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viernes, 4 de julio de 2008

Hue

A Hue llegamos a eso de las 3 de la mañana, medio muertos. El último trayecto lo hicimos en tren, porque el tiempo se nos estaba haciendo corto para atravesar los más de 2000 kilómetros de Vietnam. Y claro, como me había quedado gustando tantísimo la experiencia de montar en tren última clase acá, volvimos a tomar la misma clase, la más barata, la más pintoresca, y claro, la más jodidamente incómoda.

Lo triste es que en el viaje, a mi querida French Press con la que hacía café todos los días le salieron patas y salió de huida... seguro metiéndose en el bolso de algún Vietnamita que a estas alturas de la vida está usándola para limpiar el sanitario. Y también perdí mi juego de dibujo, completo con portaminas y difuminadores. Bueno, cosas de la vida... no todo puede ser perfecto!
En todo caso, faltaban aún varias horas para que saliera el sol y la ciudad seguía en REM. Encontramos por fortuna un puestecito callejero que venía Banh Canh, que es como una sopa de pescado con pastas, tradicional del área costera del centro y sur de Vietnam. Y acá viene una perla que muestra como es la cultura de negocios de los Vietnamitas, tratando siempre de tumbar a los turistas. Resulta que preguntamos cuanto costaba una cerveza. La chica, medio dormida, nos dijo el precio de 6,000 Dong que es un precio decente, por lo que pedimos un par. Y claro, cuando la chica se dió cuenta de su grave error de dar un precio honesto y no triplicado, volvió y nos dijo... 20,000 Dong, más del triple. Yo se que puedo tener cara de estúpido, pero no taaaanto... Muerto de la risa le dije que el precio normal era 6,000 y que no jodiera más, y la chica aceptó, seguramente pensando para si misma que igual hizo el intento de joder a los turistas, deporte nacional de Vietnam...

Luego de nuestro saludablísimo desayuno de sopa de pescado y cervezas (el corn flakes con leche es taaan del pasado!) estaba la idea de darle la vuelta a la ciudad imperial, pero desafortunadamente estaba desierta y cerrada. El plan B fue seguir recorriendo por las calles cercanas al río, despacio, lento, haciendo tiempo para que se hiciera de día. En esas, de improviso al sol le dió por salir, bañando de dorado, púrpura y rosa el río y la ciudad. La rabiecita por el robo de la cafetera y los lápices se esfumó por completo, era un día que valía la pena. Pero ya el cansancio acumulado de varios días de esfuerzo físico y poco sueño se hacía sentir, y el pensamiento de tener que buscar hotel y negociar a esas horas era pesadísimo, agobiante. Entra entonces el Plan C, encontrar un parquecito X en la ciudad, colgar las hamacas y hacer una siestecilla reparadora de algunas horas antes de ponernos en tarea de buscar el hotel. A eso de las 8 o 9 am nos despertó una señora que estaba haciendo deporte, creo que no le gustaba la visión de un par de extranjeros roncando al lado de sus bicicletas... hinchapelotas! Pero bueno, igual también era hora de buscar hotel. Conseguimos uno que parecía decente, con TV, cable, aire acondicionado, y baño propio por 5 o 6 dólares. El primer día fué de recuperar energías, porque en realidad estaba vuelto nada, exhausto.

Hue fue la capital del imperio de Vietnam en épocas antiguas, hogar de varias dinastías. La citadela histórica, está protegida del exterior por una gruesísima muralla defensiva, y un foso al mejor estilo de los castillos de las historias de caballeros y princesas. A veces me daba ese aire que me dan las ciudades amuralladas antiguas, tipo Cartagena en Colombia. Solo que al interior de ésta, en lugar de arquitectura colonial española, estaba llena de pagodas y edificaciones de un estilo algo achinado. Un lugar bastante tranquilo y bonito.


Cerca a Hue están los mausoleos de las varias dinastias que reinaron en la antigua capital. Son complejos funerarios enormes, majestuosos, imponentes, que nuevamente celebran la megalomanía de sus gobernantes, y la esperanza de que riquezas y poder pudieran comprar una mejor vida en el más allá... En uno de éstos mausoleos está una stelae gigante, que es como una piedra enorme que trajeron desde el norte de Vietnam, y tardaron más de 4 años en transportar. La finalidad? Poner la autobiografía del monarca de turno. Más megalomanía...

Pero Hue estuvo bastante bonito, tranquilo e interesante. Bastante turístico también, pero hay suficiente espacio para respirar. Lo peor vino el último día en el hotel, que conocimos un fotógrafo Holandés al que se le habían entrado a la habitación y le robaron absolutamente todo (incluyendo todo su equipo de fotografía). Y en el hotel le responden tan tranquilamente que si vieron al ladrón llevarse sus mochilas y maletas, pero nadie dijo nada. Y aparte, no le respondieron por nada. Y justo ese mismo día, también se entraron a la habitación de nosotros y se le robaron al belga algo así como 50 Euros en moneda local, literalmente una millonada. Y obvio, el hotel tampoco respondió por nada.

Ah, Vietnam, Vietnam....

miércoles, 18 de junio de 2008

Hanoi, impresiones

Llegás a Hanoi y te enfrentás a ese caudal increíble que son los millones de motos en la ciudad, ruidosísimas, que aparecen por todas partes y en todas las direcciones. Pero lo más increíble es que todo ese caos tiene de alguna manera un orden orgánico, que el tráfico fluye sin que veas accidentes por ahí. La gente no muere ni se cae, simplemente se mueve... Las moticos son como camiones por acá, cargan dos, tres, cuatro, cinco personas con su mascota. Cargan jaulas llenas de animales, pollos, cerdos o perros. Cargan enormes vidrios. Tanques de gas. O costales llenas de comida. A diferencia de China, no hay casi de esas bicicletas electricas, mas sencillas y silenciosas... acá Hanoi es ruido y actividad, una ciudad que vibra a toda hora.

Pero había mucho que hacer en la ciudad, y poco tiempo, así que el tema es madrugar y visitar el famoso mausoleo de Ho Chi Minh, residencia permanente del cuerpo del difunto tío Ho. No es que ver gente muerta y preservada sea mi tema, pero el famoso mausoleo está rodeado del palacio presidencial, el museo de Ho Chi Minh, la casa antigua de Ho y la pagoda de un pilar. En eso facilmente se vá la mayor parte del día, pero como andaba con ganas de entender un poco más el rollo de Vietnam y su historia, también me di una pasada por el museo/prisión de Hoa Lo (conocida como el Hanoi Hilton) donde estuvieron presos algunos pilotos de Estados Unidos y también fueron ejecutados muchos revolucionarios vietnamitas por manos francesas. Lastima que el lugar es apenas un fragmento de lo que fué antes, pero es interesante ver la historia.

Otros museos interesantes en Hanoi fueron el de la Revolución de Vietnam, donde muestra todas las dificultades y conflictos por los que ha pasado el pais. Un poco sobrado en propaganda política comunista (como los demás museos acá) pero igual bastante interesante. Es una lástima de ésta gente, le ha tocado dura. Si no es peleando con los Chinos, es con los Europeos o los Estadounidenses... Pero por eso es orgulloso, porque después de tanta mierd** que le ha tocado comer, siguen fuertes y con la convicción de salir victoriosos siempre.

Para rematar, está el museo de etnología, en las afueras de Vietnam. Éste es un museo interesantísimo, porque cuenta la historia de todas las minorías de Vietnam y del sur-este asiático. Aparte, muestra detalles muy bacanos de cada una de ellas, y tiene representaciones en tamaño real de las casas y las aldeas de ellas. Vale la pena la vuelta hasta allá.

Hanoi tiene muchas cosas por ver, como una buena capital tiene museos y galerías que pueden dar sobredosis de cultura. Pero habiendo estado tanto tiempo en pueblitos y ciudades pequeñas, y además, al ser la primera ciudad grande de Vietnam que visité, efectivamente invertí unos buenos días acá, dando vuelta de museo en museo. Vale totalmente la pena. Igual ahí conocí a unas chicas que estaban estudiando en la Uni de Hanoi, que hablaban un inglés perfecto y pasamos una tarde muy bacancita.

Otra cosa que impresiona de acá es la cantidad de extranjeros que se ven en las calles, y que Hanoi está muy adaptada al turismo. Hasta los conductores de moto-taxi (Xe Om) hablan un muy buen inglés, al igual que la mayoría de tenderos de la ciudad. Ésto es por una parte bueno, porque facilita el viaje enormemente, pero tiene desastrosas consecuencias, como que ya no se siente tan auténtica, que la gente quiere cobrarte precios absurdos, no se, no se siente tan bién como debería. Pero bueno, igual voy poco a poco por el campo también y ahí se siente mejor la vibra de la gente, la esencia de Vietnam.

Y mañana, parto a Halong Bay, una bahía alucinante declarada patrimonio natural de la humanidad por la UNESCO. En fotos se ve increíble! Amanecerá y veremos.