Saludos desde el calor mas infernal en Calcuta... el clima y la humedad me tiene sudando como un cerdo todo el dia y noche, pero bueno, luego del shock inicial de los dos primeros dias en los que absolutamente todo es diferente y no hay un punto de referencia al que uno se pueda agarrar, ya todo va bien... India es increíble, te impresiona momento a momento, es un pais en el que todo esta en tu cara, colores, olores y el billon de personas que andan por ahi!
Reloco, pero bueno, como decia ya estoy mucho mas acostumbrado! Ya luché con la inercia y el calor, armé a mi adorada Alma que estaba un poco aburrida de andar metida en una caja de cartón y me puse en mis primeras tentativas excursiones bicicletisticas por la ciudad... es tenaz, el tráfico es de los peores que he visto (se da guerra con el de Vietnam). Pero ya hasta he aprendido a disfrutar esa ausencia de leyes y reglas, me dan ganas de comprarme un pito de esos de trasatlántico para abrirme paso en las calles!!
Calcuta es una ciudad enorme (la segunda más grande de India) que pareciera que se hubiera quedado en los 70's. Los autos, los buses, las oficinas, las tiendas... Así me imagino que era hace unas décadas las calles de las grandes ciudades de Latinoamérica.
Por todas partes se ve el legado del colonialismo inglés, desde las grandes y majestuosas lineas del Victoria Memorial (una combinación entre la Casa Blanca gringa y el Taj Mahal) hasta las casas y edificios estatales que se ven en el centro. Incluso en las cortes de justicia, todos los abogados y jueces tienen ese vestidito tipo toga tan tipicamente inglés y que se ve tan extraño en el calor subtropical de Bengal!
Museos, edificios, rickshaws tirados por gente, templos, iglesias, calles abarrotadas de gente y tráfico, tiendas, olores, eso es lo que definiría por el momento a la ciudad de Kali, Calcuta.
Y hablando de Kali, estuve en Kalighat que es uno de los templos más importantes a la terrible diosa Kali (diosa de la destrucción), y es todo un viaje. Cientos, miles de creyentes hacen fila para poder mirar un instante a la negra imágen de Kali, y luego asistir a los sacrificios de animales en vivo y en directo donde degollan al infortunado animal y luego los creyentes toman la sangre de la piedra de sacrificios y se la untan en la frente. La verdad, no entiendo mucho ésto pero bueno, es la tradición.
La comida es otra de las gratas sorpresas de India. Por menos de un dólar te puedes comer un Thali, que es como el corrientazo Indio que tiene arroz, roti (como un pan o tortilla), yoghurt o leche agria, y por supuesto, curry, mucho curry!!! También Calcuta es famoso por sus dulces y por su excelente comida de mar, esos pescados en currys picantes son la lo-cu-ra!!! Estoy empezando con respeto por todo el tema que no quiero destrozarme el estómago, pero se que tarde o temprano va a terminar sucediendo.
Pero al márgen de todos los edificios bonitos, y los monumentos y los parques, está las condiciones de increíble pobreza en las que viven muchos de los hijos de Kolkata. Niños que viven en barrios hechos completamente con basura y que pelean con los escuálidos perros por un pedazo de comida que han encontrado en un cubo de inmundicias. Gente en los puros huesitos que te piden una moneda, niños deformes, o ciegos, que te toman de la camisa y te piden de comer.
Es dura, que tan dura es la vida a veces para éstos hermanos que por cualquier razón no nacieron en una cuna tan llena de oportunidades como la mía, o la tuya del otro lado que estás leyendo ésto en tu computador.
Todo ésto es Calcuta. Puede ser el cielo, y puede ser el infierno, pero es.
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miércoles, 8 de julio de 2009
martes, 7 de julio de 2009
Ladies and gentlemen, welcome to India
Hace años que no montaba en avión y tal vez eso explicaba que estuviera con la nariz pegada a la ventana practicamente todo el viaje. A miles de pies de altura, el delta del Ganges no era más que unas delgadas líneas de agua parduzca allá abajo. No se veían los búfalos, los campesinos arando y recogiendo tierra. Pero seguro que allá estaban, haciendo lo que día a día estaban acostumbrados a hacer, sin prisas, sin expectativas.
De mi ensueño me saco la azafata, con su bindi en la frente, y su impecable y colorido sari recordándome que ya estábamos prontos a aterrizar. India.
"Damas y caballeros, bienvenidos a India. Hemos aterrizado en el aeropuerto internacional de Kolkata. La hora exacta, 4.30pm. La temperatura, 45 grados centígrados. Gracias por volar con Air India Express".
Lo único que me quedó grabado, fué la temperatura. Y eso que ni debería, porque al momento de abrir las puertas, el calor se escurrió dentro del avión y me recordó que si, que había llegado a India en verano, en la peor época del año.
En el aeropuerto estaba un equipo médico con sus termómetros y bajalenguas revisando a los pasajeros para el tema éste de la gripa porcina. El único otro occidental que venía en el avión se puso a pelear con los médicos porque quería un termómetro nuevo para él, no uno que hubieran usado mil personas antes. Los médicos se miraban entre ellos como sin saber que hacer. Y cuando yo ya había pasado el chequeo médico, inmigración y salí con Alma y mi equipaje, el tipo seguía peleando con los médicos que lo que hacían era menear su cabeza, estilo indio. Espero que le vaya bién al hombre.
A la salida... ochenta y cuatro tipos se te lanzan encima a decirte que te llevan a un hotel, que tu hotel está cerrado, que mi taxi está averiado, que llevo muchas maletas, que mi bicicleta requiere sobrecargo bla bla bla. Los rebuscadores que se tiran como aves de rapiña a atacar el turista. Y más vale que me acostumbre, porque según dicen abundan por acá.
Pero nada, estoy acá, al fin, en Kolkata. La famosa ciudad de la alegría. La antigua capital del imperio comercial británico. Un pedazo del cielo y del infierno en la tierra. La ciudad más importante de Bengala. Mi puerta de entrada a la mística India...
Y pues... puf!!!!!! Es todo un cambio extremo con relacion a Tailandia o Laos o Japon o hasta China... Es como una explosion de humanidad encima de ti, un monton de colores y olores por todas partes... si pensaba que habia visto fuertes contrastes, pues no, estaba bién equivocado porque esto si es el verdadero contraste. Tan solo el viaje del aeropuerto al hotel, es uno de esos que te despierta el sentido de la aventura! El trafico es un caos, las reglas de tráfico brillan por su ausencia, los peatones, las vacas (sagradas todas, obviamente) y los carros comparten las vias y aca el más grande, o el que pite mas y el que pite mas duro es el rey.
El taxista se vino con musica india tipo Bollywood a todo volúmen, cantando y escupiendo y esquivando y pitando y fumando y riendo y atravesándose e insultando... Por ahi vimos un tipo atropellado y el man me dice "its no problem, people like this everyday, tomorrow he good, he works"... que no hay rollo, que asi es todos los dias y que mañana seguramente estara trabajando!
En la calle, abundan los ventorrillos, los puestos de especias y tabaco, las vacas, las basuras, los antiquísimos taxis Ambassador, los niños jugando Cricket (el deporte nacional, una especie de baseball) y las mujeres todas estan vestidas con los saris (el vestido tradicional Indio) que por algún milagro están siempre limpios sin importar de que charco o basurero salgan!
Pero bueno, lo bueno es que ya estoy bien por aca, un poco triste por dejar Tailandia y todo el SE de Asia pero enfrentado a una nueva aventura (y que aventura por dios!) Hoy estoy recien llegadito y pues ando como cogiendo las cosas suavemente antes de tirarme en la locura de cruzar con Alma éste subcontinente en la época más caliente del año.
De mi ensueño me saco la azafata, con su bindi en la frente, y su impecable y colorido sari recordándome que ya estábamos prontos a aterrizar. India.
"Damas y caballeros, bienvenidos a India. Hemos aterrizado en el aeropuerto internacional de Kolkata. La hora exacta, 4.30pm. La temperatura, 45 grados centígrados. Gracias por volar con Air India Express".
Lo único que me quedó grabado, fué la temperatura. Y eso que ni debería, porque al momento de abrir las puertas, el calor se escurrió dentro del avión y me recordó que si, que había llegado a India en verano, en la peor época del año.
En el aeropuerto estaba un equipo médico con sus termómetros y bajalenguas revisando a los pasajeros para el tema éste de la gripa porcina. El único otro occidental que venía en el avión se puso a pelear con los médicos porque quería un termómetro nuevo para él, no uno que hubieran usado mil personas antes. Los médicos se miraban entre ellos como sin saber que hacer. Y cuando yo ya había pasado el chequeo médico, inmigración y salí con Alma y mi equipaje, el tipo seguía peleando con los médicos que lo que hacían era menear su cabeza, estilo indio. Espero que le vaya bién al hombre.
A la salida... ochenta y cuatro tipos se te lanzan encima a decirte que te llevan a un hotel, que tu hotel está cerrado, que mi taxi está averiado, que llevo muchas maletas, que mi bicicleta requiere sobrecargo bla bla bla. Los rebuscadores que se tiran como aves de rapiña a atacar el turista. Y más vale que me acostumbre, porque según dicen abundan por acá.
Pero nada, estoy acá, al fin, en Kolkata. La famosa ciudad de la alegría. La antigua capital del imperio comercial británico. Un pedazo del cielo y del infierno en la tierra. La ciudad más importante de Bengala. Mi puerta de entrada a la mística India...
Y pues... puf!!!!!! Es todo un cambio extremo con relacion a Tailandia o Laos o Japon o hasta China... Es como una explosion de humanidad encima de ti, un monton de colores y olores por todas partes... si pensaba que habia visto fuertes contrastes, pues no, estaba bién equivocado porque esto si es el verdadero contraste. Tan solo el viaje del aeropuerto al hotel, es uno de esos que te despierta el sentido de la aventura! El trafico es un caos, las reglas de tráfico brillan por su ausencia, los peatones, las vacas (sagradas todas, obviamente) y los carros comparten las vias y aca el más grande, o el que pite mas y el que pite mas duro es el rey.
El taxista se vino con musica india tipo Bollywood a todo volúmen, cantando y escupiendo y esquivando y pitando y fumando y riendo y atravesándose e insultando... Por ahi vimos un tipo atropellado y el man me dice "its no problem, people like this everyday, tomorrow he good, he works"... que no hay rollo, que asi es todos los dias y que mañana seguramente estara trabajando!
En la calle, abundan los ventorrillos, los puestos de especias y tabaco, las vacas, las basuras, los antiquísimos taxis Ambassador, los niños jugando Cricket (el deporte nacional, una especie de baseball) y las mujeres todas estan vestidas con los saris (el vestido tradicional Indio) que por algún milagro están siempre limpios sin importar de que charco o basurero salgan!
Pero bueno, lo bueno es que ya estoy bien por aca, un poco triste por dejar Tailandia y todo el SE de Asia pero enfrentado a una nueva aventura (y que aventura por dios!) Hoy estoy recien llegadito y pues ando como cogiendo las cosas suavemente antes de tirarme en la locura de cruzar con Alma éste subcontinente en la época más caliente del año.
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