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: relatos de una mochila :: Playas

jueves, 9 de agosto de 2007

Playas

Luego de haber visto la multitud de personas esperando para comprar un tiquete de tren, decidi que preferia pagar una comision de 3 o 4 dolares para no hacer la fila infernal en la estacion de Xiamen. El tema es que en el hostal no hacian la reserva, solo directamente el CITS. Al ataque... Pero despues de buscar la oficina del CITS con un Japones que estaba de paso tambien, no la encontramos y toco entonces enfrentar la fila... En esas tres horas haciendo fila para comprar un tiquete, aprendi como era el tema. Facil, en sencillos y resumidos pasos, la cosa va asi.

1) Revisar la lista de trenes y tiempos y pelear con el idioma y entender a que horas sale el tren para el destino que uno quiere, y cual es el nombre.

2) Mirar las pantallas gigantes y esperar hasta que el tren que uno quiere aparezca en la fecha deseada... y descifrar cual es la columna equivalente a hard sleeper o a soft sleeper y rezar para que haya cupos... si hay cupos, seguir haciendo la fila... si no, pues o irse en silla dura, o sin silla, o esperar para otro dia.

3) Hacer la fila (de hasta 4 horas en el peor de los casos) y mientras tanto, escribir en un papelito el destino, el tren, la fecha y el tipo de silla que uno quiere, y

4) Entregar el papelito que se hizo en el paso anterior, rezar para que entiendan los mamarrachos que uno hizo con el lapiz, pagar, xiexie y listo!

De vuelta al hostal, ya victorioso con mi tiquete a Guangzhou, una pasada por los barrios elegantes de Xiamen te lleva a recordar a Shanghai. Muchos edificios nuevos, muchos autos, muchos negocios pujantes y que dan buen dinero. Y a menos de media cuadra, empieza el barrio pobre, lleno de basura y residuos de peces y vegetales medio podridos. Gente que te mira como si fueras un bicho raro, que te perfora con los ojos. Y es que, efectivamente era un bicho raro. Lo peor es que el Japones este era fotografo, y le importaba un carajo pararse de frente a cualquier persona a tomarle fotos, sin pedirles permiso. Sin importar que estuvieran llorando, peleando, lo que sea... Y a mi que me entraba ese susto que alguien no le gustara que le tomaran fotos, y que agarrara al japo este a pata... pero bueno, solo se gano unos cuantos insultos (y yo tambien, por transitividad).

Eventualmente, llegamos al templo de Nanputuo, dandole mis respetos a los budas y a los monjecillos. Luego, ida al mar, dejar la camiseta en la arena al lado de las sandalias y por primera vez, nadar en el Mar de China mientras el sol se ocultaba detras de las monta~nas, y del mar. Algo curioso es que cuando estas caminando por la playa o nadando, es imposible no ser victima de decenas de turistas chinos que se quieren tomar fotos con vos, con ese extra~no solitario de ojos grandes y piel clara que se rie como un tonto nadando en el mar!

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