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: relatos de una mochila :: Tawu, Tibet

sábado, 1 de marzo de 2008

Tawu, Tibet

Estoy en este momento sentado en una ventana golpeada por los vientos y los años, en una vivienda típica Tibetana. Al fondo, unas montañas con sombreros de nieve dominan el paisaje. Yo, acá recibiendo el sol que se pone, y que nos regaló un día espectacular. Estoy en Tawu (o Daofu), un pueblecito pequeño donde me invitaron a pasar unos dias en una escuelita Tibetana para niños huérfanos, muy pobres.

Tres cosas que me impactaron de Tibet luego de tanto tanto en China... Los cielos son claros, inmaculados. El aire es fresco y limpio. Y finalmente, la gente es extremadamente amable. En este momento, los niños corretean y gritan entre las praderas, se esconden y juegan al fútbol con piedrecitas. Las niñas, entre ellas, se inventan a su vez historias de héroes y princesas y ríen y el tiempo pasa.

La madre encargada, una señora de largos cabellos vestida con sus ropajes tradicionales, no les pierde de vista mientras prepara unos vegetales en una olla inmensa, puesta sobre un fogón de leña. Un grupo de patos, bastante optimistas por cierto, pasa afanado buscando comida debajo de las piedras y la nieve de la dura estepa Tibetana.

El viento comienza a soplar fuerte, agitando las banderas de oración que cubren las montañas, haciéndola parecer más viva. Una motocicleta, curtida de polvo y de aventuras, lleva a un tibetano con sombrero que hace recordar aquellos spaguetti westerns que veía cuando niño. El silencio del valle es así interrumpido, pero al cabo de un par de minutos solo se escucha el tronar del viento y las risas de los niños.

A lo lejos, se ve el resplandor del techo dorado de un distante monasterio budista, rodeado también de banderitas de oración. Estoy en Kham, una de las tres regiones de Tibe, en la que sus habitantes son bravos y orgullosos portadores de su tradición. Estoy en Kham, presenciando un día a día cualquiera en la vida de los nómadas Tibetanos.

2 comentarios:

Ricardo Buitrago Consuegra dijo...

Que envidia. de la buena, claro

G. dijo...

ricardo: como decia el comercial ese, es mejor despertarla que sentirla!! :D gracias por pasarte por aca!