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: relatos de una mochila :: De Luxi a Jianshui

miércoles, 4 de junio de 2008

De Luxi a Jianshui

Son cerca de 250 kilómetros, por carreteras secundarias, cargadas de tractores, búfalos, segmentos sin pavimentar y montañas. Algunas veces los paisajes son bastante bonitos, llenos de naturaleza y silencio, pero otras veces están llenos de esa infección gris que es la sobreurbanización y desarrollo Chino...

La primera parada fué sobre Mile (así se llama la ciudad), un lugar sin mayor atracción que su cercana cueva de Bailong (dragón blanco). Efectivamente, casi no llego porque mi mapa tiene las distancias a menudo incorrectas, y tomé el desvío que no era... Pero eventualmente, unos campesinos del lugar me hicieron un mini-mapa sobre como llegar al sitio... La caverna, era... bueno, una caverna! Después de haber pasado un día en las alucinantes entrañas de Luxi, ya se me hizo un poco aburrido y repetitivo. Pero igual fué bueno, para pasar la mayor parte del día y descansar un poco de ese sol achicharrante que quemaba por encima.

De Mile, la ruta que iba al sur me llevó a Kaiyuan, otra ciudad gris e industrial, famosa en otros tiempos por ser una estación importantísima en el tren que unía a China con Vietnam, tren que desafortunadamente, hace unos años desapareció en China por deslizamientos e inundaciones. Otra cosa de Kaiyuan, es que es un olla que contiene a muchísimas minorías de China... Hui, Yi, Hani... El 80% de la población es no-Han (es decir, no de la raza típica China). Eso explica la gran variedad y colorido en las tiendas, las calles y las ropas de la gente... Y ni que decir de la cocina!!! Es más, como dato curioso, la gente está tan acostumbrada a ver caras y complexiones tan diferentes, y que todas sean de nacionalidad China, que varias personas con las que hablaba me decían si no era de Xinjiang (una provincia de China, particularmente con influencias musulmanas). Y que entonces si no era de allá, de donde? ...Tendrá algo que ver con la incipiente barba, supongo... En Kaiyuan me quedé en un hotel para camioneros, porque los demás tenían precios absurdamente costosos... Es la habitación individual más barata que he tenido hasta el momento... 15 yuan, algo así como dos dólares...!!!!! La comida también es muy barata, un plato de arroz, más los vegetales y carne que uno le quiera echar, cuestan 3-4 Yuan, menos de medio dólar..!!! Ah, voy a extrañar estos precios...

De Kaiyuan, la duda estaba en si seguir más al sur, hacia Gejiu, cerca de la carretera que me acercaba a Vietnam, o si tomar un desvío al oeste hacia Jianshui, una ciudad clásica china, con una historia de más de 1500 años, y unos templos famosísimos. Y como habia bastante tiempo que quemar antes de poder a entrar a Vietnam por cuestiones de visa, me fui hacia Jianshui. De camino pasás por la Swallow Cave, una caverna grandísima que es famosa entre los pintores y artistas Chinos... pero la verdad, ya estaba hasta la coronilla de cuevas y cavernas, así que decidí pasar de largo ésta vez.

En los alrededores de éste lugar, hay un pueblo en una encrucijada del camino bastante particular. Cuando uno entra, uno piensa como que algo no va bién... los letreros cambian de idioma, las casas tienen otra forma, la cultura se traslada... No recuerdo bién el nombre del pueblo, porque no está en el mapa que tengo, pero cuando llegás, te saluda una mesquita enorme, sacada de las mil y una noches. Con sus enormes techos esferoides, sus minaretes, sus entradas en forma de lágrima... Las casas todas tienen arquitectura del medio oriente. Las mujeres tienen cubierta su cabello con velos, algunas cubren su rostro también. La bandera de la medialuna ondea sobre muchas casas, al lado de la bandera china. Todos los hoteles, restaurantes y tiendas, tienen anuncios escritos en árabe... Los hombres tienen el gorrito blanco que caracteriza a los musulmanes... Otro mundo!!! Y ahí, en el corazón de China! Pasando por éste pueblo se desató un aguacero increíble, fuertísimo. Yo estaba emparamado, además el agua y el viento se colaban por las bolsas de plástico que me sirven como impermeables para la maleta, y pues resultaba impráctico seguir en esas condiciones... Así que me acerqué al dintel de la puerta de una de éstas casas enormes de tipo musulmán, a esperar a que escampara. Pasados unos minutos, llegó una señora en un carro, y me tocó moverme para darle paso y que entrara. Y cuando nuevamente estaba poniendo la bici en el lugar que menos se mojara, la puerta se abrió de nuevo y estaba la señora con otra señora mayor diciendome que no me mojara más, que entrara, que no tuviera cuidado... Y bueno, el ser desconfiado es algo que es difícil de quitar, pero también habían unos niños de menos de 5 años jalándome hacia adentro, mirándome y riéndose, que pues al final entré.

Dejé la bici al lado de la puerta, donde no estorbara, y entré a su sala. Igual, fué como estar en otro país... Lleno de alfombras por todas partes, de objetos de madera con incrustaciones doradas, de muchos cojines, y algunas fotos de tipos con apariencia importante, con barba... no sé si eran familiares, o figuras importantes de la comunidad o algo así... Los niños, obviamente, encantados de practicar sus hello, sus my name is y sus nice to meet you conmigo. Mientras tanto, las presentaciones de rigor, las señoras preguntandome que de donde era, hacia donde iba, de donde venía, etc. etc. Al rato llegaron con un té riquísimo y un montón de frutas secas, la "abuela" casi forzándome a comer... Cuando me preguntaron la edad, casi se van de espaldas cuando les conté, porque ellas me ponían menos de 20 años (plop!). Preguntaron mucho por mi familia, por mis padres, por mis hermanas, que que pensaban ellos del viaje, que si no me quería casar, que cuando volvería... Se miraron entre ellas medio inquietas cuando les decía que no tenía ni idea...

Por la ventana ví que la lluvia había escampado un poco y les dije que ya era hora de partir, y bueno, súper queridas las señoras éstas fueron por botellas de agua para darme, "no muchas gracias, ya tengo!" les decía, pero les importaba poco... el caso es que me atiborraron de botellas de agua, y me llenaron los bolsillos de éstas frutas secas y panecillos... Cuando estaba yéndome, el niño sale corriendo y me dice que espere, y luego llega la señora detrás de mi con un paquete. "Yu yi, yu yi" me dijo la señora... Algo relativo con lluvia, no entendí muy bién, y la señora lo abrió, y resultó ser un impermeable, para bicicletas, que me lo regalaba para que no me mojara. Le traté de explicar "No señora, mil gracias, yo tengo sino que no me gusta mucho ponérmelo porque el viento me...", pero nada, la señora no se dejó convencer tan fácil. "No seas tan educado", y literalmente forzándome a aceptarlo se despidió y se fué con sus hijos que miraban hacia atrás y decían bye bye!

De ahí fueron otros casi 70 kilómetros hasta Jianshui, donde las carreteras fueron particularmente solitarias, pero muy bonitas, y más bonitas aún porque estaba, de momento, alegre.

Lo digo y lo vuelvo a repetir: algunas veces detesto China con pasión, pero otras veces, como hoy, me pone grande el corazón y me estremece de pies a cabeza...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Impráctico!! de dónde salió eso!!! Y pues mono, sí eres un polluelo, aprovecha que ya saliste del cascarón y sigue volando que el límite sea el universo. Un Abrazo

G. dijo...

se me esta olvidando el español, me estoy volviendo muy impractico con los idiomas!! :$ abrazo mona!!!