sé de la tarde, Del Alba exaltada como un pueblo de palomas,
Y he visto alguna vez, eso que el hombre ha creído ver!

¡Yo he visto el sol caído, manchado de místicos horrores.
Iluminando los largos flecos violetas,
Parecidas a los actores de dramas muy antiguos
Las olas meciendo a lo lejos sus temblores de moaré!

¡Yo soñé la noche verde de las nieves deslumbrantes,
Besos que suben de los ojos de los mares con lentitud,
La circulación de las savias inauditas,
Y el despertar amarillo y azul de los fósforos cantores!

¡Yo seguí, durante meses, imitando a los ganados
Enloquecidos, las olas en el asalto de los arrecifes,
Sin pensar que los pies luminosos de las Marías
Pudiesen frenar el morro de los Océanos asmáticos!

¡Yo embestí, sabed, las increíbles Floridas
Mezclando las flores de los ojos de las panteras con la piel
De los hombres! ¡Los arcos iris tendidos como riendas
Bajo el horizonte de los mares, en los glaucos rebaños!

¡Yo he visto fermentar los enormes pantanos, trampas
En las que se pudre en los juncos todo un Leviatán;
Los derrumbes de las aguas en medio de la calma,
Y las lejanías abismales caer en cataratas!

¡Glaciares, soles de plata, olas perladas, cielos de brasas!
Naufragios odiosos en el fondo de golfos oscuros
Donde serpientes gigantes devoradas por alimañas
Caen, de los árboles torcidos, con negros perfumes!

Yo hubiera querido enseñar a los niños esos dorados
De la ola azul, los peces de oro, los peces cantores.
-Las espumas de las flores han bendecido mis vagabundeos
Y vientos inefables me dieron sus alas por un momento.

A veces, mártir cansada de polos y de zonas,
La Mar cuyo sollozo hizo mi balanceo más dulce
Elevó hacia mí sus flores de sombra de ventosas amarillas
Y yo permanecía, al igual que una mujer, de rodillas...

Casi isla, quitando de mis bordas las querellas
Y los excrementos de los pájaros cantores de ojos rubios.
¡Y yo bogué, mientras atravesando mis frágiles cordajes
Los ahogados descendían a dormir, reculando!

O yo, barco perdido bajo los cabellos de las algas,
Arrojado por el huracán contra el éter sin pájaros,
Yo, a quien los Monitores y los veleros del Hansa
No hubieran salvado la carcasa borracha de agua;

Libre, humeante, montado de brumas violetas,
Yo, que agujereaba el cielo rojeante como una pared
Que lleva, confitura exquisita para los buenos poetas,
Líquenes de sol y flemas de azur;

Yo que corría, manchado de lúnulas eléctricas,
Tabla loca, escoltada por hipocampos negros,
Cuando los julios hacían caer a golpes de bastón
Los cielos ultramarinos de las ardientes tolvas;

¡Yo que temblaba, sintiendo gemir a cincuenta leguas
El celo de los Behemots y los Maelstroms espesos,
Eterno hilandero de las inmovilidades azules,
Yo extraño la Europa de los viejos parapetos!

¡Yo he visto los archipiélagos siderales! y las islas
Donde los cielos delirantes están abiertos al viajero:
-¿Es en estas noches sin fondo en las que te duermes y te exilas,
Millón de pájaros de oro, oh Vigor futuro?

¡Pero, de verdad, yo lloré demasiado! Las Albas son desoladoras.
Toda luna es atroz y todo sol amargo:
El acre amor me ha hinchado de torpezas embriagadoras.
¡Oh que mi quilla estalle! ¡Oh que yo me hunda en la mar!

Si yo deseo un agua de Europa, es el charco
Negro y frío donde, en el crepúsculo embalsamado
Un niño en cuclillas colmado de tristezas, suelta
Un barco frágil como una mariposa de mayo.

Yo no puedo más, bañado por vuestras languideces, oh olas,
Arrancar su estela a los portadores de algodones,
Ni atravesar el orgullo de las banderas y estandartes,
Ni nadar bajo los ojos horribles de los pontones.

-- A. Rimbaud

miércoles, 9 de abril de 2008

Sidetrips en Lijiang

En teoría, cualquier persona que visita a Lijiang tiene que comprar un tiquete de 80 Yuan, con el "impuesto" de conservación de la ciudad vieja. Con éste tiquete, cada vez que quiera uno entrar a algún lugar histórico simplemente muestra el recibo de compra, más el precio de cada sitio histórico como tal, que puede variar de 15 Yuan en adelante, haciéndo de Lijiang efectivamente una de las ciudades históricas más costosas para visitar en la provincia, y tal vez en toda China (pero todo con un poco de malicia se puede arreglar).

Uno de los lugares que se pueden visitar, son las casas de la familia Mu, varias edificaciones clásicas Chinas que más que hogar forman en conjunto un impactante palacio con jardines de estilo antiguo y de los que abundan en Suzhou y otras ciudades antiguas en el país. Pero por la noche, es iluminada extravagantemente (tipo Disneyworld), y cientos de personas ingresan para ver un show de luces y coreografía, minuciosamente diseñado por un famoso director para satisfacer la curiosidad de los turistas chinos acerca de las "arcaicas" costumbres de las minorías étnicas de la región. En resumen: una trampa turística llena de mujeres han con poca ropa, bañadas con láser y luces multicolores, con un guión preparado para mostrar lo que la gente quiere ver en un paquete turístico de miles de Yuan.

Pero también están algunos lugares más, como por ejemplo el parque del Tigre, que vigila a la ciudad vieja desde la cima de una colina. Pero el parque más agradable, es el Lago del Dragón Negro que contiene pavellones clásicos y pagodas bordeando el Lago. Y de fondo, la montaña nevada de Yulong, que proporciona el fondo perfecto para éste encuadre, generando la vista natural más fotografiada de Yunnan. En éste parque también está la Montaña Elefante, cuya cima puede ser conquistada en un par de horas y desde la cual puede verse sin restricciones la región, las montañas que la protegen, y la incontable cantidad de pequeños lagos que la alimentan.

martes, 8 de abril de 2008

Un dia normal en la aldea

En las cercanías de Lijiang hay decenas de aldeas tradicionales chinas que se pueden recorrer en bicicleta, de esas de dos o tres calles en las que los jóvenes y viejos trabajan juntos construyendo sus casas y sus futuros, hombro a hombro bajo el sol, protegidos únicamente por las ubicuas gorras azules estilo Mao. Una de las más conocidas es Baisha, llevada a la fama en parte por sus frescos, en parte porque allí vive el famoso Dr. Ho, un reconocido médico tradicional Chino, de inclinaciones taoistas. Con su larga barba blanca, testigo mudo de décadas y décadas, el Dr. Ho prepara laboriosamente medicinas con hierbas que el recoge de la montaña, y entrega a las personas que están de consulta. En las paredes de su casa, abundan cartas con membretes de universidades y centros médicos de todo el mundo, agradeciéndole por curar una variopinta diversidad de afecciones, que pasan desde el resfrío común, la impotencia, leucemia y hasta cáncer. Todo ésto posible, según el, por su conocimiento extenso de medicina y farmacología china... Por lo pronto, según me dijo, estoy saludable como un toro así que no hay motivos de preocupación, ni tampoco necesidad de comprar su mágico té, aunque dice que aumenta la longevidad...

Alrededor de éstas aldeas, en las montañas, hay decenas de monasterios escondidos, algunos ya en ruinas que cuentan la historia de una época en la que la religión era catalogada como ilegal, en la que el arte y la cultura religiosa era un milenario mal que fue necesario erradicar fuerte y contundentemente. Lejos de la ruta turística, sin las luces multicolores de los sitios oficialmente turísticos de China, no hay muchas personas que los visitan, solo están ahí, inmóviles soportando otro año más que pasa, otro año en que se dejan caer más y más profundamente en el olvido.

De vuelta por un camino secundario y anónimo destino a la ciudad, se pasa bordeando también más y más aldeas, de esas en la que los viejos que juegan a las cartas y toman baijiu, fijan sus miradas en el grupo extraño de occidentales, antes de hacer un chiste sobre los laowai, estallar en carcajadas, escupir al suelo y seguir jugando otra partida más de cartas, mientras un tractor de dos tiempos pasa ruidosamente por la calle.

Un día normal en las aldeas cercanas a Lijiang.

jueves, 3 de abril de 2008

Lijiang

Lijiang es una de los lugares mas famosos de Yunnan y de todo China, porque su centro conserva aun la ciudad milenaria con muchisimos años de historia. De calles empedradas y laberínticas, casas de madera y barro, lamparas rojas y mujeres con trajes coloridos de etnia Naxi (ojo, no nazi) que de madrugada salen a trabajar recogiendo verduras o yendo a sus tiendas o restaurantes (esta zona se conoce por tener una estructura social de fuertes tintes matriarcales). De mañana, la bruma nocturna se levanta de entre las calles dándole a la ciudad que duerme aún una apariencia misteriosa, antigua, sacada de un libro de poemas chinos tradicionales.

Entre las casas pintorescas y coloridas de la ciudad, hay un sistema de canalcitos estrechos bastante particulares que llevan agua limpia, sobre los cuales decenas de señoras recogen agua y lavan sus coloridas ropas. Anteriormente éstos canales servían para llevar agua potable a todos los rincones de Lijiang.

Pero una vez la ciudad despierta y el sol resplandece detrás de las montañas nevadas, decenas de turistas también despiertan, al igual que las innumerables tiendas que invaden la ciudad. Ésta es Lijiang, una antigua ciudad que se volvió famosa por su gente, su encanto, su historia. Siendo parte de la provincia de Yunnan, conserva ese paso tranquilo y lento que otras ciudades del sur también tienen. Los naxis -primos lejanos de los tibetanos- viven una vida pausada, tranquila, sin acelerarse, y eso se vé en la ciudad.

El destino para esas noches era la recomendada Mama Naxi Guesthouse, una casa tradicional y amplia llena de habitaciones, trotamundos y perritos de todas las razas echados en cualquier rincón. La famosa Mama Naxi es una matrona que imprime su espíritu amable y maternal en el ambiente, y es de verdad una de las pocas personas en China que entendieron el negocio de atender a los mochileros: buena calidad, buen servicio y sobretodo, barato. Es un buen lugar que recomendar a los perdidos que lleguen a Lijiang.

En conjunto, ésta pintoresca ciudad es una verdadera gema de la arquitectura tradicional China, pero su flujo interminable de grupos de turistas armados de banderitas y mapas enormes, sumado a las modernísimas reproducciones de las casas clásica, le dan un escalofriante toque de parque temático tipo Disney, de un enorme zoológico de curiosidades, en la que los objetos en exhibición no son más que esos que en vez de ojos tienen cámaras, en vez de boca altoparlantes, que llegan y se van con la misma increíble rapidez todos, todos los días.