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: relatos de una mochila :: Yangshuo

viernes, 7 de septiembre de 2007

Yangshuo

Picture yourself
on a boat on a river
With tangerine trees
and marmalade skies


- L.S.D.

Dejé Guilin atrás antes de lo previsto, en parte porque parecía que todo el mundo y su madre hablaba maravillas de Yangshuo. La historia que se escuchaba de boca en boca de los mochileros, en todos los hostales era que Guilin no vale la pena. Es para aquellos que quieren hoteles 5 estrellas y están en un tour organizado. Si tienes tiempo, Yangshuo es el lugar.

Con unos chicos Israelís súper buena onda, la idea era salir al otro día temprano para Yangshuo. El tema, es que ellos querían ir en bus por lo barato, pero yo de verdad quería irme por río, porque me había parecido alucinante la imágen del río, calmado, lento, transparente, con todos los picos karst como telón de fondo.

En todo caso, a última hora conocí a una chica Peruana de padres japones y madre china, que con otra pareja Franco-China (el tipo coincidencialmente se llamaba G. también) estaban buscando un pasajero más para alquilar un botecito pequeño, y viajar por río hacia Yangshuo... Ni mandado a hacer! Les dije que contaran conmigo, porque yo quería hacer ese viaje también...

Supuse que solamente me quedaría en Yangshuo por un par de días máximo. No valía la pena llevarme la tula. Entonces en la jíquera empaque un par de camisetas, bermuda, boxers, la lonely planet, y la cámara. Y así fue que esa tarde, en medio de una llovizna ligera y una bruma húmeda, electrizante, nos montamos al enclenque bote con un mini motor que hacía un ruído infernal!

Estaba un poco pesimista por el tiempo, quería ver las montañas con el mejor de los soles, un cielo totalmente despejado y azul, con los pajaritos azules cantando y un arcoiris atravezando el horizonte al mejor estilo película clásica de Disney... Bueno, exagero, pero por lo menos no quería que estuviera lloviendo. Mis compañeros tampoco. Pero el lanchero, luego de que la chinilla le preguntó, nos respondió que nosotros eramos afortunados puesto que hacía tiempo que no había esa bruma, y que así el paisaje se veía más bonito, más celestial. De hecho, nos contó que en épocas pasadas los pintores y poetas esperaban a los días brumosos y con llovizna, para así tener como musa de inspiración el paisaje. Nos explicaba que ellos esperaban días así, porque el corazón del ser humano no es algo tan sencillo como un día, o una noche. Cualquiera puede hablar del día y de la noche sin mucho problema. Pero tratar de entender el alma humana, tal como pintar un atardecer lleno de pequeñas nubes y grisáceos cielos, de aguas turbulentas y grullas agazapadas, o buscar inspiración en días así para explicar la vida, el amor, el destino, es algo más real, más vívido y hasta más difícil...

Además, nos continuó explicando, no deberíamos preocuparnos porque el día se iba a clarear en un par de horas. Y que si no salía el sol, que nos devolvía el dinero.

Con semejante seguridad que nos daba tanto en sus palabras como en su propuesta, nos cambió el ánimo, y ya no éramos ese grupillo de turistas escapando de la llovizna como si fuera la peste, sino tres seres agradecidos con la vida, por la oportunidad de ver montañas, cielo y río, de esos que inspiraron a tantos, tantos artistas en épocas pasadas...

Y fue una tarde de viaje por ese río, horas llenas de acercarse a la cultura de la China fluvial, esa que construye sus casas y sus vidas entorno a los ríos, en las que los barqueros saludan diariamente a los pastores de búfalos de agua que "pastan" apaciblemente en los lechos de los ríos. Y siempre, vigilados por las montañas que surgían misteriosamente en los lugares más increíbles, y con las historias que nuestro barquero nos contaba como telón de fondo.

La llovizna no importó esa tarde. Ni los ruidosos y enormes barcos llenos de turistas, ni el hecho que no me dejaron tirarme en clavado desde el bote al río. Estábamos tan inmersos en ese mundo de historias fantásticas, en ese paisaje único, que nada importaba, y las horas que transcurrieron esa tarde pasaron volando...

Finalmente llegamos al muelle de Yangshuo, a un par de kilometros del centro de Yangshuo. La tarde ya estaba cayendo y yo ni tenía idea de donde quedarme esa noche... Con un escueto mapa de la ciudad, salimos a buscar donde quedarnos esa noche.

La primera impresión de Yangshuo era la de un pueblito sin autos, lleno de calles estrechas, empedradas, todo un laberinto de casas antiguas y callejoncitos sin salida aparente. Pero eventualmente, llegamos a un hostal... a dos, a tres, a cuatro... los precios eran absurdamente baratos (10RMB, 15RMB por persona, algo asi como un poco más de dos dólares). Elegí uno porque ya quería asegurar una cama para la noche y dejarme de tonterías, los demás querían seguir mirando y mirando. Hice mi check-in con descuento por tener el carnet de HI, dejé mi mochilita en la cama, me lavé la cara, y todo listo! Cuando bajé, casi me muero de la risa al ver que mis compañeros decidieron quedarse en el mismo hostal, luego de una hora larga de dar vueltas por la ciudad viendo hostales... Esa tarde fue deambular un poco por las calles y callejones, por los puestecitos de ventas y los restaurantitos. Me encontré con un Alemán que había conocido en Shanghai hacía unas semanas (el mundo es chico). Terminamos entonces cenando en el famosísimo Mei You Café (没有). Es chistoso porque Mei You en Chino significa No Tengo o No Hay, y es una de las frases más pronunciadas en China. Tienes cerveza? Mei You. Tienes papel higienico? Mei You. Tienes habitación para esta noche? Mei You. Pero los del café, garantizan que Mei You cerveza caliente, Mei You mal servicio.

De vuelta en la noche al hostal a descansar un poquito, me encontré con los israelitas de Guilin, que luego de haber pagado la habitación en el dormitorio, entraron, no les gustó y se pasaron al hotel del frente... no estaban muy acostumbrados al tema de los hostales, al parecer... Pero si les doy a su favor que la habitación donde estaban si estaba medio jodida... con el baño literalmente DENTRO de la habitación, siendo separado solamente por una cortinita miserable de plástico. Y la ducha estaba exactamente sobre el "hueco" que era el sanitario... En fin, todo lo que debería salir en las PEORES PRACTICAS de ingeniería civil...

Unas cervezas con ellos marcaron el final del día, y el comienzo de una estadía en Yangshuo.

4 comentarios:

Haruko dijo...

Que bueno que volviste a escribir pensé que te habías aburrido del blog o que te habías perdido en algún pueblito de la China...
Por casualidad encontré tu blog (lo interesante fué que leí tu última entrada en el momento en que la subiste) y me llamó tanto la atención lo de China y Japón que lo leí completico ufff!!!
Soy Colombiana de abuelos japoneses viviendo hace algunos años en Japón, por fa no dejés de escribir y contarme tus experiencias, es como desconectarme un poquito de acá y poder estar en otro lado...
Si seguís escribiendo tal vez podamos seguir en contacto.

Pao dijo...

Mono, ya era hora de que se desatrasara... acuérdate de esta alma perdida que aún deambula entre el cemento paisa...

Y as usual!!

UN SUPER ABRAZOTE

G. dijo...

haruko!!! gracias por pasarte por acá y visitar! la verdad si he estado desjuiciado con éste blog, pero voy a tratar de ir actualizandome de a pocos... un abrazo desde el vecino país que queda un poquito más al oeste!

G. dijo...

paowao!!!! yo se yo se... tenme paciencia!! jejeje... cuidate mucho y saludos a todos por allá!!!!!