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: relatos de una mochila :: Tribus y espíritus y búfalos y selvas

lunes, 15 de septiembre de 2008

Tribus y espíritus y búfalos y selvas

Pero bueno, a los alrededores de Savan hay muchísimas tribus de montañeros o minorías en la montaña, y conocí a un tipo que era guía en varias excursiones a pie, y la idea es que uno se metía en grupo a la selva y visitaba las aldeas de las minorías y se quedaba durmiendo allí, conociendo sus costumbres. Y pues me animé a hacerle al trek de unos dias, sobretodo por conocer esa parte de Laos que uno no conoce muy bién por cuestiones prácticas: la gente.

Para la caminata te recogen en un camión para sacarte de la ciudad y dejarte más cerca de la selva, del camino destapado que te llevará por aldeas y aldeas. En la primera aldea te muestra la vida de las minorías, como trabajan el campo, como los búfalos son sus mejores amigos. Pero también cuentan que el trabajo fuerte en Laos solamente es 3 o 4 meses al año, en la temporada de lluvias que es la adecuada para cultivar el arroz. El resto, bueno, no es muy activa que digamos. Los que se quieren mantener ocupados, se van a la pesca o a la caza en las selvas. Los que no... se quedan en los pueblos viendo la hierba crecer, o bebiendo alcohol, o buscando mujeres, mujeres y pelea... No particularmente un buen ejemplo para los hijos y las nuevas generaciones, muchos jóvenes están hartándose de la vida en el campo y se van a buscar suerte a las ciudades en las que terminaran trabajando en fábricas enormes e impersonales, o manejando tuctuc, o simplemente, tristemente, desempleados...

La jerarquía en éstas aldeas es liderada por el consejo de ancianos, algo así como el partido político dominante en la tribu. Son los que dan la aprobación de las fechas de cultivo, bendición en los matrimonios, y la última palabra en la resolución de conflictos. Aparte, como la mayoría de tribus en Laos, esta es de fuerte influencia animista, es decir, creen que las personas viven día a día con espíritus, y ellos tienen la capacidad de hablar y consultar con los espíritus también. Y como éstos espiritus son venerados y respetados, hay muchas cosas consideradas como tabú porque irrespetan a los espiritus y los hacen enloquecer de la rabia. Por ejemplo, los hombres solteros y las mujeres no pueden dormir en la misma habitación, por eso las mujeres duermen dentro de las chozas en una habitacioncita, y los hombres duermen en el suelo en el area destinada como comedor o sala de estar (o living, che!).

Bueno y como comentaba antes, acá también está el tema que si una pareja tiene sexo sin permiso de los venerables ancianos, los espiritus se enloquecen y la unica manera de apaciguarlos es mediante un sacrificio de un búfalo, o en su defecto, de una inocente vaquita. El mismo sacrificio para apaciguar a los señores espiritus se ejecuta si las personas dentro de la casa les da por ejecutar el temible acto de.... aplaudir. Si, aplaudir, juntar sonoramente las dos manos. Porque (usted lo ha adivinado), este aparentemente inocente acto es uno de los peores tabú dentro de las sociedades animistas de Laos.

Le tienen tanto respeto a sus amigos invisibles, que a la entrada de todas las casas le hacen una especie de templo en miniatura, y permanentemente le hacen ofrendas de dinero, agua y alimentos. Y cuando la prosperidad llega y la casa de las personas es remodelada o ampliada, también el mini-templo donde supuestamente viven los espíritus es consecuentemente remodelado...

Bueno y recordando los ataúdes que había visto debajo de las casas por el Bolaven Plateau... resulta que la gente vive el sabio concepto de la impermanencia de la vida desde muy chicos. De hecho, desde que son niños, cada persona construye su propio ataúd, ataúd que será usado cuando el momento llegue. Y eventualmente, cuando los difuntos son enterrados, sobre la tumba se dejan los objetos que la persona más quiso, botellas de alcohol, fotos de mujeres, herramientas de trabajo, o bicicletas... todo para recordar que todas las ilusiones y deseos que uno tiene en vida, finalmente se van al garete al morir. Polvo somos...

La comida en las aldeas es simple pero buena. La orden del día se la lleva el arroz glutinoso o sticky rice. Y con el, se mezclan vegetales, chiles picantes, y algún pedazo de gallina raquítica que fue sacrificada por el bién comunal. Por las noches, además de la comida se ofrece un licor similar al lao lao, pero destilado caseramente con ingredientes de dudosa procedencia... Este licor lo entierran en enormes tinajas, y cuando está listo lo sacan y lo ponen en el centro de la sala de estar. Le ponen un montón de pitillos (popotes, pajillas, etc.) e invitan a toda la comunidad a tomar y claro, celebrar, olvidar, recordar, lo que sea!!!

En las tardes, una de las actividades comunales mas importantes es el baño. Y no es que todo el mundo tome una ducha caliente, no, es algo más rústico. A eso de las 4, 5 de la tarde hombres, mujeres y niños van con sus sarongs al río y allí proceden a sacar los jabones y sacarse también el diablo de sus cuerpos. Mientras más mejor, en el baño comunal se habla, se bromea, se cuentan los chismes y últimas noticias. Y lo más importante, se refresca el cuerpo luego de unas largas jornadas de calor. Y todo va bién hasta que un búfalo le da por aliviar sus necesidades corporales río arriba...

Pero en fin, la experiencia fue linda, paisajes bonitos, gente increíble, situaciones en las que nunca, nunca me hubiera imaginado estar...

Laos, Laos...

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