jueves, 6 de marzo de 2008

De cinco numeros y el destino

Eran las cinco de la mañana y estaba haciendo un frío de los mil demonios. La ciudad de Ganzi apenas iba por su decimotercer sueño y sin embargo estabamos yo y un compañero de viajes francés esperando algún tipo de transporte que nos llevara al occidente, un poco más cerca de la región autónoma de Tibet. Por las calles solamente pasaban unos cuantos perros callejeros, y una que otra minivan gritando destinos que no nos servían. En una esquina rodeada de nieve y agua sucia congelada, estaban sentadas dos mochilas, mas sucias y empolvadas que sus propios dueños.

Según contaban, de Ganzi (donde estábamos) hacia Dege (un pueblo de mier... en la esquina de Tibet) solo pasan un puñado de buses y camiones esporádicamente, y definitivamente hoy no era el día. La razón yacía en que para llegar a Dege (o Derge) es necesario pasar por la montaña sagrada de Chola (o Trola en chino), que con sus 6500 metros de altura presenta un peligro real para todos los vehículos que osan atravesarla. Lastimosamente, ese día en particular parecía que nadie viajaba a Dege y al parecer tendríamos que pasar otra nochae esperando a algún perdido que viajara al oeste.

Pero la suerte parecía cambiar. Uno de los conductores tibetanos a los que le había preguntado sobre el estado de la vía y de buses que fueran por esa ruta me llamó animadamente. Según me contó, llamó por celular a preguntar si alguien subía a Dege, y pues era nuestro día de suerte, porque un bus directo hacia Dege que salía desde Chengdu pasaría en unos quince minutos. El buen hombre me dijo que estuviera pendiente de la placa, y como no tenía donde anotarla, buscó su paquete de cigarrillos, rompió un pedazo y escribió en ese pedazo cinco números que equivalian a la placa del carro que teníamos que esperar. Quince minutos, dijo, quince minutos para que puedan tomar el carro.

Y pues bién que con las buenas noticias que no teníamos que echar dedo para llegar a Dege, rescatamos las mochilas de su rincón congelado y nos paramos al lado de la carretera desierta. Con el pedacito de cartón en la mano esperando a que el famoso vehículo pasara, los minutos fueron pasando despacito. Al rato, pasó un bus sonando el pito y con las luces altas encendidas, de tal manera que no pudimos ver la placa. Cuando pasó, nos dimos cuenta que ese efectivamente era el bus que tanto añorábamos y que pasó rápido sin recogernos. Mierd...

Con los ánimos en el piso, guardé el maldito pedazo de cartón en mi bolsillo y eventualmente volvimos a la búsqueda de cualquier otro transporte que nos llevara hacia el oeste. Tuvimos suerte de encontrar un camión regional que nos acercó a Manigango, y de ahí pudimos unirnos a una minivan repleta de monjes recitando mantras en voz baja, que iba en camino hacia Dege.

El camino hacia Dege es uno de los más bonitos e impactantes que he visto. Como decía antes, esta carretera cruza por el paso de Chola, que es la montaña más alta del occidente de Tibet. Nieves perpetuas cubrían todas las montañas, y como el día estaba claro los ojos dolían de tanto brillo. En cierto momento el hielo y la nieve llegaron a ser tan fuertes que tuvieron que ponerle cadenas a las ruedas del carro para poder tener control en esas carreteras curveadas y peligrosas, con caídas de miles de metros a los lados.

Íbamos con buen tiempo, apenas rasgando un poco más de las 4pm, cuando llegamos a una barrera de la policía, en medio de la montaña. Sin saber que pasó, nos bajamos todos de la van a morirnos del frío afuera a ver que había pasado. Como pude, hablando con el conductor tibetano (cuyo idioma chino era peor que el mío) me explicó que hacía un par de horas hubo un accidente terrible en la montaña, que un bus se despeñó y hasta el momento iban 5 muertos y bastantes heridos graves, y que la policía estaba actualmente auxiliando la emergencia.

Nuestra suerte parecía que iba de mal en peor, porque cruzar esa montaña en la noche era más tenebroso, porque la nieve y el hielo se habrían derretido y todo el camino sería una pista de hielo resbaloso. Pero al cabo de un par de horas se abrió el camino y pudimos pasar el famoso paso sin problemas, llegando a Dege a eso de las 6.00pm.

Para hacer ésta historia un poco más corta, al día siguiente de llegar a Dege nos enteramos que el bus que se había desplomado miles de metros al vacío era uno que provenía desde Chengdu. En el periódico que habia en el hotel, en la tercera página en una columna casi olvidada aparecían los cinco números que formaban la placa del bus que debimos haber tomado en Ganzi. Los mismos números que todavía estan escritos en un pequeño pedazo de cartón arrugado que sigue guardado en mi bolsillo.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

el mantra mas poderoso del mundo que siempre de envia con afecto filial tu mama fu tu escudo salvador. Tengo la piel arrozuda con esa experiencia tan proxima a un desastre. De la que te libro mi Dios!

Anónimo dijo...

Huy! Gregman aunque suene muy de mamá o de las tías, nosotros tenemos por ahi un ángel de la guarda que cuida a toda la familia y, por más lejos que esté algún miembro, también lo cuida (o sea vos). Gracias a Dios no tomaste ese bus, pero que experiencia tan bacana la que estás teniendo allá en el Tibet. Un abrazo!
Att: "Emildude".

Anónimo dijo...

Lo de siempre un abrazote!! Esos montones de abrazos son los que te tienen atado para que no te caigas... Y sabes que estás más cerca de las nubes, no de la tierra, así que sigue arriba, para abajo ni por el paisaje... otro abrazo para que te amarres más fuerte

dijo...

Cuando te toca, te toca... y que bueno que no te tocó!!!!! se ve que recibes muchas energías positivas desde varias partes del mundo :D go G go!! un abrazo

Anónimo dijo...

DOC!...ING!...GOYO!...TOCAYO...q mas hombre...q narracion, pelos de punta, piel engrumada y aspera, ojos brillantes y labios como ponques. Hace rato no te saludaba, q bueno q aun sigas "dando brega" gracias a q no se monto en ese carrito de balineras...a falta tan hp la q hubiera hecho mas de la q actualmente hace...un abrazo bn rompe huesos y suerte, seguire estando pendiente. EXITOS.

Anónimo dijo...

Maybe tinkerbell is taking care!

G. dijo...

a todos mil gracias por su buena energia...!!!! me hacen una falta enorme, y por hoy, estoy feliz de estar aca contando la historia!! un abrazo grandisimo!!!!

Anónimo dijo...

nice post. thanks.