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: relatos de una mochila :: China, estremecida

martes, 13 de mayo de 2008

China, estremecida

Y, tristemente, al parecer las catástrofes siguen afectando fuertemente a Asia... Luego del reciente desastre natural de Myanmar (Burma), el turno ésta vez le tocó a China, en la provincia de Sichuan, un lugar que estuve recientemente.

Ayer, a eso de las dos de la tarde estaba montado en un tuk tuk, adentrandome en las montañas cercanas al pueblo de Yuangyang (元阳) , por caminos destapados en bastantes malas condiciones. Eventualmente llegamos a las espectaculares terrazas de cultivos de arroz y luego de encontrar un lugar perfecto para ver el atardecer reflejado en los campos de arroz, sonó un teléfono celular repetidas veces (y eso que andabamos en la mitad de la nada). Su propietario, otro viajero que recién llegaba también a ver el atardecer, contestó y habló brevemente. Cuando colgó, al mejor estilo de algún anuncio parroquial, dijo que había pasado un terremoto en China, en la cercana provincia de Sichuan y que habían algunos cuantos muertos. La verdad no me imaginé mayor cosa, porque no sentí el temblor, y el paisaje estaba alucinante.

Al caer la noche, con un amigo de Taiwan, como pudimos fuimos caminando con las mochilas a una aldea cercana, donde nos quedamos en la casa de una familia local. Nos contaban que en las noticias se hablaban de alrededor de cien muertos y algunos daños materiales en Sichuan, Qinghai, Chongqing y hasta en la provincia donde estamos, Yunnan. Pero esta noticia se perdió en una noche en la mitad de la montaña, en medio de campos de arroz e historias y anécdotas que contaban los dos viejos buenísima gente que manejaban la casa.

Al día siguiente, antes de despuntar el alba, e incluso antes que los campesinos locales salieran a trabajar el campo a plantar arroz y preparar los cultivos, salimos armados unicamente de la ilusión de ver un único amanecer (y obviamente también cargando las cámaras y unas ganas de dormir gigantes). Y pues bién que fuimos premiados, porque detrás de la bruma y las montañas, eventualmente salió ese enorme disco de rayos de color cobre que, como todos los amaneceres, calentó la mañana y los corazones.

De vuelta a la casa de la familia Yu (?), en el desayuno (en el que por cierto hubo leche de verdad verdad luego de muchísimo tiempo sin ella) contaban que la situación del terremoto había empeorado: las noticias decían que iban casi por los mil muertos y daños materiales incontables. El tiempo de desayuno no fue el más feliz de todos, especialmente porque había gente conocida en Sichuan y las comunicaciones estaban totalmente cortadas, por lo que estaban bastante preocupados. Y así dejé la aldea atrás, en medio de despedidas un poco sombrías y tristes, pero igual con ese poco de optimismo y resignación que caracteriza a la gente del campo en China

Ya en el pueblo de Yuanyang, luego de hacer check-in en un hotelito anónimo pero decente, salí al café internet o wang ba (网巴) a revisar las noticias, y efectivamente ahora van en que más de diez mil personas han perdido la vida, con incontables daños materiales, incluyendo una ciudad literalmente borrada del mapa, carreteras destrozadas y hasta trenes descarrilados. Un fuerte, fuertísimo golpe para China

En detalle, el terremoto de casi 8 grados en la escala de Richter fué en la provincia de Sichuan, al centro/sur de China. Sichuan es una provincia vecina que queda al norte, donde estaba yo hace algo más de un mes... el temblor se sintió fuertísimo en toda China, incluyendo a ciudades lejanas como Beijing y Shanghai que quedan a varios miles de kilómetros más lejos. También se sintió en países vecinos, como Vietnam, Tailandia, Myanmar y hasta India.

El epicentro fué una ciudad al noroeste de Chengdu, capital de la provincia de Sichuan, donde van más decenas de miles de desaparecidos, edificios totalmente destrozados, además se fue la luz en toda la zona (de más de 12 millones de habitantes) por varias horas. Los aeropuertos y trenes se paralizaron completamente. Tampoco hubo internet ni teléfono. En una palabra, caos. Caos y desolación

Mis pensamientos están con aquellos caídos y con sus familias, y con todos aquellos que están trabajando codo a codo por salvar más vidas y reconstruir lo perdido...

Fotos: Xinhua

3 comentarios:

Catalina Cardozo Arango dijo...

Hola Grego. Me alegra muchísimo saber que estás bien. A penas supe las noticias de la catástrofe en China pensé en tí y me preocupé muchísimo pues no sabía con exactitud dónde había sido el terremotoy dónde estabas tú. Por eos me reconforta saber que no te pasó nada.

Catalina Cardozo Arango dijo...

Qué bueno sería saber de tí y saber cómo estás y cómo están las cosas en China.

G. dijo...

cata: ey!!! pues lo de siempre, mala hierba nunca muere!!! me quedan otras cuantas vidas, eh?? :D