miércoles, 28 de marzo de 2007

El cambio

No es más que darse una vuelta por la ciudad. O revisar antiguos cuadernos de hace cinco, diez años. Hablar con gente que no veías hace algún tiempo. Ahí, en esos nuevos edificios que crecen sobre las ruinas de construcciones antiguas, o en esa caligrafía que se te hace tan distante, ahí en todo eso, sientes claramente que la vida es impermanente, es un devenir de constante cambio y agitación, donde lo viejo se hace de lado para dar paso a lo nuevo.

No es sino que te preguntes periódicamente, "quién soy", o "que quiero" para darse cuenta de todo lo diferente que uno puede llegar a ser. Aquel niño ingenuo, silencioso, tímido, se hizo de lado para dar paso a su polo totalmente opuesto.

Aquel viejo bar, con sus sillas, sus velas, fue derrumbado para hacer de sí un fantástico y abrumador complejo habitacional.

Los amigos que dejaron de serlo y volvieron. Amantes dejadas atrás vuelven a tu puerta. Recuerdos rebeldes que se revuelcan y luchan para no ser dejados olvidados en el pasado...

Lo único permanente es el cambio.

2 comentarios:

Eliana dijo...

me recordas a Heráclito
:)

G. dijo...

si se~ora!!! el profesor heraclito yarumo!!! :D :D